El gran ganador del fútbol europeo es un portugués que no juega fútbol: el promotor Jorge Mendes

Tariq Panja
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LIVERPOOL, ENGLAND - OCTOBER 03:  James Rodriguez of Everton looks on during the Premier League match between Everton and Brighton & Hove Albion at Goodison Park on October 03, 2020 in Liverpool, England. Sporting stadiums around the UK remain under strict restrictions due to the Coronavirus Pandemic as Government social distancing laws prohibit fans inside venues resulting in games being played behind closed doors. (Photo by Alex Livesey/Getty Images)
(Photo by Alex Livesey/Getty Images)

La economía del fútbol se está tambaleando. Cada semana parece haber una desconcertante nueva cifra que enfatiza la crisis financiera que está enfrentando la industria como resultado de la pandemia del coronavirus. Tan solo el Barcelona, más de 115 millones de dólares. Cientos de millones de dólares más en reembolsos para los titulares de los derechos de transmisiones televisivas. En toda Europa, se espera que las pérdidas asciendan hasta los 4500 millones de dólares.

Sin embargo, la crisis también ha generado algunos ganadores. Uno de los más grandes ha sido Jorge Mendes, empresario portugués y representante de jugadores, quien durante las últimas dos décadas regularmente se ha llevado una tajada sustanciosa de los 7000 millones de dólares que vale el mercado de transferencias. Este año, a pesar del colapso en el fútbol, parece que a Mendes le está yendo mejor que nunca.

En el mercado de transferencias, que cerró el lunes por la noche en Europa, Mendes envió a Rúben Dias del Benfica al Manchester City por 80 millones de dólares, luego lo remplazó en Lisboa con otro cliente. Sacó con cuidado a James Rodríguez de la caseta de castigo en el Real Madrid y lo puso en un papel estelar en el Everton, y arregló que el Wolverhampton vendiera al defensa irlandés Matt Doherty al Tottenham (20 millones de dólares) y al delantero portugués Diogo Jota al Liverpool (53 millones de dólares).

E incluso cuando completó esas dos últimas ventas, Mendes persuadió con amabilidad a los Wolves para que gastaran parte del dinero que recibieron de su propia compra: los Wolves remplazaron a Doherty con otro cliente de Mendes, Nelson Semedo, y usaron la mayor parte del dinero de la venta de Jota para reclutar a dos talentos en ascenso del FC Oporto: dos acuerdos más promovidos por Mendes.

En todos los escenarios, desde la contratación imprevista hasta la maniobra que atrae todos los reflectores, Mendes otra vez dejó su huella por Europa. Tan solo en este verano, los acuerdos han producido cientos de millones de dólares en ventas de jugadores y —tal vez más importante para Mendes y su agencia, Gestifute— decenas de millones de dólares en comisiones.

“Parece que no lo tocó la crisis”, opinó Pippo Russo, autor de un libro que describe el ascenso de Mendes, de 54 años, quien pasó de ser gerente de un club nocturno portugués a convertirse en uno de los actores más dominantes del fútbol. “Podemos decir que la red de poder económico de Jorge resistió el coronavirus. Es como si tuviera la vacuna”.

Siempre bronceado, vestido de manera impecable y por lo regular equipado con un par de relucientes auriculares blancos para tomar llamadas, Mendes nunca está fuera de servicio, nunca hace una pausa en sus esfuerzos por cultivar nuevos avances que pudieran producir acuerdos nuevos y más valiosos. Su modelo de negocios se basa en las relaciones, y en el mercado de transferencias de este verano se le ha visto usarlas a su máxima capacidad.

Mendes, quien opera con destreza en un mercado inestable, colaboró con clubes en dificultades económicas que buscaban equilibrar sus finanzas y con las pocas escuadras llenas de dinero en efectivo que vieron una oportunidad en medio de la incertidumbre financiera. De hecho, las raíces de su negocio ahora están tan arraigadas que en algunos casos él y su empresa están representados en todas las partes de un acuerdo: en el club que compra, en el club que vende y en el jugador.

En un ejemplo reciente —la maniobra de Doherty, un defensa irlandés de 28 años, que pasó del Wolverhampton al Tottenham—, la mano influyente de Mendes tocó cada una de las facetas de la transacción.

LONDON, ENGLAND - OCTOBER 01: Jose Mourinho, Manager of Tottenham Hotspur reacts during the UEFA Europa League play-off match between Tottenham Hotspur and Maccabi Haifa at Tottenham Hotspur Stadium on October 01, 2020 in London, England. Football Stadiums around Europe remain empty due to the Coronavirus Pandemic as Government social distancing laws prohibit fans inside venues resulting in fixtures being played behind closed doors. (Photo by Clive Rose/Getty Images)
(Photo by Clive Rose/Getty Images)

Resulta que los Wolves son propiedad de Fosun International, un conglomerado chino que también tiene una participación mayoritaria en Gestifute. Además, Doherty, quien recurrió a Mendes a inicio de este año para guiar su carrera, dejó un club que dirigía el primer cliente profesional de Mendes, Nuno Espirito Santo, y se unió a un equipo entrenado por uno de los clientes de más alto perfil que tiene Mendes: José Mourinho.

La relación de los Wolves con Mendes ha estado bajo el escrutinio en el fútbol inglés, pues los clubes rivales se han quejado sobre sus vínculos cercanos con Fosun, Espirito Santo y un puñado de jugadores en el listado del equipo. Una investigación de la Football League, organización responsable de las tres divisiones profesionales del fútbol inglés debajo de la Liga Premier, encontró que los Wolves —apuntalados con una nidada de jugadores de Portugal vinculados con Mendes— no habían cometido ninguna violación en la manera de asegurar la promoción al máximo circuito de Inglaterra en 2018.

No obstante, las relaciones de Mendes con el club, y otros, son profundas. Este verano, los Wolves —y Mendes— también estuvieron en el centro de dos transacciones curiosas que involucraron al FC Oporto, un campeón portugués con una relación de dos décadas con el representante.

En la cúspide de la crisis financiera, y con grandes deudas próximas a vencer, el Oporto recurrió a Mendes para que encontrara compradores de algunas de sus estrellas prometedoras. En una hazaña de alquimia que al parecer Mendes pulió a la perfección, el agente convenció a Fosun, sus socios chinos en los Wolves, para que pagaran una cifra que podría ser de hasta 70 millones de dólares por dos jóvenes bien calificados, pero casi nada probados: Vítor Ferreira, un mediocampista de 20 años conocido como Vitinha, y Fábio Silva, un delantero de 18 años.

El Oporto anunció que una cuarta parte de los 40 millones de dólares que costó Silva terminó en las comisiones para los representantes, y la mayor parte fue para Mendes.

El calibre de la comisión de Mendes por Silva fue llamativo y considerablemente superior al promedio de la industria, pero nada raro: el año pasado, cuando organizó la venta del adolescente del Benfica João Félix al Atlético de Madrid por 138 millones de dólares, se informó que Mendes había obtenido unos 35 millones de dólares en el acuerdo.

BIRMINGHAM, ENGLAND - OCTOBER 04: Diogo Jota of Liverpool during the Premier League match between Aston Villa and Liverpool at Villa Park on October 4, 2020 in Birmingham, United Kingdom. Sporting stadiums around the UK remain under strict restrictions due to the Coronavirus Pandemic as Government social distancing laws prohibit fans inside venues resulting in games being played behind closed doors. (Photo by Matthew Ashton - AMA/Getty Images)
(Photo by Matthew Ashton - AMA/Getty Images)

No obstante, fue otra señal de que, sin importar las medidas que imponga la FIFA, el órgano rector del fútbol mundial, para intentar detener los excesos del mercado de transferencias, los operadores más astutos siempre son capaces de generar ganancias altísimas.

El Oporto, equipo regulado en el mercado bursátil de Portugal, se rehusó a explicar por qué había accedido a desprenderse del 25 por ciento del precio de venta de Silva en comisiones.

Un vocero de Mendes se rehusó a comentar sobre cualquiera de los acuerdos presentes o pasados de Mendes, bajo el argumento de que el representante nunca habla sobre sus negocios en público.

Mendes casi no otorga entrevistas, pero en 2017, durante una audiencia en un tribunal de España, se le exigió explicar cómo operaba su negocio, pues las autoridades de ese país acusaron de evasión de impuestos a varios de sus clientes, entre ellos Cristiano Ronaldo y Mourinho. La mayoría de los casos se resolvieron con admisiones de culpabilidad y multas.

En el tribunal español, Mendes dijo que no sabía nada sobre los arreglos fiscales de sus clientes, pues aseguró que había contratado servicios profesionales para solucionar esos asuntos. Según Mendes, él solo se centraba en guiar sus carreras.

“Solo me dedico a esto: buscar la mejor solución para mis jugadores, y dedicarles un año es como dedicarles un minuto”, comentó, según noticias de la época. “Intento dedicarle mi tiempo a mi familia y pasar la vida trabajando, en el teléfono hasta la medianoche”.

Este año, aunque el fútbol poco a poco entró en pausa, Mendes no dejó de trabajar. Se mantiene como el representante que todo el tiempo está listo con una solución, siempre que los clubes puedan costear sus tarifas.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2020 The New York Times Company

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