El gobierno de Nicaragua inició el proceso para desvincularse de la OEA

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Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, fueron reelectos tras haber encarcelado a sus principales rivales políticos y proscripto a tres organizaciones opositoras
Alfredo Zuniga

WASHINGTON.- Nicaragua anunció su “renuncia y retiro” de la Organización de Estados Americanos (OEA) una semana después de que la Asamblea General del organismo aprobó por una amplia mayoría una resolución que considera ilegítima la última elección presidencial en la cual Daniel Ortega se adjudicó un cuarto mandato.

“Estamos renunciando y desvinculándonos de esa organización, dando por terminado el vínculo entre el Estado nicaragüense y la OEA”, anunció el ministro de Exterior nicaragüense, Denis Moncada.

Moncada dijo en una conferencia de prensa que envió una comunicación al secretario general de la OEA, Luis Almagro, en la cual el Estado nicaragüense denuncia la Carta Democrática del organismo hemisférico en rechazo a lo que llamó “sus reiteradas acciones injerencistas” en Nicaragua. La Carta Democrática establece en su primer artículo que los gobiernos regionales tienen la obligación de defender la democracia en la región.

El portazo de Nicaragua llegó luego de que la Asamblea General de la OEA aprobó una resolución que rechazó las últimas elecciones presidenciales en el país al indicar que “no fueron libres, justas ni transparentes y no tienen legitimidad democrática”. La resolución fue aprobada por 25 votos a favor, siete abstenciones, y apenas un voto en contra, Nicaragua, que denunció una “grosera injerencia” y “campañas terroristas” en contra de su soberanía, y quedó luego aislada como nunca en la región.

La resolución recibió el respaldo de El Salvador, Estados Unidos, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú, la República Dominicana, Surinam, Trinidad y Tobago, Uruguay, Venezuela –el gobierno de Juan Guaidó–; Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador y la Argentina. Otros siete países se abstuvieron: Honduras, México, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Belice, Bolivia y Dominica. La delegación de San Cristóbal y Nieves estaba ausente. Nicaragua fue el único país que votó en contra.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, habla en Managua (AP Photo/Alfredo Zuniga, File)
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, habla en Managua (AP Photo/Alfredo Zuniga, File)


El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, habla en Managua (AP Photo/Alfredo Zuniga, File)

El documento era además apenas un primer paso. La resolución pide además al Consejo Permanente de la OEA que haga “una evaluación colectiva inmediata” sobre los comicios y “tome las acciones apropiadas”. Ese mandato casi con seguridad hubiera derivado en la activación de la Carta Democrática, y la eventual expulsión de Nicaragua del organismo multilateral, que con su renuncia se adelantó a la decisión regional.

El documento reiteró además el llamado a “la liberación de todos los candidatos y presos políticos, la restitución de sus derechos democráticos, y el fin inmediato de la detención y hostigamiento de los medios de comunicación independientes y miembros de la sociedad civil”.

Ya antes de la Asamblea General, Almagro le había pedido a los países del hemisferio que respondiera a lo que consideró una “clara violación de la Carta Democrática”, una señal de que la ofensiva contra el régimen sandinista en el organismo multilateral apenas había comenzado.

El vínculo de Ortega con la región se quebró luego de la ola de arrestos desplegada por el régimen contra los rivales políticos y los partidos de la oposición antes de la elección presidencial, que llevó a la detención de casi 40 figuras políticas que fueron acusadas de “traición a la patria”. Los abusos de Ortega recibieron una amplia condena internacional y de organizaciones de derechos humanos. El gobierno de Joe Biden dijo que Nicaragua se había convertido en una dictadura, y amplió las sanciones sobre el círculo de Ortega antes y después de los comicios. Como corolario de la pérdida absoluta de respaldo regional, ningún país respaldo a Ortega en la votación en la Asamblea General de la OEA, y la Argentina, que antes se había abstenido de condenar explícitamente en una votación los abusos del régimen sandinista, se sumó a la lista de países que respaldaron la declaración.

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