Los gobernadores se organizan en ligas y la Rosada dice que le facilita la coordinación

Gabriela Origlia
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CORDOBA.- Primero fue la liga de gobernadores del Norte, impulsada por el chaqueño Jorge Capitanich, y en los últimos días se puso en marcha la de los patagónicos, convocada por el neuquino Omar Gutiérrez. Distintas fuentes consultadas por LA NACION coincidieron en que la Casa Rosada no es ajena a las iniciativas y mira con "simpatía" tener un interlocutor "cercano" en los bloques. Descartan que los mandatarios se movieran a espaldas del Presidente, por el contrario -dicen- le facilitará el diálogo.

En ambos casos los mandatarios plantearon una serie de temas en común para empezar trabajar y para reclamarle a Nación que los incluya en su agenda. Lo económico, hasta el momento, toma la delantera. El presidente Alberto Fernández y varios de sus ministros ya se reunieron en La Rioja con los gobernadores del NOA, los que les plantearon la necesidad de mejoras en precio de los combustibles, en las tarifas de energía y gas y en los subsidios al transporte.

Los patagónicos pusieron como primer tema a abordar internamente en la reunión del próximo mes el de la conectividad, pero hay un eje que le interesa a toda la región y en el que la Nación tiene un rol fundamental: generar las condiciones macro necesarias para la llegada de inversiones en el sector petrolero.

"Se avanzó pero todavía quedan trabas", dijo un referente de la administración neuquina a LA NACION. Admitió que el"barril criollo" (por decreto Nación fijó un precio sostén de US$45) mejoró el panorama. Ese logro fue el primer antecedente en el corto plazo de lobby de los gobernadores del sur sobre la Rosada.

Mientras los gobernadores del sur y el norte se alían, en Cuyo el sanjuanino Sergio Uñac podría hacer un intento similar. Los que no levantan el perfil son los del centro: Juan Schiaretti (Córdoba), Omar Perotti (Santa Fe) y Gustavo Bordet (Entre Ríos).

Legisladores nacionales cercanos a esos mandatarios hacen sus propias lecturas del por qué, un hilo en común es que prefieren concentrarse en sus gestiones, hacer acuerdos con Nación y no levantar el perfil para evitar ser el "blanco" del kirchnerismo duro.

También reconocen que sin Buenos Aires no reúnen "masa crítica" suficiente. Es claro que el vínculo de Axel Kiciloff con la Rosada es directo por el interés electoral que tiene el distrito. Incluso entienden que si hubiera el apoyo de sectores institucionales de esa provincia, de Mendoza y de San Juan se podría avanzar.

Otro factor que apunta un diputado es que mientras la economía tenga "ruidos" pero no se perciba la crisis como "dramática", "no habrá ligas que apuesten fuerte".

En el peronismo el concepto de "liga" se trata de evitar porque retrotrae a aquella que surgió cuando estalló la Convertibilidad y el gobierno nacional era débil. Ningún mandatario pretende que se haga esa lectura en la actualidad. "En absoluto es el caso de Fernández", insiste un ministro del sur.

El ministro del Interior, Eduardo "Wado" de Pedro, es señalado como uno de los promotores de que los mandatarios se reúnan en grupo en un intento de contar con referentes políticos claros con quienes dialogar y evitar, en algunos temas, hacerlo con 24.

En el bloque patagónico coinciden en que después de lograr consolidar el espacio regional el objetivo es salir a buscar inversiones al exterior.

Aunque el vínculo más estrecho con Nación es el de Alicia Kirchner, es Gutiérrez quien convocó. Tiene la relación más cercana con Fernández (no al punto de pensar en una alianza electoral para octubre), incluso más aceitada -dicen algunos- que Sergio Ziliotto (La Pampa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego).

El chubutense Mariano Arcioni es cercano a Sergio Massa y, sin ser peronista, la rionegrina Arabela Carreras mantiene un buen canal institucional.

En el bloque del NOA todos son peronistas a excepción de Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Váldez (Corrientes), quienes también se mueven con cierta independencia de sus líderes partidarios. Capitanich rechazó que el resurgir de la liga sea para "equilibrar" los aportes que recibe Buenos Aires. "Una administración federal implica corregir asimetrías, aprovechar el potencial. Ese es el objetivo, más que el deseo de confrontar intereses distintos", dijo en su momento a LA NACION.