Gatillo fácil en Córdoba. Dictan la prisión preventiva a cinco policías detenidos por el asesinato de Blas Correas

Gabriela Origlia
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CÓRDOBA. A tres meses del asesinato del adolescente Blas Correas en esta ciudad, alcanzado por una bala policial, la fiscalía dictó la prisión preventiva de cinco de los efectivos involucrados en la causa: los cuatro que estaban en el control policial desde el cual se efectuaron los disparos hacia el auto en el que iban la víctima y tres amigos, y el jefe de ellos.

El fiscal José Mana dictó la prisión preventiva para los cabos primero Lucas Damián Gómez y Javier Catriel Alarcón, ambos autores de los disparos e imputados por homicidio calificado agravado por el uso de arma de fuego y por la condición de uniformados; para la oficial ayudante Yamila Martínez, por encubrimiento agravado, y para la agente Wanda Esquivel, por omisión de los deberes de funcionario público y encubrimiento agravado.

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El subcomisario Sergio González está acusado y con prisión preventiva por omisión de los deberes de funcionario público y encubrimiento agravado. Esquivel -imputada por haber "plantado" el arma con la que los policías intentaron desviar la investigación hacia los jóvenes que estaban en el auto con Blas- y Martínez cumplen detención domiciliaria porque son madres de niños de corta edad.

Después de este primer paso, Mana deberá resolver la situación de los otros cuatro policías que están detenidos: dos comisarios y un subcomisario, imputados por omisión de deberes de funcionario público, y un agente, acusado de lesiones leves agravadas. En la misma causa también están presos por falso testimonio y encubrimiento agravado dos cabos, un agente y un oficial ayudante.

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Lucas Gómez es el policía acusado de ser el autor material del disparo que mató a Correas; en su declaración sostuvo que había pensado que la víctima y sus amigos eran delincuentes y que decidió abrir fuego con su arma reglamentaria porque había escuchado las detonaciones de dos balazos.

Gómez y Alarcón son los policías que dispararon; uno de las proyectiles, que ingresó por la luneta del Fiat Argo en el que iban Correas y sus amigos, perforó la capucha de un buzo que llevaba puesto el joven que iba sentado al lado de Blas. Otro proyectil quedó incrustado en el apoyacabezas de uno de los asientos delanteros, también ocupado por otro chico. Por eso, ambos también están acusados de homicidio calificado agravado en grado de tentativa.