El Gobierno descarta un confinamiento total, pero evalúa restringir la circulación por horarios

Maia Jastreblansky
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Santiago Cafiero y Carla Vizzotti
Santiago Cafiero y Carla Vizzotti

La cuarentena estricta que el Gobierno instauró en 2020 no es el espejo en el que se mira la Casa Rosada para encarar una eventual segunda ola de contagios de coronavirus este año. La gestión de Alberto Fernández no tiene previsto volver a un confinamiento generalizado, aseguraron importantes colaboradores del Presidente. Argumentaron que no hay consenso social para hacerlo y, sobre todo, porque no hay margen para volver a paralizar la economía.

El repunte de la curva que se evidenció ayer (se informaron 9405 casos) sumado al preocupante comportamiento de la pandemia en los países de la región y la presencia de nuevas cepas más contagiosas y letales es, sin embargo, una amenaza cada vez más acechante. Pero en caso de que se verifiquen crecimientos acelerados de los contagios, el Gobierno apelará a repetir la experiencia de enero antes de repetir el esquema de cuarentena de 2020. Es decir, imponer restricciones a la circulación acotadas por horario y limitadas por zonas geográficas, sin cerrar las actividades productivas.

“No hay previsto ningún tipo de confinamiento total. Ya tuvimos una experiencia en enero ante un rebrote donde cada jurisdicción aplicó a su manera restricciones horarias a la circulación y se estabilizaron los casos”, dijo a LA NACION una importante fuente de la Casa Rosada, que aclaró que se trata de un escenario hipotético y que “ninguna medida de este tipo está pensada para lo inmediato”.

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De esa manera, en el Gobierno aclararon los dichos de la ministra de Salud, Carla Vizzotti, que en una entrevista radial esta mañana dijo: “Si hay algún aumento de casos, lo importante es tomar medidas lo más temprano posible en la unidad geográfica mínima y hacerlo por franjas horarias. No apuntamos a un confinamiento”.

Fuentes del Gobierno clarificaron, no obstante, que por ahora no están en carpeta las medidas de restricción a la circulación interna. “En un escenario sanitario similar (al del verano) no se descarta la aplicación de una medida de estas características, pero hasta ahora no se está estudiando ninguna restricción ni ningún tipo de confinamiento”, dijeron fuentes oficiales.

De hecho, ante la inminencia de la Semana Santa, en Casa Rosada apuntan a desalentar el turismo internacional, pero advierten que no impondrán límites para el movimiento interno en el país. “Si la gente quiere descansar puede hacerlo en algún lugar de la Argentina”, dijo un portavoz oficial.

Diferencias

En enero se había evidenciado un rebrote, fundamentalmente producto de los descuidos que habían existido durante las fiestas de fin de año. Pero a la luz de lo que pasa en el mundo, nadie puede anticipar cómo será el comportamiento de la pandemia a partir de ahora. En principio, la directiva que Fernández le bajó al Gabinete es “restringir lo menos posible las actividades industriales, económicas y sociales” y en cambio apuntar a “reforzar los cuidados y escalar la vacunación para ganarle a la segunda ola”.

Mientras que no están previstas aún restricciones a la circulación interna, el Gobierno sigue trabajando en los textos de la nueva normativa para desalentar los viajes al exterior. Fuentes oficiales señalaron que, tras varios días de demora, se espera que las cuestiones jurídicas se cierren “entre mañana y pasado para tener la normativa disponible a partir del viernes”.

Ya está resuelto que los viajeros deban pagar sus propios PCR al regresar al país y se estima que los vuelos internacionales a Brasil podrían reducirse otro 40%. Las fronteras no se cerrarán en un 100%, aseguraron fuentes oficiales.

Las medidas vinculadas a las fronteras vienen dilatadas desde hace varios días, a pesar de que el tiempo es un bien preciado si lo que se evita es el ingreso y la circulación de las cepas más peligrosas, fundamentalmente la de Manaos, que ya registró casos en la provincia de Córdoba.

¿A qué se debe la espera? En la Casa Rosada aseguran que las carteras que intervienen -Jefatura de Gabinete, Salud, Seguridad y Transporte, sumado a la secretaría Legal y Técnica- todavía buscan la regulación más eficiente. “Si cerramos totalmente las fronteras con Brasil la gente hace escala y triangula. Y el ingreso de los camiones por los pasos fronterizos tampoco se puede cerrar, pero es necesario controlarlos más”, argumentan.

Otro importante portavoz oficial justificó: “Se estaban haciendo análisis de datos de los argentinos en el exterior y se siguen buscando las mejores interpretaciones legales. La frontera con Brasil es el punto caliente por los ingresos aéreos, los terrestres y la porosidad de las fronteras del norte”.