El Gobierno francés lanza su controvertida reforma de las pensiones

París, 10 ene (EFE).- El Gobierno francés lanzó este martes su controvertida reforma de las pensiones, la principal medida del segundo mandato del presidente Emmanuel Macron, que contempla la discutida extensión de la edad mínima de jubilación de los 62 a los 64 años.

Sin embargo, el anuncio de la considerada "la madre de todas las reformas" por el liberal Macron, que no consiguió lanzarla en su primer mandato, augura un periodo de tensión en la calle -los sindicatos ya han anunciado una primera huelga el 19 de enero- y en el Parlamento, donde la ultraderecha y la izquierda buscarán torpedearla.

Acompañada por tres ministros, la primera ministra, Élisabeth Borne, presentó en una larga conferencia de prensa las líneas generales de esta reforma para la que seguramente cuente en el Parlamento con el imprescindible apoyo del partido conservador Los Republicanos.

El objetivo de la reforma es el "equilibrio" del sistema, ya que "hace falta que las cotizaciones de los (trabajadores) activos financien las pensiones de los jubilados", afirmó una didáctica Borne.

El déficit generado por el sistema de las pensiones fue el principal argumento esgrimido tanto por Borne como por el ministro de Economía, Bruno Le Maire, quien pronosticó que el desfase entre ingresos y gasto llegaría a 13.500 millones de euros en 2030, pero con el cambio previsto habrá un ingreso adicional de 17.700 millones para ese año.

Los 4.200 millones resultantes se destinarán a completar las pensiones de quienes empezaron a trabajar antes de los 20 años y se jubilen antes y a los que no puedan llegar a los 64 años por problemas médicos, explicó Le Maire.

"El déficit va a crecer año tras año, dejarlo crecer sería irresponsable, como también dejarse llevar por medidas demagógicas lo sería aún más (irresponsable)", explicó Borne, quien recalcó que no se quiere financiar el agujero con más impuestos o un recorte de las pensiones.

La primera ministra argumentó además que otros países de la UE también han alargado la edad de la jubilación para poder mantener el equilibrio de las cuentas públicas.

Francia tenía 1,7 cotizantes por cada jubilado en 2022, frente a los 2,1 de 2002 y la previsión de 1,5 en 2040, lo que plantea dudas de la sostenibilidad a largo plazo del sistema.

De acuerdo con el plan del Gobierno, que presentará y discutirá próximamente en el Parlamento, la edad de jubilación subirá desde el próximo 1 de septiembre en tres meses, con incrementos similares cada año hasta alcanzar los 64 años en 2024.

El Gobierno había estudiado previamente la posibilidad de los 65 años, pero optó por fijar la edad mínima en 64 años para facilitar un acuerdo parlamentario con Los Republicanos, cuyo apoyo necesita el partido de Macron por no tener mayoría absoluta.

Excluyendo ciertas profesiones consideradas especialmente penosas, la duración de la cotización para poder disfrutar de una jubilación al 100 % será de 43 años trabajados a partir de 2027, y no a partir de 2035 como estaba previsto hasta ahora.

Asimismo, esta reforma contemplará la posibilidad de tener derecho a la jubilación anticipada entre los 58 y 62 años para quienes hayan empezado a trabajar formalmente antes de los 20 años.

"En 2030, cuando la edad legal de jubilación esté ya en los 64 años, alguien que haya comenzado a trabajar antes de los 16 años (normalmente como aprendiz) podrá tener su pensión a los 58 años", ejemplificó Borne.

La jefa del Gobierno adelantó que esta reforma "eliminará la mayor parte de los regímenes especiales" de cotización, más ventajosos que el del sistema general y utilizados en muchas ocasiones por empresas del sector público, como la eléctrica estatal EDF.

LUCHA EN LA CALLE Y EN EL PARLAMENTO

Como era esperado, la extensión del tiempo de trabajo para poder jubilarse ha puesto en pie de guerra a los sindicatos y a los principales partidos de la oposición, encabezados por la ultraderecha de Marine Le Pen y la izquierda de Jean-Luc Mélenchon.

"Nada justifica una reforma tan brutal", aseveró Laurent Berger, líder de la Confederación Francesa de Trabajadores (CFDT), mientras comparecía ante la prensa junto a otros líderes sindicales.

El objetivo será, en palabras de Berger, que esta reforma "no entre en vigor" por ser injusta con los trabajadores más precarios y que el "Gobierno recule". La movilización del día 19 será, según anticipan, solo el "comienzo" de las medidas de presión contra esta reforma.

Los dos principales partidos opositores, el ultraderechista Agrupación Nacional (RN) y el izquierdista Francia Insumisa (LFI), no tardaron en censurar la reforma en respectivos mensajes en las redes sociales.

La ultraderechista Marine Le Pen, candidata presidencial en 2012, 2017 y 2022, la tildó de "injusta" y aseguró que intentará bloquearla, mientras Jean-Luc Mélenchon, líder del LFI, consideró que la extensión de la edad mínima para la jubilación representa "una grave regresión social".

(c) Agencia EFE