Grabaciones revelan que ‘Master Jo’, un trabajador de cárcel de la Florida, intentó matar al esposo de su novia

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Videos, audios y testimonios secretos muestran a un trabajador de prisión de la Florida llamado José Alcázar presumiendo ante el sobrino de un recluso de sus conexiones con el crimen organizado mexicano, traficando con cocaína y tratando de conseguir una pistola calibre .380 para introducirlo en el centro penitenciario de South Bay.

Y según fiscales Alcázar también intentó que el hombre matara al esposo de su novia, de quien estaba separado. “Hago esto por ella”, dijo Alcázar en español en una grabación de audio. “Lo hago por mi familia”.

Pero el sobrino del preso no era un asesino a sueldo. En su lugar, era un detective encubierto de Miami-Dade, que pasó semanas reuniendo pruebas contra Alcázar, de 49 años, que fue detenido a principios de este mes por una serie de delitos graves, incluida la solicitud de cometer un asesinato en primer grado.

Las grabaciones y las pruebas se dieron a conocer en la corte de circuito de Miami-Dade esta semana, cuando los fiscales le pidieron a un juez que mantuviera a Alcázar, de nacionalidad mexicana y que también dirige un estudio de taekwondo en Clewiston, entre rejas a la espera del juicio. El martes, la jueza de circuito Diana Vizcaíno estuvo de acuerdo, a pesar de que los partidarios de “Master Jo”, como se le conoce en su estudio para niños, testificaron a su favor.

“La corte considera que el estado ha satisfecho su carga de que no hay condiciones de liberación que puedan garantizar la seguridad de la víctima”, dijo Vizcaíno.

Desde entonces, Alcázar fue despedido de su trabajo como “instructor académico” en la Correccional de South Bay, ubicada en el Condado Palm Beach. El centro estatal está administrado por Geo Group, una de las mayores —y controvertidas— empresas de prisiones privadas del país. Según Geo Group, Alcázar “no forma parte del personal de seguridad”.

“Por política, nuestra empresa no puede hacer más comentarios, ya que este asunto está actualmente bajo una investigación en curso”, dijo la empresa en un comunicado.

El abogado defensor de Alcázar no devolvió la llamada para pedir comentarios. Ya se ha declarado inocente.

Un video policial muestra a José Alcázar, de 49 años, empleado de una prisión privada de la Florida, hablando con un detective encubierto.
Un video policial muestra a José Alcázar, de 49 años, empleado de una prisión privada de la Florida, hablando con un detective encubierto.

La investigación sobre Alcázar comenzó cuando un informante avisó a la Fiscalía Estatal de Miami-Dade que introducía contrabando en el centro. Al extraer los datos de sus informantes, la investigadora estatal Jodi Schuster se enteró de que Alcázar venía regularmente a Miami a “recoger drogas y otro tipo de contrabando”, según un reporte de arresto.

Un segundo recluso le dio a Alcázar el número de teléfono de su “sobrino”, que resultó ser el detective encubierto de Miami-Dade traído para la investigación encubierta.

Su primer encuentro tuvo lugar el 12 de marzo, en el estacionamiento de un Denny’s, en la cuadra de los 11700 de Okeechobee Road. Un video tomado por un equipo de vigilancia muestra a Alcázar entrando en el coche del detective encubierto.

Las grabaciones de audio captaron a Alcázar hablando de toda la ayuda que había prestado al recluso en la cárcel. El detective encubierto le dio entonces $1,200 y tres tarjetas SIM para que las introdujera en la prisión, para usarlas en teléfonos de contrabando, según el reporte de arresto. Durante ese encuentro, Alcázar habló con el detective sobre el esposo de su novia, del que se estaba divorciando.

Más tarde le dijo al detective que la novia estaba embarazada con su hijo. Alcázar dijo que le molestaba que el marido, un rico empresario de Clewiston, quisiera hacer una prueba invasiva a la embarazada para determinar el padre del niño que iba a nacer.

José Alcázar, de 49 años, empleado de una prisión privada de la Florida, también dirigía un estudio de taekwondo en Clewiston. Aquí aparece en la página de Instagram del estudio.
José Alcázar, de 49 años, empleado de una prisión privada de la Florida, también dirigía un estudio de taekwondo en Clewiston. Aquí aparece en la página de Instagram del estudio.

La mujer no había sido acusada de ningún delito.

Durante semanas de mensajes de texto y llamadas –varias de las cuales fueron grabadas– Alcázar también trató de conseguir el revólver del detective encubierto, uno lo suficientemente pequeño como para ser introducido en el establecimiento, y acordó venderle cocaína, según los fiscales.

Finalmente, volvieron a reunirse el 11 de abril en el mismo Denny’s de Hialeah. En el video, Alcázar lleva un uniforme, fuma un cigarrillo y habla a través de la ventanilla de un coche. Le entrega al detective un envase lleno de cocaína. Los detectives le dan dinero en efectivo, según muestra el video.

También habla de cómo podría conseguir el traslado del tío del hombre a otro centro penitenciario, por un precio: $10,000. Luego, mientras caminaban hacia el coche de Alcázar, aparentemente hablan de matar al esposo, según el reporte.

“Recuerda que tiene dos casas”, dice Alcázar, que también advierte que el esposo guarda muchas armas en una de sus casas.

El detective, en español, le pregunta si quiere que el esposo reciba “una lección” o que “se vaya”. Alcázar dice que quiere que “se vaya”, sugiriendo que no parecería sospechoso. “Tiene muchos enemigos”, dice Alcázar.

El audio encubierto muestra a Alcázar quejándose largo y tendido de la falta de pago de la manutención de los hijos del esposo y del amargo divorcio, y que quería que lo “sacaran del parque para que nos dejara a todos solos” y reflexionaba sobre que tal vez lo golpearan hasta dejarlo “en coma”.

“Sigue empeorando todo”, dice en español. “Si no lo tumbo, para que me deje en paz el resto de mi vida... seguirá haciendo lo mismo, o peor”.

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