El gobierno español minimiza las críticas del BCE a su impuesto a la banca

El gobierno español defendió este viernes su proyecto de impuesto excepcional a los bancos en 2023 y 2024 en respuesta a las críticas del Banco Central Europeo (BCE), que teme que afecte a la oferta de créditos.

"Las cuestiones que suscita el Banco Central Europeo ya las tuvimos en cuenta a la hora de diseñar y proponer este gravamen extraordinario a la banca", destinado a financiar las medidas extraordinarias para mantener el poder adquisitivo, dijo a la prensa en Londres la ministra española de Economía, Nadia Calviño.

"Los bancos en España tienen unos ratios de solvencia de liquidez muy altos en este momento" y "beneficios récord, que hacen que el impacto de este gravamen sea relativamente limitado", sostuvo la ministra.

En consecuencia, no hay motivos para pensar que el gravamen ponga "en riesgo (...) la concesión de créditos por parte de las entidades financieras", concluyó Calviño, sobre esta medida anunciada a finales de junio por el gobierno de izquierdas español.

En un dictamen no vinculante publicado el jueves y realizado a demanda del Banco de España, el BCE reclamó "un análisis exhaustivo de las posibles consecuencias negativas para el sector bancario, con objeto de garantizar que dichos impuestos no planteen riesgos para la estabilidad financiera, la resiliencia del sector bancario y la concesión de crédito".

Preguntado el viernes por la mañana sobre este dictamen, el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá -antiguo responsable de política monetaria del BCE- consideró "sorprendente" el análisis de la entidad europea, teniendo en cuenta "la coyuntura actual".

"Cuando el Banco Central Europeo está subiendo los tipos de interés, ¿para qué lo hace? Lo hace para suavizar el crecimiento del crédito. Por lo tanto, que opine eso una institución que está subiendo los tipos de interés me parece paradójico", argumentó Escrivá.

El gobierno de Pedro Sánchez estima que el impuesto le permitiría ingresar 3.000 millones de euros en dos años (2.950 millones de dólares).

La medida irrumpe en un momento de beneficios récord para los bancos españoles y europeos a causa de la subida de los tipos de interés.

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