Geingob y la lealtad de Namibia al partido gobernante, a examen en las urnas

Agencia EFE

Johannesburgo, 27 nov (EFE).- Namibia celebró hoy elecciones para decidir si mantiene en el poder al actual presidente, Hage Geingob, y al partido que gobierna el país desde su independencia (1990), a pesar del mal momento que atraviesa la economía de esta árida nación de África meridional, rica en recursos mineros.

Fiel a su tradición de estabilidad, Namibia tuvo una jornada electoral sin graves incidentes más allá de algunas averías en las máquinas de voto electrónico.

La participación fue animada e incluso antes de la apertura de los colegios -a las 07.00 hora local (05.00 GMT)- ya había colas de gente esperando para votar.

"Soy namibia y votar es mi derecho. Vine con mis nietos. La gente debe ir a votar. Si creen que el cambio no llegará, deben ir a votar para ver ese cambio", contó al diario local "The Namibian" Liita Wapunduka, una vecina de la localidad de Tsumeb (norte) que acudió a hacer fila a las 04.00 horas de la mañana.

En total, algo más de 1,3 millones de namibios (de una población total de unos 2,5 millones) estaban registrados para votar este miércoles tanto al presidente como a los 96 diputados de la Asamblea Nacional elegibles para la próxima legislatura.

La oficialista SWAPO (siglas en inglés de Organización Popular del Suroeste de África) no tiene históricamente grandes rivales y aspira a conquistar una nueva mayoría superior a los dos tercios y a un triunfo claro de Geingob que le permita acceder a un segundo mandato de cinco años.

El presidente, de 78 años, votó por la mañana en una escuela de Windhoek y, desde allí, urgió a todos los namibios a ejercer su derecho constitucional y recordó que las elecciones "no son una guerra sino una competición", según recogió la cadena pública Namibian Broadcasting Corporation (NBC).

Las de hoy son, a pesar de las quejas por posible fraude expresadas por la oposición, las segundas elecciones de este tipo que Namibia realiza mediante voto electrónico, después de que en 2014 se convirtiera en pionera de África.

Aquel año, Geingob, un antiguo luchador anticolonial que venía de ser primer ministro, se alzó con casi el 87 % del apoyo popular y su bloque sumó 77 de los 96 escaños de la Asamblea Nacional.

Para este 2019, sin embargo, las predicciones no son tan optimistas.

Aunque en la historia de Namibia la SWAPO no ha hecho más que consolidar su poder, la imagen de Geingob y del antiguo movimiento de resistencia anticolonial llegaron desgastadas a esta cita y no se descarta incluso que el presidente pase apuros para revalidar el cargo.

En ese marco, con la vista puesta en dividir el voto presidencial, desde la oposición busca dar la sorpresa el candidato Panduleni Itula, un exdentista y abogado que se presenta de forma independiente pese a estar afiliado a la SWAPO.

Otros nombres destacados en la carrera por acabar con el predominio aplastante del oficialismo son McHenry Venaani, aspirante del Movimiento para la Democracia y el Progreso; Bernadus Swartbooi desde el Movimiento de la Gente sin Tierra o la primera candidata femenina de la historia de Namibia, Esther Muinjangue.

Sus grandes armas son el descontento popular, especialmente entre la juventud, por la deteriorada situación económica del país -en recesión desde 2016- y las acusaciones de corrupción contra el gobierno de Geingob, como el escándalo de supuestos sobornos de una compañía pesquera islandesa que forzó la salida de dos ministros hace solo unos días.

De hecho, ese mismo caso dejó en plena jornada electoral la noticia del arresto de uno de los exministros implicados, el extitular de Justicia Sacky Shanghala, según informaciones del diario "Namibian Sun".

El alto desempleo -alrededor del 34 % y con tasas superiores al 40 % en el caso del juvenil- y el reto incumplido de acortar la brecha entre los más ricos y los más pobres tras casi tres décadas de independencia también juegan un papel clave en el potencial debilitamiento de la histórica fidelidad de los namibios hacia la SWAPO.

Namibia, pese a sus grandes recursos en sectores mineros como el diamantífero o el del uranio, se mantiene como una de las naciones más desiguales del planeta a pesar de que desde los años noventa logró reducciones importantes de los niveles de pobreza.

A ello se suma que este año la grave sequía que atraviesa el sur de África mantiene a casi un tercio de la población namibia con necesidad de asistencia estatal.

Los 4.241 colegios habilitados por todo el país para la votación permanecerán abiertos hasta las 21.00 hora local (19.00 GMT) y los resultados se esperan en un plazo de dos días.

Nerea González

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