El Gobierno no cubrirá el puesto de Scioli hasta conocer al ganador de las elecciones en Brasil

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Si contra los pronósticos, Bolsonaro revalidara sus títulos en las elecciones, la Casa Rosada buscará un "Scioli 2" para el cargo
Si contra los pronósticos, Bolsonaro revalidara sus títulos en las elecciones, la Casa Rosada buscará un "Scioli 2" para el cargo

Luego de más de dos años de activa gestión, y después de recibir el último saludo personal del presidente Jair Bolsonaro, Daniel Scioli dejó el domingo pasado la embajada argentina en Brasil, y quedó listo para asumir, hoy a la tarde, como nuevo ministro de Desarrollo Productivo en reemplazo de Matías Kulfas, echado del Gobierno por sus críticas al cristinismo en el área energética.

Atento a esta nueva situación en una de las principales plazas diplomáticas, el presidente Alberto Fernández ya decidió que se tomará un tiempo prudencial para designar a su reemplazante . Sus fechas claves para hacerlo son el 2 de octubre, día de las elecciones presidenciales en ese país, y el 29 del mismo mes, cuando casi con seguridad se defina mediante ballotage si Bolsonaro continúa otros cuatros años como primer mandatario, o si se inicia –como marcan hoy las encuestas de opinión– un nuevo período con Luiz Inácio Lula da Silva en el poder de la principal potencia sudamericana y principal socio comercial del país.

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“Tenemos una sola bala importante para jugar, y es el puesto de embajador. Y por supuesto no nos da lo mismo que gane Lula a que continúe Bolsonaro”, comentaron altas fuentes oficiales a LA NACION, dando por sentado que, de acuerdo a lo conversado en las últimas horas por el Presidente con el canciller Santiago Cafiero, no se designará a alguien en estos meses, a la espera del desenlace electoral que podría arrojar el regreso del PT –viejo aliado del kirchnerismo– o la continuidad de Bolsonaro , que más allá de los esfuerzos de Scioli tuvo un vínculo distante y muchas veces áspero con el Frente de Todos.

Según coinciden distintas fuentes oficiales y de Cancillería, la misión en Brasil, por la tanto, seguirá sus tareas encabezada por el actual jefe de Cancillería y diplomático de carrera Pablo Antonio de Angelis. No habrá en los próximos meses un “ascenso” de Luis María Kreckler, exembajador en Alemania y China, que ya fue embajador en Brasil durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner y que se desempeña actualmente como cónsul en la estratégica San Pablo. Kreckler terminó su breve gestión en el gigante asiático a fines de 2020, con críticas internas por sus gestiones para conseguir vacunas de ese país en pleno auge de la pandemia, por lo que en Cancillería descartan que sea él por el momento quien tome el lugar del exmotonauta.

Daniel Scioli y Lula da Silva
Daniel Scioli y Lula da Silva


Daniel Scioli y Lula da Silva

La tesis predominante en relación a las elecciones en Brasil, y también la más deseada, es que Lula vuelva al poder. “Allí tendremos un abanico de opciones”, afirman desde el Gobierno, donde nadie niega la “afinidad ideológica” con el veterano expresidente petista, que volvería al poder con 77 años y luego de distintos procesos judiciales que lo llevaron estar detenido durante 500 días.

Si, por el contrario, el triunfador fuera Bolsonaro, en la Casa Rosada y la Cancillería buscarían un “Scioli 2″ , es decir, un embajador “desideologizado” y pragmático, que pueda empalmar como lo hizo el exmotonauta al menos en las cuestiones prácticas con las premisas y objetivos de Itamaraty y el gobierno brasileño.

“Con Lula se inicia una nueva etapa para el continente. Y para nosotros es muy bueno”, se entusiasman desde el Gobierno, sin ocultar su fervor por el expresidente brasileño, quien estuvo en Buenos Aires y compartió escenario junto al Presidente y la vicepresidenta Cristina Kirchner el 10 de diciembre pasado, en la celebración de los 39 años ininterrumpidos de democracia en el país.

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De todos modos, y más allá de los gustos personales, nadie quiere dar por cerrado el capítulo con Bolsonaro. De hecho, Fernández se cruzó con él durante la reciente Cumbre de las Américas –primer cara a cara de media hora en más de dos años– y el resultado fue mejor del esperado. “Ayer el presidente Bolsonaro me vio en el hall antes de pasar a la reunión, estamos haciendo tiempo para pasar a la reunión, hablamos un ratito de fútbol y después me preguntó por su preocupación por el tema energético, sobre de qué modo podemos trabajar en la integración energética”, contó Fernández sobre aquel encuentro en el salón Vip de la cumbre, encuentro promovido por el mandatario brasileño.

El período de espera de cinco meses, hasta que se conozca el ganador de la contienda en Brasil, aparece entonces como inevitable. Allí sí, coinciden desde el Gobierno, comenzará una nueva etapa con el principal vecino del país.

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