Grecia despliega un arsenal antimigrantes a lo largo del río Evros

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El sol se pone sobre el delta del Evros, la frontera fluvial entre Grecia y Turquía, cuando dos guardias griegos comienzan sus rondas diarias para evitar que los migrantes entren ilegalmente por el río.

La sirena de la patrulla rompe el silencio de la noche, espantando a los flamencos. La embarcación surca el río y, en el recodo de un islote arenoso, se topa con botes neumáticos abandonados después de que sirvieran para cruzar desde la costa turca.

En esta frontera terrestre de unos 200 km, la policía griega despliega un arsenal de drones, cámaras y otras tecnologías.

A lo largo de un nuevo muro metálico, construido con más de 5 metros de alto y 40 km de largo, hay cámaras y radares de alta tecnología en los pilares que barren la zona "para impedir la entrada ilegal de migrantes", informa el oficial de la policía Dimosthenis Kamargios.

"El objetivo es ser alertados pronto, antes de que (los migrantes) alcancen la frontera", dijo a la AFP.

"Para conseguir una imagen precisa en tiempo real, toda la frontera, desde el delta del Evros hasta la frontera grecobúlgara, estará cubierta con sensores y cámaras térmicas", añade el policía en el centro regional de gestión de fronteras e inmigración.

- "Cañones de sonido"-

La policía incluso adquirió dos cañones de sonido, situados al sur y al norte del Evros.

Este material ultramoderno puede emitir más decibelios que un motor a reacción. "El objetivo es poder responder a las amenazas (...) en caso de que nos enfrentemos a un intento de incursión masiva en territorio griego", explica Kamargios.

Este polémico dispositivo se compró con financiación nacional, tras la afluencia de decenas de miles de refugiados, en febrero-marzo de 2020, cuando el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, abrió las puertas de entrada hacia la Unión Europea.

"Todavía no se ha utilizado", asegura Kamargios. "Es un aparato acústico de largo alcance, no un cañón. Reproduce el sonido de la sirena a alto volumen para impedir la entrada ilegal de inmigrantes", precisa el oficial.

La semana pasada, la Comisión Europea dijo que estaba "preocupada" por el uso de este dispositivo. Un portavoz de la Comisión, Adalbert Jahnz, afirmó estar "en contacto con las autoridades griegas" sobre este sistema.

- "Solo parte de la frontera" -

La mayoría de los habitantes de la región aplaude la construcción del nuevo muro, pero lo considera insuficiente.

"La valla solo cubre una pequeña parte de la frontera", lamenta Panagiotis Ageladarakis, presidente del pueblo de Amorio, cerca del río.

"Aquí conocemos bien la región, por donde cruzan (los migrantes), los caminos que toman. Si nos pagaran para vigilar, seríamos los mejores", comentó.

Durante las últimas tres semanas, la policía griega ha arrestado a más de 170 inmigrantes clandestinos y a 40 traficantes.

Según la policía, los traficantes suelen utilizar a menores para transportar a los migrantes porque las penas son menos severas en el caso de que los detengan.

"En los últimos días, debido al bajo nivel del río y al levantamiento del confinamiento estricto en Turquía, hemos visto que las redes que operan en el país vecino se han reactivado y los cruces han aumentado", asegura el presidente de los guardias fronterizos del Evros, Valantis Gialamas.

Los agricultores también dicen que suelen ver a migrantes cruzar la frontera.

"Tengo el terreno justo al lado del río, cerca del punto donde termina la valla en Kastanies. Casi todos los días, veo pequeños grupos cruzando. Esta situación no va a parar", cuenta Tasos, de 55 años, quien vive en la aldea de Nea Vyssa.

- Expulsiones -

A finales de mayo, la policía griega localizó a un grupo de 75 afganos que afirmaron haber sido golpeados por guardias fronterizos búlgaros y expulsados a Grecia. Contaron a la cadena pública holandesa VPRO que unos hombres uniformados les quitaron sus teléfonos móviles, dinero y documentos personales en Bulgaria.

La mayoría de estos migrantes estaban descalzos, tenían magulladuras en la cara y el cuerpo y mordeduras de perros.

Algunos han afirmado que las autoridades griegas también los expulsaron anteriormente.

Para Dimitris Koros, abogado del Consejo griego para los refugiados, las expulsiones en el Evros se han convertido en "la norma" en los últimos cinco años.

Grecia siempre lo ha desmentido pero el Consejo de Europa pidió a Atenas "que ponga fin" a las expulsiones ilegales de solicitantes de asilo.

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