El gobierno español supera el primer escollo del presupuesto gracias a separatistas catalanes

De izq a dcha, el presidente Pedro Sánchez, Carmen Calvo (vicepresidenta primera), Pablo Iglesias (vicepresidente segundo) y Nadia Calviño (vicepresidenta tercera y titular de Economía), en sus escaños del Parlamento el 3 de febrero de 2020 en Madrid (AFP/Archivos | Javier Soriano)

El gobierno español superó este jueves un primer obstáculo con vistas a la aprobación de los presupuestos de 2020, gracias a la abstención de una parte del independentismo catalán, de cuyo apoyo depende la permanencia en el poder del presidente Pedro Sánchez.

La votación tuvo lugar en la cámara baja del Parlamento, y concernía el techo de gasto público del Estado y los objetivos de reducción del déficit.

Se produjo al día siguiente de la primera reunión del proceso de diálogo entre Madrid y los separatistas catalanes, promovido por el gobierno de coalición de izquierdas de Sánchez para desactivar esta crisis política ya cronificada.

El texto, según un comunicado del Congreso de los Diputados, fue aprobado con 168 votos a favor, 150 en contra y 19 abstenciones.

Entre las abstenciones estaban los 13 diputados de Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), uno de los dos grandes partidos separatistas, que exigía la instauración de un diálogo con Madrid para seguir apoyando al gobierno de Pedro Sánchez, minoritario en la cámara, y luego eventualmente apoyar el presupuesto de 2020.

"No nos gusta su techo de gasto, ni su senda de déficit (...) pero en ERC hemos venido a Madrid a resolver un conflicto político", dijo el diputado de ERC Joan Margall durante el debate previo a la votación.

"Ustedes están cumpliendo por ahora con lo que acordamos. Con nuestro voto, os damos un margen de confianza para que el diálogo y la negociación puedan avanzar", añadió.

La aprobación de los presupuestos del Estado en los próximos meses es fundamental para Pedro Sánchez, ya que en años venideros podría prorrogarlo, lo que facilitaría su permanencia en el poder.

En caso contrario no podría aplicar su programa de gasto social, y estaría obligado a convocar de nuevo elecciones, como ya hizo en 2019 cuando ERC le negó su apoyo, junto al resto del independentismo catalán y la oposición conservadora.