Golpe al corazón: el primer episodio en cinco claves

LA NACION

El amor entre la dama y el laburante

Rafael Farías (Sebastián Estevanéz) y Marcela Ríos (Eleonora Wexler) en el presente trabajan juntos en una clínica de las grandes. Él es camillero y chofer de ambulancias. Ella, médica. La diferencia social no será un impedimento para la historia de amor que vivirán con seguridad algunos episodios más adelante. Una marca de fábrica para las telenovelas que produce Quique Estevanéz y un rol más que probado para Sebastián que calza a medida en ese carácter de muchacho simpático, de corazón inmenso, familiero y romántico a su manera al que no se le resisten las heroínas de turno. Y no solo por los músculos trabajados que mostró sin mezquindad en el primer episodio de Golpe al corazón . La coincidencia entre Wexler y su galán asignado viene por el lado de lo social: en el primer capítulo ella desafía la autoridad de Erika (Manuela Pal), la jefa administrativa de la clínica, que dio de alta antes de tiempo a un nene porque ya no lo cubría la obra social. Marcela se rebela y va a buscarlo con la ambulancia que maneja Farías. Al enterarse de lo que estaban haciendo él, en lugar de oponerse, se declara a favor de ella incondicionalmente.

Romance en clave moderna

El ambiente en el que se desarrolla el relato aporta dinamismo a la propuesta. Más allá del componente romántico, que por supuesto será el atractivo para el público amante de este género, la rutina de un sanatorio, con situaciones acuciantes a cada momento, genera un ambiente con un ritmo vertiginoso que no permite el aburrimiento. El tratamiento que le da a los episodios la dirección de cámaras y el trabajo de edición, con secuencias veloces y juegos de imágenes aceleradas o ralentizadas que aumentan esa impresión en los traslados de ambulancia y en los movimientos por los pasillos de la clínica, aportan atractivo a la estética del programa.

Los personajes

Además de Farías, la doctora Marcela Ríos y Erika, en el primer episodio, entre otros, apareció Graciela (Georgina Barbarrosa), la madre de Rafael, una viuda todavía atractiva que se desvive por sus hijos. También al doctor Javier Mansilla (Ramiro Blas), que es el esposo en segundas nupcias de Marcela y será el mayor impedimento para que se establezca la historia romántica entre ella y Rafael. Mansilla es el jefe de cirugía en la clínica y tiene un secreto en el pasado que es nada menos que el de ser el culpable de la muerte de la esposa embarazada de Rafael. La madre de este personaje es Chuna Echeverría de Mansilla (Claudia Lapacó). Vive con Mansilla y con Marcela, a la que no le tiene simpatía porque la considera de clase inferior a la de su hijo.

El humor

Más allá de las situaciones emotivas, un grupo de personajes, junto con el de Estevanés, es el encargado de aportar humor al relato. Entre ellos están Pedro Palacio (Migue Angel Rodriguez), un ex combatiente de Malvinas que luego de la guerra estudió medicina y se convirtió en médico de la Cruz Roja. Actualmente volvió al país y conoció a Rafael la noche en la que murió su esposa. Desde aquél día se convirtieron en amigos. Está casado con Nancy (Natalia Lobo), pero el reencuentro con Cata (Viviana Saccone), una ex novia de juventud pone en crisis su matrimonio. El socio para cargarlo a Rafael es Willy (Marcelo De Bellis), un camillero colega que siempre está dispuesto para hacer bromas pesadas. El tercero, es Santiago (Vico DÁlessandro), el radiólogo de la clínica, divertido, pintón y mujeriego. Finalmente al grupo de amigos se suma una mujer, Lucrecia (Mery del Cerro), una enfermera, de la que no se sabe mucho de su origen familiar, pero que a la hora de prenderse en la diversión del grupo es un amigo más.

El costumbrismo

Las tradiciones de un barrio promedio de Buenos Aires, los encuentros de amigos después de las jornadas de trabajo, un gimnasio, reuniones familiares en la casa de Rafael, los conflictos domésticos serán, según se insinuó en el primer episodio, los ingredientes que sazonarán las historias pasionales de fondo. Una fórmula que maneja con absoluta soltura la factoría Estevanez de telenovelas y que en esta oportunidad se asienta nuevamente en un elenco multiestelar de profesionales probados en defender con eficacia caracteres muy marcados, pero también en un bienvenido aggiornamiento en la realización. Algo que reafirma la aptitud de estas producciones para seguir ocupando el lugar en el prime time que se ganaron unos años atrás.