Ginés González García, sobre las vacunas vip: “Me hubiera gustado explicar un poco, hubiera amortiguado mucho el lío”

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La confirmación de que fueron 70 los que recibieron antes sus dosis contra el Covid en el llamado “vacunatorio vip”, la autocrítica sobre que debió haber cerrado antes el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, el reconocimiento de que es gran amigo del empresario Hugo Sigman, su indisimulable fastidio con la gente de Covax, las idas y vueltas con Pfizer y que no tiene “sed de venganza” por haber sido eyectado de su cargo de ministro de Salud de la Nación, pero sí que quedó dolido, fueron algunas de las revelaciones que anoche hizo el doctor Ginés González García por LN+, en el programa Hablemos de otra cosa, que conduce quién firma esta nota.

La conversación tuvo lugar en el despacho que el exfuncionario ocupa en el primer piso de una de las cinco sedes que tiene en San Telmo su universidad ISalud, que justo cumple 30 años esta semana, y de la que es rector y profesor.

“Creo -arranca GGG- que hemos escuchado desde el primer día a todos, pero bueno, siempre hay alguna cosa más que se podría haber hecho. Yo no lo voy a negar”.

-Con el tema de Ezeiza estuvimos un poco lentos, ¿no?

-En eso tiene razón, pero no sé si podríamos haber sido más drásticos con los argentinos que estaban afuera. Entonces dije que no había posibilidad de que entrara el virus, salvo que alguien lo trajera. Después sacaron esa segunda parte, y dijeron que había dicho que no había posibilidad.

-Suponiendo que siempre se actuó de buena fe, ¿no pecaron de ingenuos cuando hicieron el gran anuncio del megaacuerdo con Oxford, AstraZeneca y Hugo Sigman y creyeron que ya tenían la vaca atada?

-Casi toda la apuesta inicial fue a Pfizer, porque parecía que iba a tener la vacuna antes.

-El primer ensayo mundial fue acá.

- Y el más grande, con más de 6000 voluntarios en el Hospital Militar. Con AstraZeneca pudimos firmar. Con Pfizer el problema es que no pudimos firmar.

-¿Es cierto que el Gobierno le pidió menos dosis de las que Pfizer ofrecía en el momento?

-Todos ofrecían más dosis. Pero no se sabía cuándo ni cómo.

- Acá quedó instalada la cifra de 14 millones de vacunas Pfizer.

-Cuando se termina la ley, todavía seguíamos dando vueltas porque no la aceptaron. Nosotros ya teníamos varios contratos firmados. Entonces el volumen que necesitábamos de Pfizer, era menor. Están comparando lo que nos dijeron como hipótesis en julio con lo que nosotros le empezamos a decir en diciembre.

-Todo sería como una comedia de enredos si no hubiese 80.000 muertos de por medio. ¿El problema es solo por una palabra en la ley: “negligencia”?

-Negligencia es la más fuerte, pero también dice que tal como está planteada, la inmunidad, no es aplicable. O sea que no se podría ejecutar. Está por escrito eso, no lo digo yo.

-¿Un centenar de países cuentan con vacunas Pfizer y no tuvieron estos problemas?

-Le ofrecimos en la reglamentación todo lo posible, hasta hacer un fondo de reaseguro en Nueva York, pero decían no, no y no. Y además no lo decían los de acá, sino que eran los de la central. Fue muy, muy, muy difícil. También nosotros queríamos comprar. Ellos dicen que querían vender, pero poniendo condiciones. Yo quería tener un DNU para firmar el contrato rápido. El Presidente dijo que era un tema central de la democracia y que debía salir por ley, con consenso y transparencia.

-Hubo otros problemas.

-No cumplió Sputnik, Covax no cumplió, AstraZeneca no cumplió. No fue una cosa de un solo proveedor. Bueno, también hay países centrales que acapararon y redirigen. Por eso todo el mundo le está pidiendo a Estados Unidos que deje vender. Janssen nos falta, estamos en plena negociación y le tuvimos especial simpatía porque es de una sola dosis, lo cual simplifica la logística. Yo conversé con todos porque hay que firmar un contrato cuando no se sabe todavía si la vacuna funciona pero, bueno, había que tomar el riesgo. Lo tomé, lo tomó el Gobierno, abrimos las puertas a todos. Se hicieron once fases 3 en la Argentina. Yo estuve con el presidente de Moderna y nos dijo hace varios meses que no habría nada antes del segundo semestre. ¿Qué haría distinto? ¿Ser menos crédulo? ¿Qué opción tenía yo?

-Volviendo a Pfizer y al tema de la indemnidad…

-Yo no sé, habría que preguntárselo a Pfizer, no soy el que hago lío con los contratos confidenciales. Nos pidieron cosas que intentamos cumplirlas. En la ley se agregó algo que es una palabrita para mí, pero que para ellos parece que es el fin del mundo. Estamos trabados desde ese día, estamos digo porque tengo entendido que si bien se sigue conversando, no se sale de ahí. Lo que puedo decir, viví y sentí es que obviamente nosotros queríamos tener vacunas de Pfizer. Ahora tenemos que concentrarnos en que haya más capacidad de vacunar rápido. A mí me parece que la escala que va a suceder en todo junio de vacunación, primero por disponibilidad y segundo por condiciones, es lo que le estoy diciendo a los ministros y a los amigos: prepárense para una gran y masiva vacunación.

-Pfizer está instalado en la Argentina porque tiene sus propios representantes locales. ¿Por qué se habla entonces tanto de la figura del intermediario?

-Pregúntele a la señora Patricia Bullrich. Nosotros nunca hablamos con nadie que no fuera un hombre de Pfizer.

-Usted rompe el silencio que venía sosteniendo de su salida del ministerio precisamente por las declaraciones de Patricia Bullrich.

-Una cosa es que uno se quede en silencio para que trabaje la Justicia y no interferir. Y otra cosa es que lo acusen de percibir un “retorno”. Por eso voy a actuar con toda la fuerza que me permita la ley contra eso.

-También el titular de Covax, Santiago Cornejo, había dicho: “la Argentina, no optó por Pfizer”, aunque después aclaró que era porque está trabado el contrato.

-Sí, terrible. No sé qué quiso decir ni hacer, porque el número de dosis que ofrecía de Pfizer era de 182 mil dosis, algo testimonial. Covax venía peor que ningún otro, el más atrasado de todos, al que más le pagamos con anticipación, que se desdijo y dio 40 aclaraciones.

-Usted siempre ha dicho que les interesaba el tema de la “transferencia de tecnología” y también se lo plantearon a Pfizer. ¿No pueden producir la vacuna aquí en su propia estructura?

-En general, la industria multinacional no elabora acá, importa. En todo el mundo hoy el cuello de botella de la vacuna, es quién la fabrica.

-Según fuentes del socio alemán de Pfizer, BioNTech, ellos en algunas ocasiones trataron de producir en la Argentina y se encontraron con competidores locales, especialmente con Hugo Sigman, muy celoso del territorio.

-Sigman es el malo de toda la película, otra vez. No, no, yo no puedo decir eso.

¿Ahora usted dice que Sigman es víctima o parte del problema que hubo con AstraZeneca?

-No, de ninguna manera. Primera aclaración: AstraZeneca lo eligió a Sigman. Nosotros no tuvimos nada que ver. Y segundo, lo eligió porque tiene capacidad de producción, así que es un orgullo para los argentinos.

-¿Lo conoce desde el secundario?

-Hicimos el secundario en la misma escuela, muy mala escuela, el Nacional 17, en Primera Junta, le decían “semilla de maldad”. Imagínense lo que era eso, un rejunte de todo los que echaban de otros colegios. Pero lo conocí muchos años después cuando yo era ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires y ahí empezamos a hablar. Era un tipo distinto, con un pensamiento estratégico. Un día descubrimos que habíamos ido al mismo Nacional. Mi relación es muy buena.

-El estallido del llamado “Vacunatorio vip”, ¿tiene que ver con esa salida mediática tan explosiva de Horacio Verbitsky?

-Creo que sí porque si usted sale y dice que se vacunó porque es amigo…¡y no se vacunó porque fuera amigo! No somos amigos. La vacuna se sacó del hospital Posadas por pedido de su director porque [Verbitsky] era una persona mal vista en el Posadas por sus antecedentes políticos. Llamó a mi privada. Yo no lo atendí. Me vinieron a consultar. Dentro de las 50 cosas que le consultan a uno una tarde que estaba por salir, porque viajaba a las provincias, dije; “bueno, sí”. Tendría que haber dicho que no.

-Pero hubo más vacunas, al expresidente Eduardo Duhalde y su familia. Se habló de 70 vacunados.

- Son 70 y cada una de esos casos fueron explicados a la Justicia. Algunos tenían 3 o 4 razones. Vuelvo a decirle que expliqué a la Justicia y por eso no quiero hablar mucho. Porque la Justicia tiene que estar tranquila y quiero que decida cuanto antes porque no me gusta estar en esta situación. La sociedad está muy enojada.

-¿Incluye a Carlos Zaninni?

-El Procurador, ¿cómo no va a ser personal específico? Es el abogado del Estado argentino.

-La actual ministra de Salud, Carla Vizzotti, podía estar en conocimiento de la organización de la vacunación especial que se hizo tanto en el Ministerio de Salud como en el hospital Posadas.

- En el ministerio no lo sé porque ese día fue por única vez y ella estaba conmigo en Entre Ríos.

-¿Pudo la ministra actual no haberse enterado de toda esta situación?

-No hablé con ella. Al día siguiente se habrá enterado cuando salió.

-¿Le parece mal que vaya gente a vacunarse afuera?

-No, mal no me parece. Es una salida individual que algunos pueden hacer, pero eso no resuelve ningún problema epidemiológico. De todas maneras nadie le puede prohibir a alguien que lo haga.

-¿Presencialidad o no presencialidad en las escuelas?

-¿Usted sabe muy bien que lo que se abre es muy relativo, no se abre todo. Yo creo que se configura una identidad política y no debe ser así. estuvimos todo el año cerrado, una semana más, una semana menos, no cambia nada.

-¿Se quedó con cierta sed de venganza?

-De ninguna manera. No le voy a decir que salí contentísimo. Nunca en mi vida me he manejado con resentimiento. A mí lo único que me hubiera gustado es poder explicar un poco esto que tengo que limitar con ustedes por el tema de la Justicia. Decir porque fueron vacunados y las razones. Hubiera amortiguado mucho el lío. Y si había que renunciar para descomprimir políticamente, yo soy un tipo que llevo muchos años en política. Es el Presidente que juzga la situación, tiene la responsabilidad máxima y puede hacerlo como lo hizo. No estoy contento pero entiendo perfectamente lo que pasó.

-¿Volvió a hablar con el Presidente?

- No.