Cinco manifestantes muertos por represión contra marchas anti-golpe de Estado en Sudán

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Las fuerzas de seguridad sudanesas mataron a cinco manifestantes este sábado al reprimir una movilización contra el golpe de Estado del general Abdel Fattah al Burhan que congregó a decenas de miles de personas.

Los militantes prodemocracia llamaron a través de mensajes de texto a los sudaneses a manifestar en masa para restablecer el gobierno civil y evitar una nueva "dictadura militar" en el país tras el golpe del 25 de octubre, condenado por la comunidad internacional.

La ONU y los embajadores occidentales habían pedido a las fuerzas de seguridad que evitaran un derramamiento de sangre en un país donde ya han muerto más de 250 manifestantes en la revuelta que derrocó al dictador Omar Al Bashir en 2019.

Sin embargo, las fuerzas de seguridad parecen haber optado por la represión: un sindicato de médicos contabilizó cinco manifestantes muertos en Jartum, así como "muchos heridos de bala" o por gases lacrimógenos.

Según la dirección provincial del ministerio de Sanidad, las fuerzas del general Burhan llegaron a atacar los hospitales de la capital.

Sin embargo, la policía negó haber abierto fuego contra los manifestantes y señaló que hay "39 heridos graves" entre sus filas.

La embajada estadounidense en Jartum condenó el "uso excesivo de la fuerza" en un mensaje en Twitter.

- "El pueblo decide" -

Desde el golpe de Estado, las protestas han dejado 20 muertos y más de 300 heridos, según el sindicato de médicos. Además, cientos de opositores y de militantes han sido detenidos, de acuerdo a la ONU.

Desde la mañana, soldados y paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) estaban desplegados en las calles de Jartum bloqueando los puentes que unen la capital con sus suburbios y controlando las principales carreteras.

A pesar de los obstáculos, partieron cortejos de varios barrios al grito de "No al poder militar" y "Abajo el Consejo" Soberano dirigido por el general Abdel Fattah al Burhan, autor del golpe de Estado.

"Los militares no deberían interferir en la política, deberían proteger la Constitución", dijo Ahmed Abderrahmane, un manifestante que marchó en Jartum.

"No se negocia con los golpistas, es el pueblo el que decide", señaló Hamza Baloul, ministro de Información, que fue detenido el 25 de octubre y recientemente liberado, según un vídeo publicado en Internet por su oficina.

También hubo protestas en otras ciudades del país, el tercero más grande de África, así como en varias capitales occidentales, donde la diáspora sudanesa se ha movilizado desde el golpe.

En París, unas 400 personas manifestaron para pedir el "traspaso inmediato del poder a los civiles", constató un periodista de la AFP, mientras que en Berlín, un centenar de manifestantes se reunieron ondeando banderas sudanesas.

El general Abdel Fattah al Burhan nombró el jueves un nuevo Consejo Soberano, del que han sido excluidos los representantes del bloque que pide el traspaso de poder a los civiles.

Este consejo se había creado tras la caída en 2019 del dictador Omar Al Bashir para supervisar la transición a la democracia, justamente bajo la presidencia de Burhan.

Pero el 25 de octubre este militar disolvió todas las instituciones, declaró el estado de emergencia y detuvo a la mayoría de los dirigentes civiles del país.

- Promesa de elecciones -

Con su número dos, el general Mohamed Hamdan Daglo, jefe de las poderosas Fuerzas de Apoyo Rápido, paramilitares acusados de abusos graves, se comprometieron a celebrar "elecciones libres y transparentes" en el verano de 2023.

Unas promesas que no han apaciguado a la oposición, perjudicada por cientos de detenciones que continuaron este mismo sábado, según los sindicatos y otras asociaciones pro-democracia.

"Ahora que se ha producido el golpe, los militares quieren consolidar su control del poder", afirma Jonas Horner, investigador del International Crisis Group, mientras los medios de comunicación estatales anuncian cada día nuevas purgas.

Desde el golpe de Estado, condenado por la comunidad internacional, Burhan suspendió varios artículos de la declaración constitucional que debía guiar la transición a unas elecciones libres.

Los reintrodujo el jueves, pero tras eliminar toda referencia a las Fuerzas de la Libertad y el Cambio (FFC, por sus siglas en inglés), el bloque civil surgido de la revuelta que derrocó a Bashir en abril de 2019.

Para Volker Perthes, emisario de Naciones Unidas en Sudán, "el nombramiento unilateral del Consejo Soberano por parte del general Burhan hace mucho más difícil volver a los compromisos constitucionales" de 2019.

El ejército sólo ha liberado a cuatro ministros detenidos durante el golpe, y el primer ministro derrocado, Abdalá Hamdok, sigue bajo arresto domiciliario.

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