El Gobierno recibirá dólares extras del FMI y se suma al “viento de cola” que implicó la suba de los precios internacionales de la soja

Sofía Diamante
·4  min de lectura
Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, y el ministro Martín Guzmán
Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, y el ministro Martín Guzmán

El Gobierno recibió ayer una excelente noticia, poco probable hace unos meses: el Fondo Monetario Internacional (FMI) repartirá entre sus países socios US$650.000 millones, de los cuales la Argentina obtendrá US$4354 millones. Se trata de un monto importante, superior inclusive a las reservas netas que dispone el Banco Central, que se calculan en alrededor de US$3000 millones.

Esta decisión de inyectar dinero en la economía mundial, impulsada por los ministros de Finanzas de los países del G7 (la organización que agrupa a las siete economías más desarrolladas), ya se había hecho en 2009, luego de la crisis financiera internacional que desató la burbuja inmobiliaria de las hipotecas subprime en Estados Unidos.

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En ese año, el Fondo distribuyó el equivalente a US$281.000 millones, “algo inédito para ese entonces”, como señala la consultora 1816. “Es una idea que se viene consolidando desde principio de año, cuando trascendió que el nuevo gobierno de Estados Unidos estaba de acuerdo con la iniciativa. La administración de Donald Trump se oponía y por eso no hubo asignación en 2020: Estados Unidos tiene suficientes votos en el FMI para impedir una medida de este estilo, que requiere de una mayoría del 85%”, explicó.

El monto aprobado de US$650.000 millones –el máximo posible sin la necesidad de que el acuerdo requiera la aprobación del Congreso estadounidense– es superior a lo que se pensaba. De hecho, en la Argentina se esperaba que el país recibiera US$3300 millones aproximadamente en un principio, y finalmente conseguirá US$1000 millones más. Este dinero llegaría a la Argentina antes de agosto.

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En el Gobierno, incluso, están atentos a que esos fondos puedan ser aún más, si logra que algún país desarrollado le preste a la Argentina la partida de derechos especiales de giro (DEG) –la moneda del FMI– que le corresponde. Sin embargo, todavía está en discusión en el directorio del Fondo si esta posibilidad se podrá aplicar para economías emergentes (como la argentina), o solo para países pobres.

Por lo pronto, ya con obtener los US$4354 millones es “como ganarse el bingo como segunda vez”, dice la consultora MacroView, que preside Rodolfo Santangelo. La primera buena noticia que obtuvo el Gobierno en el año fue el incremento de los precios internacionales (especialmente el de la soja, que superó los US$500 la tonelada), que implica una entrada extra de divisas al país, calculada en US$8000 millones.

“Al BCRA le caerían divisas del cielo. Con este refuerzo se pagarían los vencimientos 2021 con el propio Fondo. Así, sin perder reservas ni verse obligado a firmar un acuerdo con condicionamientos macro ni incumplir con algún pago, el Gobierno patearía al FMI para después de la elección”, señala la consultora.

A la Argentina le corresponde pagar este año más de US$7000 millones al FMI y al Club de París. El ministro de Economía, Martín Guzmán, adelantó la semana pasada que buscará reprogramar los pagos con ambos organismos para despejar la carga de dólares, sobre todo con el Club de París, que implican un desembolso de entre US$2500 y US$2700 millones en mayo.

Según explicó el economista Daniel Marx, exsecretario de Finanzas y con experiencia en negociaciones de deuda soberana, “el Club de París, para hacer una reestructuración razonable, pide un programa con el FMI como precondición”. Y agregó: “Hay que ver si el Gobierno pide una postergación especial hasta tener un programa con el Fondo o hace algunos pagos. Inclusive en esos pagos existe la posibilidad de usar la asignación de DEG”.

Ayer Guzmán tuvo una reunión “productiva” con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, en la sede del organismo, en Washington. La economista búlgara indicó que hubo un “buen encuentro con el ministro Guzmán sobre la situación económica de la Argentina y el camino a seguir”.

“Nuestros equipos están trabajando juntos de manera constructiva para ayudar a fortalecer la estabilidad económica, proteger a los vulnerables y promover el crecimiento sostenible. Nuestro estrecho diálogo continuará”, agregó en Twitter.