El Gobierno rechaza una “ola” antikirchnerista tras la derrota en Corrientes

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El presidente Alberto Fernández recibió hoy, en la residencia de Olivos, a los gobernadores de Jujuy, Gerardo Morales; Mendoza, Rodolfo Suárez; y Corrientes, Gustavo Valdés, con quienes repasó la situación sanitaria en cada jurisdicción frente a la pandemia de coronavirus COVID-19
Presidencia

Ni al presidente Alberto Fernández ni a su círculo íntimo lo sorprendió la abrumadora victoria del radical Gustavo Valdés, quien ayer consiguió una aplastante victoria y con ella su reelección como gobernador de Corrientes hasta 2025.

“La lectura del resultado es estrictamente local”, definieron en la mañana del lunes cerca del Presidente, cuando el conteo provisorio marcaba que la diferencia superaba los 50 puntos porcentuales entre Valdés y el candidato kirchnerista, Fabián Ríos.

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La idea de circunscribir el resultado a la realidad correntina, en la que la UCR y sus aliados gobiernan desde 2001 de manera ininterrumpida, iba de la mano con otra, un poco más optimista: el peronismo, gracias a la gestión de Juan “Juanchi” Zabaleta como interventor partidario, logró una unidad entre corrientes enfrentadas entre sí que le evitó al Gobierno un dolor de cabeza todavía mayor.

“Lo qué pasó era previsible más allá del inmenso esfuerzo de Juanchi”, coincidieron un dirigente con despacho en Casa Rosada y otro con conocimiento de la tarea del interventor y actual ministro de Desarrollo Social. “Llegar a la unidad era importante, pero después la gente te pasa la factura. El Gobierno no tiene la mejor imagen en Corrientes, y el radicalismo está muy instalado”, destacó la fuente partidaria. Pasado el mediodía, Fernández felicitó a Valdés vía twitter. “Mis felicitaciones a Gustavo Valdés por obtener la reelección en la hermosa provincia de Corrientes. Seguiremos trabajando unidos en la diversidad por el bien del querido pueblo correntino”, escribió Fernández, en su cuenta.

Además de intentar unir a un peronismo que arrastra derrota tras derrota, la tarea de Zabaleta fue advertirle al Presidente lo que se venía. “Nunca vimos un Ejecutivo provincial con esos números de aprobación de gestión, era una elección imposible de pelear”, comenta un operador todoterreno de buenos vínculos con el ex intendente de Hurlingham. La excelente imagen pública de Valdés (que orillaba el 90 por ciento de valoración positiva en algunas encuestas) también derrumbó las esperanzas del peronismo de conseguir la intendencia capitalina, que finalmente retuvo por amplio margen el radical Eduardo Tassano. “En las encuestas estaban parejos, pero nadie sentía que estaba votando intendente, nadie cortó boleta”, se resignaron desde el búnker peronista.

“Oficialismo que funciona no se toca”, fue la conclusión cerca de uno de los ministros clave del Presidente, y sumaban a Corrientes a la lista de triunfos oficialistas recientes, en Salta y Misiones.

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La elección de Ríos, ex senador e intendente de la Capital, como candidato a gobernador respondió, según fuentes de la campaña, a la necesidad de “preservar” de una derrota segura a jóvenes valores del PJ, como Martín Barrionuevo, y dejarle la próxima pelea de senadores a Carlos “Camau” Espínola, única carta taquillera que le queda al kirchnerismo en la provincia. “La del Senado va a ser otra elección y tenemos más chances, pero Valdés va a definir todo de nuevo”, reconocen en el peronismo, desde dónde también se escuchan quejas porque “el Gobierno se desentendió no bajó un peso para la campaña de Ríos”, según afirmó otra fuente del oficialismo.

Sin entrar en polémicas, desde la Casa Rosada reiteraban que la elección de Corrientes “no es comparable” con las PASO que se llevarán a cabo dentro de dos semanas. Y que las declaraciones de Valdés, que expresó a La Nación días atrás que se “lleva bien” y se quiere “llevar mejor” con el Gobierno, hablan de un vínculo aceitado con un opositor sin discurso confrontativo. “Los Valdés, los (Ricardo) Colombi, los (Gerardo) Morales, son radicales con los que se puede hablar”, se consolaban cerca del Presidente, mientras esperan que la derrota en Corrientes no sea el inicio de una “ola” contra el kirchnerismo en las próximas citas electorales.

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