El Gobierno afirma que la decisión de irse del Grupo de Lima “no afecta” las relaciones con los Estados Unidos

Jaime Rosemberg
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El canciller Felipe Solá
Cancillería

Una decisión “cantada”. O, como bromeaba un integrante del kirchnerismo duro, una iniciativa “que se caía de Maduro”. Desde la Casa Rosada y la cancillería justificaron hoy el retiro de Argentina del grupo de Lima bajo un argumento central: desde que llegó al poder, el gobierno de Alberto Fernández no acompañó con su firma ninguno de los documentos condenatorios del régimen venezolano del grupo, nacido en 2017 y en el que Estados Unidos y la Unión Europea ejercen una influencia innegable.

“La presencia era testimonial. Nunca votamos nada, salvo en alguna oportunidad no enviamos funcionarios de primera línea a las reuniones. Y no pudimos imponer nuestra postura ni hacer valer lo que pensamos sobre Venezuela”, explicaron desde el edificio de la calle Esmeralda. Y dieron como ejemplo el retiro del vicecanciller Pablo Tettamanti, en febrero del año pasado, de una reunión del grupo, mientras se leía un documento crítico hacia el régimen chavista. En octubre pasado, Argentina tampoco firmó un documento del grupo en el que se condenaba “la persistencia del régimen ilegítimo de Nicolás Maduro de celebrar elecciones parlamentarias sin las mínimas garantías democráticas y sin la participación de todas las fuerzas políticas”. Elecciones en las que, finalmente, el chavismo consolidó su poder e infringió graves daños al proyecto de poder de Juan Guaidó como presidente designado.

Pablo Tettamanti se retiró en el momento en que la agrupación vinculaba al chavismo con el narcotráfico y expresaba el apoyo al líder de la oposición Juan Guaidó
Captura de video


Pablo Tettamanti se retiró en el momento en que la agrupación vinculaba al chavismo con el narcotráfico y expresaba el apoyo al líder de la oposición Juan Guaidó (Captura de video/)

Más allá de los datos que hablan de una jugada conjunta con México (que tampoco firma ninguna condena a Maduro en los términos del grupo de Lima) y Bolivia, que no se reconoce parte del grupo desde la asunción de Luis Arce, nadie pudo explicar por qué la decisión se tomó hoy, con el ministro Martín Guzmán en Estados Unidos y en plena negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por la deuda argentina. “Seguro que no es una decisión american friendly”, festejaron en el círculo de dirigentes cercanos a Cristina Kirchner, quien también se refirió hoy a la renegociación de la deuda.

“La relación con Estados Unidos no queda afectada porque no cambiamos de postura. Ellos saben que tenemos una línea roja en la condena a las violaciones a los derechos humanos y que no coincidimos en excluir a Maduro del proceso electoral”, agregaron fuentes de la Cancillería.

Apuntaron, entonces, que se mantiene hay una condena a las violaciones a los derechos humanos denunciados en el informe Bachellet, informe que días atrás tuvo una actualización luego de la reunión entre la ex presidenta de Chile y el canciller venezolano, Jorge Arreaza. “Ratificamos el acompañamiento a este informe”, afirmaron fuentes diplomáticas, a través del embajador Federico Villegas Beltrán, destacado en la oficina de Naciones Unidas en Ginebra.

Fuera de la Cancillería, fuentes oficiales hablan de una respuesta al “endurecimiento” de las políticas hacia Venezuela, y responsabilizan al titular de la OEA, Luis Almagro, por este hecho. También señalan que una de las iniciativas que proponía la Argentina, y que no tuvo eco, es lograr nuevas elecciones, incluyendo a Maduro y con Henrique Capriles como rival, excluyendo a Guaidó. Un hecho que no fue contemplado en las reuniones del grupo, aunque desde el kirchnerismo afirman que “la postura de (Joe) Biden aún no es clara” en relación a Venezuela, por lo cual no pierden la esperanza de poder “mediar de otra manera” para alcanzar elecciones libres y democráticas en Venezuela. Ya no será, claro, dentro del grupo de Lima.