Gloria Steinem clama contra el veto al aborto ante el Congreso de EE.UU.

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Washington, 30 sep (EFE News).- "Estamos luchando por la propia base de la democracia". Con esa frase, la activista feminista Gloria Steinem clamó este jueves contra el veto casi total al aborto en Texas, y contra la posibilidad de que ese derecho deje de estar garantizado en todo Estados Unidos.

Durante una audiencia ante la Cámara de Representantes estadounidense, varias mujeres -entre ellas Steinem y tres congresistas demócratas- hablaron sobre sus propios abortos para combatir el estigma asociado a esa decisión y para pedir que se garantice el acceso a ese servicio en todo el país.

"Lo que está ocurriendo en Texas no es solo un asunto local o un asunto que concierne a las mujeres, es un paso contra la democracia", dijo Steinem, mediante videoconferencia, ante el comité de supervisión y reformas de la Cámara Baja.

La periodista y escritora estadounidense, que fue una figura clave en la segunda ola del feminismo en la década de 1970, argumentó que los dictadores Adolf Hitler y Benito Mussolini criminalizaron el aborto poco después de tomar el poder, porque "sabían que controlar la reproducción" era fundamental en un estado autoritario.

"Sin poder tomar decisiones sobre nuestros propios cuerpos, no hay democracia. No podemos, no debemos nacionalizar los cuerpos de las mujeres", subrayó.

"HAY UNA RESISTENCIA RACISTA AL ABORTO"

La activista de 87 años, galardonada el pasado mayo con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, aseguró que no recuerda "ningún momento" en el que el acceso al aborto en Estados Unidos haya estado "en mayor riesgo" que ahora.

"Y siento decir que creo que eso está relacionado con los sesgos raciales en este país (...). Hay una resistencia profundamente racista al derecho de acceder a un aborto legal y seguro", recalcó Steinem.

Su testimonio llegó días después de que la Cámara Baja aprobara un proyecto de ley que blindaría el derecho al aborto en todo el país y dejaría sin validez los vetos en Texas y otros estados, pero que no tiene prácticamente ninguna posibilidad de salir adelante en el Senado estadounidense.

El veto de Texas, una de las 90 restricciones al aborto que se han aprobado este año a nivel estatal en Estados Unidos, prohíbe esa práctica desde las seis semanas de gestación, cuando muchas mujeres aún no saben que están embarazadas, sin contemplar excepciones en casos de incesto o violación.

Además, el movimiento feminista teme que el Tribunal Supremo derogue el año que viene la decisión que en 1973 legalizó el aborto en todo Estados Unidos, conocida como "Roe versus Wade"; algo que permitiría que decenas de estados conservadores pudieran prohibir completamente ese servicio médico.

TRES CONGRESISTAS HABLAN DE SUS ABORTOS

Ante ese panorama, tres congresistas demócratas decidieron testificar este jueves en la audiencia para contar sus experiencias personales y tratar de mover conciencias sobre la necesidad de garantizar el acceso al aborto a nivel nacional.

Una de ellas nunca había hablado de su aborto en público: Barbara Lee, de 75 años, explicó que, cuando tenía 16, tuvo que cruzar desde El Paso (Texas) a México para que la atendieran en una clínica clandestina a mediados de la década de 1960, cuando el aborto era ilegal en EE.UU.

"Fui una de las afortunadas. Muchas niñas y mujeres de mi generación murieron por abortos inseguros. En la década de 1960, los abortos sépticos fueron la principal causa de muerte de mujeres afroamericanas", subrayó Lee, que es negra.

"No podemos volver a esos días", añadió.

La legisladora progresista Pramila Jayapal describió su decisión de abortar después de que los médicos le dijeran que su segundo embarazo sería de alto riesgo para ella y el bebé, y tras haber experimentado una depresión posparto "grave" tras dar a luz a su primer hijo.

"Para mí, interrumpir mi embarazo no fue una decisión fácil. Fue la más difícil que he que tomado en mi vida. Pero fue mi decisión, y eso es lo que hay que preservar para cada persona embarazada", afirmó Jayapal.

Su compañera de partido Cori Bush recordó la "confusión y la vergüenza" que sintió después de que un compañero de un viaje religioso la violara y dejara embarazada cuando tenía 18 años.

"En el verano de 1994 me violaron, me quedé embarazada y decidí abortar", defendió Bush.

La veterana feminista afroamericana Loretta Ross, impulsora del llamado movimiento por la justicia reproductiva, se conectó también por videollamada a la audiencia para explicar qué puede pasar cuando las víctimas de violación no tienen acceso al aborto.

"Durante 30 años, tuve que criar a un niño con mi violador", explicó Ross, de 68 años.

La activista se quedó embarazada cuando tenía 14 años y su primo la violó, y "aunque quería mucho" a su hijo, el trauma de la violación y el hecho de que el niño se pareciera a su padre le impidieron darle el "amor incondicional" que merecía.

"No pude elegir si quería tener sexo o tener un bebé, y fue muy difícil criar a ese niño nacido de la violación y el incesto", recordó.

(c) Agencia EFE

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