Gerardus 't Hooft:"¿A quién le interesa el infinito? Queremos una teoría que prediga lo que pasará en segundos"

LA NACION

Tras una llovizna, el sol ilumina los jardines del Instituto Balseiro, en Bariloche, justo sobre un retoño del manzanero de Newton. Un paisaje ideal para Gerardus 't Hooft, Premio Nobel de Física 1999 por elucidar interacciones entre partículas subatómicas, que viajó hasta aquí desde el Norte de Europa para participar en un encuentro que atrajo a algunas de las mentes más brillantes del planeta; entre ellos, Juan Martín Maldacena. Discutirán sobre cómo nace la realidad de la información cuántica.

-Doctor 't Hooft, ¿qué lo atrajo a este encuentro?

-Yo estoy enrolado en una discusión acerca del "significado" de la mecánica cuántica, la doctrina que se necesita para entender las partículas subatómicas. La palabra "quantum" significa una cantidad fija de algo, y lo que ocurre es que la energía o la posición vienen en cantidades fijas, y hay que emplear una lógica diferente a la que uno aplica cuando todo es continuo. En el mundo macroscópico, todo es continuo. Nuestro peso puede ser cualquier número, el tiempo no está constreñido a limitaciones... En la mecánica cuántica es diferente y la gente no atribuye esas diferencias a que usamos una lógica diferente. Yo estoy en desacuerdo con eso. La teoría cuántica es hermosa, pero después me digo que no puede ser correcta, porque su lógica debería ser la misma que en la física clásica.

-¿Hay discusiones incluso después de 100 años y de innumerables pruebas?

-Sí, es asombroso. Todos estamos de acuerdo acerca de las predicciones de la teoría, lo que se puede hacer con ella, cómo controla nuestro mundo. En lo que no estamos de acuerdo es en lo que las ecuaciones "realmente significan", y subrayo la palabra "realmente". Mucha gente dice "no importa lo que quieren decir; mientras funcionen, estamos contentos". Pero yo quiero preguntar más.

-¿Habría alguna diferencia en los efectos?

-En primera instancia, no veríamos diferencias en la forma en que vemos el mundo. La diferencia está en la percepción de qué es "realmente" este mundo. Ahora, usted podría decir que es irrelevante, porque lo único que nos importa es si la teoría predice los fenómenos que vemos, y allí no hay desacuerdos. El problema es que las partículas subatómicas tienen algunas propiedades que nadie entiende. Sabemos cómo computar lo que hacen, pero no sabemos de dónde vienen esas ecuaciones. Sabemos que no son perfectas. Así que decimos: "OK, hay algunos cabos sueltos por allí, cómo los anudamos?". Si uno no está interesado en resolver estos cabos sueltos, no le encuentra ningún sentido a lo que estoy diciendo...

-Usted fue una de las personas que concibió el universo como un holograma. ¿Podría explicar esta idea?

-Yo quería entender qué pasa en las escalas más diminutas posibles. Las partículas subatómicas son muy, muy diminutas, pero no tanto como uno imagina. Hay un punto en el que nuestras teorías actuales simplemente no funcionan más. Entonces, uno piensa: "¿cómo podríamos mejorar eso?", y una de las preguntas que pueden ayudarnos a entender trata sobre la información. ¿Cuánta información se necesita para describir con toda precisión qué pasa en cierto dominio del mundo? Supongamos que tenemos una caja aquí, quiero saber todo lo que pasa dentro de la caja. Con infinita precisión. Ahora... nadie puede tener una precisión infinita, pero uno puede imaginar qué sería tener una precisión infinita. ¿Cómo estaría distribuida esa información con infinita precisión? Y la asombrosa respuesta es que nuestro mundo no ubica toda esa información en una caja tridimensional. No, toda esa información está ubicada en la superficie. Cuando discutí esto con mis amigos, les dije: imaginen una imagen holográfica, una imagen tridimensional que viene de una fotografía bidimensional. Esto es más o menos mi teoría de lo que es el universo: que a pesar de que parece ser tridimensional, esa información puede estar en su superficie por algo parecido a un holograma.

-¿Está de acuerdo con las teorías actuales que plantean que las leyes de la física no son válidas dentro de los agujeros negros?

-Estrictamente hablando, sí y no. Las soluciones a nuestras ecuaciones sugieren que hay algo llamado "singularidad", que está dentro de los agujeros negros. Pero no es verdad. Es una mala interpretación de lo que verdaderamente está ocurriendo. Eso es porque la singularidad siempre está en un futuro infinito. Usted me dirá, a quién le interesa el futuro infinito, uno quiere tener una teoría que prediga lo que pasará dentro de unos segundos, de unos años, o dentro de eones, pero no en el infinito. ¿Por qué nuestra teoría debería incluir eso? Y la respuesta es sutil. En realidad, ocurre algo más loco: el tiempo se convierte en espacio y el espacio en tiempo. No estoy seguro de que eso conteste su pregunta.

-Si las leyes de la física no pueden explicar estos puntos al final de un agujero negro o al comienzo del universo, ¿el problema está en la matemática o en el lenguaje?

-Bueno, la matemática es un lenguaje. Yo contestaría sí a ambas preguntas. Si usted usara el lenguaje apropiado, no necesitaría referirse a una singularidad, un punto especial en el que las leyes estén formuladas de manera especial. Las leyes deberían ser las mismas en todos lados. Pero hoy no sabemos, porque nuestros modelos de la naturaleza no son suficientemente buenos. Un modelo perfecto de la naturaleza no debería hacer distinción entre lo que es y lo que no es una singularidad.

Bio

Profesión: profesor de la Universidad de Utrecht

Edad: 71 años

Sobrino nieto de otro Nobel (Frits Zernike), 't Hooft es uno de los grandes físicos teóricos de hoy. Nacido en Den Helder, Países Bajos, creció en La Haya en una familia de profesores. Entre otros temas, trabaja en gravedad cuántica y agujeros negros. Tiene dos hijas y es un cumplido pianista.