Graham Potter pone a prueba la paciencia del 'nuevo Chelsea'

Cuatro meses después de haber despedido a Thomas Tuchel y reemplazarle por Graham Potter, el Chelsea es apenas décimo en la clasificación de la Premier League. Una situación que hubiera sido difícil de digerir para el anterior propietario, Roman Abramovich, y que pone a prueba la paciencia del nuevo dueño, el estadounidense Todd Boehly.

Los 'Blues' están a diez puntos de la zona que clasifica a la próxima Liga de Campeones y por ello están especialmente presionados de cara al jueves, cuando se medirán al Fulham (7º), en un partido que fue aplazado en su día en la séptima jornada.

Sin embargo, el ambiente alrededor del Chelsea no es muy optimista después de encadenar dos derrotas ante el Manchester City en los últimos partidos, una en casa en la Premier League (1-0) y otra contundente (4-0) en el Etihad Stadium, que eliminó a los londinenses de la Copa de Inglaterra en treintaidosavos de final.

En la segunda parte de ese último partido en Mánchester, en la hinchada del Chelsea se coreó el nombre de Tuchel, que fue apartado de sus funciones tras apenas siete partidos ligueros. También cantaron el nombre de Roman Abramovich, obligado a desprenderse del club el año pasado por las sanciones contra los millonarios rusos después de la invasión de Ucrania.

El despido del técnico alemán, que había llevado un año y medio antes al Chelsea al título en la Champions League, fue percibida en cualquier caso en línea con la tradición reciente del club, acostumbrando a cambiar al titular de su banquillo.

- Boehly cambia el rumbo -

A Abramovich no le tembló el pulso a la hora de despedir en su día a entrenadores-estrella de la talla de José Mourinho, Carlo Ancelotti o Antonio Conte. Graham Potter (47 años) no tiene ni de lejos el estatus de ninguno de esos nombres y sus tres buenas temporadas en el Brighton no parecen por ahora un gran aval.

Desde que llegó, Todd Boehly se ha esforzado por romper con la 'era Abramovich'. Todos los colaboradores cercanos del ruso (el expresidente Bruce Buck, la directora general Marina Granovskaia o el asesor especial Petr Cech) terminaron saliendo, con mayor o menos agrado.

En el mercado de fichajes, Boehly también tomó el timón y dejó su huella personal. Entre el anterior mercado de pretemporada y el actual de enero, el Chelsea ha invertido casi 340 millones de euros (365 millones de dólares).

Este miércoles se oficializó la llegada como cedido hasta final de temporada del atacante portugués Joao Félix (Atlético de Madrid).

Graham Potter quiere creer que la política de "tomo y tiro" que caracterizó durante mucho tiempo al Chelsea es parte del pasado y que ahora el proyecto apuesta por un tiempo para que los pilares se asienten.

"Es una dirección totalmente diferente", afirma Graham Potter sobre el proyecto de Boehly. "A la gente le cuesta darse cuenta porque el Chelsea ha sido una cosa durante veinte años y de repente se convierte en otra completamente diferente", añadió.

- Fase de transición -

"La razón por la que aceptó este puesto es que me dieron la opción de estructurar un club que está en una fase de transición considerable", afirmó el técnico.

La duración de su contrato da muestras de esa apuesta diferente para el club. Firmó por seis años y medio y también se han dado renovaciones para largo plazo (seis años para Marc Cucurella, siete para Wesley Fofana, siete y medio para Benoît Badiashile). El Chelsea quiere dejar claro que el cortoplacismo ha acabado.

Potter está además exento de responsabilidades respecto al balance por ahora decepcionante del mercado de fichajes de pretemporada, con un Pierre-Emerick Aubameyang que no ha convencido y otros jugadores que han alternados luces y sombras, como Kalidou Koulibaly o Raheem Sterling.

Otro atenuante a sus primeros meses son las lesiones de varios jugadores importantes, pero la gran duda es saber hasta cuándo durará la tregua y dónde está el límite de la paciencia de Todd Boehly su equipo directivo.

kca-hap/dr/mcd