GB defiende operativo contra tráfico de aves en Chipre

Por MENELAOS HADJICOSTIS

DHEKELIA, Chipre (AP) — Un operativo policial realizado durante un año para frenar el tráfico ilegal de aves al interior de dos bases militares británicas en Chipre resultó en un número récord de arrestos y enjuiciamientos, reveló el principal funcionario de la ley de las dos instalaciones.

El jefe de policía Chris Eyre respondió a las críticas de los conservacionistas de que las autoridades de las bases no han hecho lo suficiente para evitar que las aves de la isla caigan presas de traficantes.

Eyre dijo que se han iniciado unos 78 procesos en tribunales y que un equipo de una docena de agentes que patrullan los campos de tiro, conocido por los tramperos debido a que se ubica en una ruta migratoria establecida, han confiscado más de 1.000 redes durante el último año.

También aclaró que se han liberado más de 3.000 aves que han quedado atrapadas en las redes.

Jonathan Hall, portavoz de la Real Sociedad para la Protección de Aves, estuvo de acuerdo con que las bases han realizado un buen trabajo. Pero para contrarrestar la captura "a escala industrial", las autoridades también deben retirar los árboles de acacia que brindan la cobertura perfecta para las redes de los traficantes.

La captura de pequeñas aves migratorias — conocidas localmente como "ambelopoulia" — abastece a un lucrativo negocio clandestino entre algunos restaurantes que lo ofrecen como manjar. Los conservacionistas aseguran que el tráfico de aves tiene un valor de millones de dólares. De acuerdo con Erye, un platillo con una docena de aves encurtidas o a las brasas puede valer hasta 64 dólares (60 euros).

Algunos chipriotas afirman que la captura ha sido parte de la cultura de la isla durante siglos, y que el número de aves que se atrapan no perjudica los patrones migratorios.

"Esto no sucede porque sea la cultura chipriota, sucede porque unos cuantos criminales lucran con esto", recalcó Eyre a The Associated Press. "Esta es una gran organización criminal".

El sargento Andy Adamou, quien encabeza el equipo contra trampas, dijo que las redes y los palos a los que se les unta una sustancia pegajosa, también llegan a capturar especies en peligro de extinción.

Adamou dijo que los miembros de su equipo han sido agredidos por traficantes hostiles. Incluso algunos les han disparado a los pies o han embestido sus patrullas con vehículos.

Dijo que los tramperos también están aprovechando la tecnología para evitar ser capturados, con el uso de dispositivos digitales de audio activados a control remoto, que imitan el canto de las aves para atraerlas.