El Gobierno cierra las negociaciones finales para que Alberto Fernández presida el PJ nacional

Maia Jastreblansky
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La Casa Rosada trabaja en la confección de la lista que encabezará Alberto Fernández como candidato a presidente del PJ nacional buscando no dejar "heridos"
Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli

Son horas de llamados frenéticos en el oficialismo, con la lapicera en la mano. El Frente de Todos cerraba en las últimas horas la lista del PJ para que Alberto Fernández asuma la conducción del partido. En la Casa Rosada, los colaboradores del Presidente ultimaban la confección de la nómina, en un ejercicio de contención que pone a prueba la unidad del espacio.

Fernández estipuló una serie de criterios para confeccionar la lista partidaria sin dejar heridos. En el reparto se reservarán lugares para una variedad de movimientos sindicales. Habrá representantes de la CGT, de la CTA de los Trabajadores -hoy su titular, Hugo Yasky, estuvo en Olivos- del moyanismo y del sector de Sergio Palazzo (La Bancaria). También habrá exponentes de los movimientos sociales.

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Para darle representatividad a los gobernadores, se fijó como criterio que, de mínima, habrá dos consejeros por provincia. La última carta orgánica del partido habla de un criterio "federal" y de la representación "del sector femenino y la juventud".

Según fuentes al tanto del armado, por primera vez en el peronismo habrá paridad de género en las listas partidarias, con lugares alternados. Y se incluirá una docena de referentes jóvenes para renovar la cara del justicialismo.

En la Casa Rosada aún no pueden confirmar si habrá, o no, interna en el peronismo: el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá ya presentó una nómina por afuera y quiere competir.

Según señalaron fuentes de la Casa Rosada, en las últimas horas los colaboradores de Fernández hicieron un intento para convencer al puntano y sus acompañantes de que se bajen, y los "invitaron" a la nómina que encabeza el Presidente. El objetivo es evitar la votación y que se proclame la lista del Frente de Todos.

La nómina que ya presentó Rodríguez Saa está encabezada por él y bautizada "17 de Octubre Fuerza Argentina". A esa lista la completan, entre otros, el extitular del Afsca, Gabriel Mariotto; la líder Tupac Amaru, Milagro Sala; la exsíndica de la Sigen y esposa del exministro de Planificación Julio De Vido, Alessandra Minnicelli, y la rectora de la Universidad Nacional de Lanús (UNLA), Ana Jaramillo.

En principio, este grupo espera que en las próximas horas la Junta Electoral apruebe su lista. Con ese papel en la mano, recién se sentaría a negociar una posible nómina de unidad. La presentación de listas en Matheu 130 vence a última hora el lunes.

El peronismo porteño

En el PJ porteño, en tanto, cerraron un acuerdo La Cámpora, el Nuevo Espacio de Participación (NEP) -que conduce el jefe de asesores de Fernández, Juan Manuel Olmos-, el sector que responde a Víctor Santa María y Patria Grande, el frente aliado a Juan Grabois.

Para evitar los chispazos, se resolvió una conducción conjunta entre el senador camporista Mariano Recalde y María Rosa Muiños, vicepresidenta segunda de la legislatura porteña y esposa de Olmos. Se alternarán, un año cada uno, en la presidencia del PJ local.

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La discusión sobre el PJ bonaerense, en cambio, quedará para un poco más adelante. El Presidente ya entronizó a Máximo Kirchner para conducir el partido a nivel provincial, pero aún hay reticencia del vicepresidente del justicialismo provincial e intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, que se plantó porque pretende la continuidad de los mandatos partidarios, que están vigentes hasta diciembre.

Gray no estuvo solo en la resistencia. Lo escoltaban el intendente de Merlo y presidente del PJ bonaerense, Gustavo Menéndez, y el intendente de Hurlingham, Juan Zabaleta. Pero luego de que Fernández expresara su voluntad de que Máximo Kirchner asuma el cargo -en un asado a fin de año en José C. Paz- los dos jefes comunales se plegaron al plan oficial. Hace algunos días, incluso, se vieron cara a cara con el hijo de la vicepresidenta para limar asperezas.