El Gobierno intenta dar por terminado el escándalo por la intimidación de Aníbal Fernández a Nik

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El exjefe de Gabinete, Aníbal Fernández, asistió a la liberación de sus empresarios amigos
El exjefe de Gabinete, Aníbal Fernández, asistió a la liberación de sus empresarios amigos

Mientras crece la polémica por el tweet intimidatorio del ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, al humorista Nik, en la Casa Rosada buscaron ponerle punto final al tema. Cerca del presidente Alberto Fernández, con quien el funcionario involucrado en el escándalo compartió toda la jornada de ayer en Tucumán, negaron que el tema hubiera sido parte de la conversación durante el viaje de ambos a “Con el pedido de disculpas públicas del ministro a Nik, el tema está terminado”, señalaron en el entorno presidencial. Las mismas fuentes agregaron que el Presidente “no le va a pedir la renuncia” a Aníbal, aunque ya hay preocupación por el efecto que el exabrupto tendrá en la campaña electoral para las elecciones de noviembre.

Aníbal Fernández vs. Nik: cuando el Presidente no dice ni sí ni no

“Ni nos enteramos, llegamos a la noche tarde, fue un viaje muy intenso, de un lado a otro. No lo hablamos porque nos enteramos después”, aseguraron cerca de Alberto Fernández. Un allegado al Presidente intentó cerrar el episodio: “Estuvo mal, se disculpó, está terminado”, expresó, aunque sus palabras impactaron negativamente en la estrategia oficial, que marca el consultor catalán Antoni Rubi, y que enfatiza la necesidad de una campaña “positiva” sin agravios y centrada en mejoras económicas para la sociedad.

El jefe de Gabinete, Juan Manzur, fue consultado al respecto este mediodía y tomó distancia del ministro de Seguridad. “Fue muy desafortunado” , dijo. La de Manzur fue la segunda alusión pública desde el oficialismo sobre el tema. Más temprano lo había hecho el candidato a legislador porteño, Leandro Santoro, quien también criticó lo sucedido. El “efecto Aníbal” se sintió enseguida: casualidad o no, el Presidente estuvo a mediodía en la planta de la automotriz Toyota pero no habló, y Manzur anunció que el acto del PJ del 17 de octubre, en el que el Presidente anunciaría el plan quinquenal para construir 500.000 viviendas, se unificará con la movilización de la CGT, prevista para el día siguiente.

En tren de hacerse cargo de aclarar el asunto, Aníbal Fernández había minimizado la polémica al justificar su intervención en las redes. “Dije lo que me parecía respecto de las subvenciones. No hay agravio, no hay ningún insulto a nadie en particular. Nik vive agraviándonos”, afirmó Aníbal Fernández. “Es obligatorio aclarar el tema de lo que se pensó que sería una amenaza. Yo jamás me metería con los hijos de nadie. Si él lo tomó así, si se sintió así, le pido disculpas de manera honesta”, agregó en declaraciones a TN e indicó además que no se le caen “los anillos” por pedir perdón. “Un caballero pide disculpas”, añadió el ministro.

Diferencias en el oficialismo

Sin embargo, no todo el oficialismo tiene la misma visión del tema. En Balcarce 50 hay malestar e incomodidad en distintos despachos en lo relativo al episodio con el humorista gráfico. “Con los problemas que tenemos y se suma una polémica completamente negativa e innecesaria” , apuntó un funcionario. “Era algo completamente evitable, por qué salir a meterse con un tweet que no cambiaba nada”, se preguntó otro. “Con todos los problemas serios que hay y lo que se viene haciendo para revertir lo que nos pasó en las PASO y que se hable de esto desde ayer es ridículo”, completó otro de ellos.

Un ministro cercano al primer mandatario fue más allá, y ante la consulta de LA NACION calificó de “imperdonable” el episodio. No fue el único funcionario de alto rango que consideró lo mismo, aunque todos prefirieron mantener en reserva su identidad y permanecer lo más lejos posible de una polémica que consideran que termina “salpicando” a la gestión y la campaña.

Los Fernández y el nuevo kirchnerismo de “derecha”

En el mismo sentido, en varios despachos evaluaban que “Aníbal se olvidó de que ahora es ministro”. Sostenían que el funcionario “siguió twitteando como lo venía haciendo desde hace seis años, cuando no tenía un Ministerio a cargo y no se dio cuenta que ahora cumple un rol institucional”. En tanto que otros sintetizaban con un “se sobregiró”, para explicar lo sucedido.

Movimientos de cabeza en señal negativa, caídas de ojos y bocas cerradas fueron parte de lo que se repetía en Casa Rosada ante la consulta. “Increíble. Sin palabras”, sostuvo otro funcionario.

El primer dirigente en salir a posicionarse de manera pública había sido el candidato a legislador porteño por el Frente de Todos, Leandro Santoro a criticar lo sucedido. “No me gustó, cualquier referencia directa o indirecta a los hijos me parece que no corresponde, no sé qué quiso decir Aníbal, cualquier referencia directa o indirecta a los hijos o a los familiares es inaceptable”, afirmó Santoro en declaraciones a radio La Red.

Poco después se sumó la voz del jefe de gabinete, Juan Manzur, quien se sumó a la versión unificada que partió de la Casa Rosada. “Nos quedamos con las disculpas públicas que pidió el ministro. Fue muy desafortunado, me quiero quedar con sus disculpas ”, reiteró el ministro coordinador luego de un acto en el club IMOS junto al ministro de Turismo, Matías Lammens. El gobernador de Tucumán en uso de licencia delegó en el Presidente la “potestad de elegir a sus colaboradores”, corriéndose de ese modo de los pedidos de renuncia contra Aníbal Fernández que llovieron desde la oposición.

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