Game of Thrones: te contamos por qué éste es el principio del fin

LA NACION

LONDRES.- Un grupo de periodistas espera el inicio de una jornada agitada en el décimo piso del hotel más lujoso de la ciudad, a metros de los cuarteles de Scotland Yard. Otros secretos y la posibilidad de obtener información confidencial se debate en esta torre de Babel de cronistas que se comunican a través de la gramática y la sintaxis de George R. R. Martin . Los organizadores ruegan no dar precisiones de la ubicación ni del evento en las redes sociales. Pronto llegarán actores famosos a escala planetaria, dueños de -en un abanico de emociones que va desde la curiosidad hasta la devoción- seguidores, admiradores y fanáticos. La séptima y penúltima temporada de Game of Thrones regresará esta noche por HBO a los hogares y a todo tipo de dispositivos personales, desde smartphones hasta las pantallas individuales en los asientos de los aviones.

Todo es eficacia y precisión en una coreografía de egos y agendas donde los actores -los productores y guionistas no fueron parte de la cita- son quienes brindan sus opiniones. No hay tiempo que perder y sobre los hombros de los intérpretes recae la responsabilidad de difundir un mensaje: el invierno ya llegó. "Disculpen, ¿me prestan su baño un ratito? Si subo a la habitación que me asignaron me van a tener que esperar. No les quiero hacer perder tiempo", dice Pilou Asbaek, quien interpreta al salvaje Euron Greyjoy. "Este grabador se detuvo, no sé a quién pertenece", cuela entre una respuesta Isaac Hempstead, también conocido como Bran Stark, como si, tal como su personaje, tuviera tres ojos.

Trailer de la nueva temporada de Game of Thrones

¿Por qué Game of Thrones es la serie más destacada de la TV? A pesar de su espíritu de ruptura con los guiones tradicionales -quizá solo Alfred Hitchcock se había animado a un giro tan vertiginoso en su trama- logró que una audiencia mundial siguiera con avidez un rompecabezas de tácticas y estrategias, imposibles de narrar de manera lineal. Pero no es solo por su complejidad narrativa ni su elenco multitudinario [Ed Sheeran hará un cameo en la línea argumental de Arya y quizá se sume Jim Broadbent] o las ampulosas dimensiones de su producción, filmada en simultáneo en varios países (Islandia, Irlanda, España y Croacia), en geografías inhóspitas y en climas extremos. Esta relato épico crea además de un mundo y sus múltiples sociedades, varios idiomas -el dothraki, el valyrio -, leyes físicas, planos de lo real y aledaños, así como también criaturas de naturaleza no humana, pertenecientes a especies inclasificables. En este universo se construye, sobre una arquitectura de sólidos andamiajes, la tragedia más exquisita. Yace en esta historia una invitación a la reflexión moral y al modo de ejercer el poder y el liderazgo. Game of Thrones brinda, como ocurre con las ficciones más sofisticadas, sutiles perspectivas del concepto de representación y de autor. Más que nunca el actor es también guionista de esta historia que cobró autonomía de la novela. Entonces, ¿marca Game of Thrones el origen de un nuevo lector? ¿Surge con ella, como en el pasado lo hizo el folletín, con autores hoy prestigiosos a quienes se los despreciaba acusándolos de "populares", un nuevo modo de entender a la literatura, y, a su vez, da un paso más allá para traspasar el texto? ¿Quién es el verdadero autor? ¿Cuál es, entonces, el rol del actor?

Martin publicó en 1996 Juego de tronos, primer volumen de la saga Canción de hielo y fuego, con la intención de segmentar la historia en siete novelas. El autor sigue encerrado en su rancho de Santa Fe, Nuevo México. Allí trabaja contrarreloj para que el espíritu de su narración pueda ser luego trasladado a los guiones de David Benioff y D. B. Weiss. Si bien entre las novelas y sus adaptación hubo un sendero común en el inicio, hubo múltiples subtramas que no ingresaron en los libretos, y, en el presente la producción logró autonomía con respecto a la novela. Esta séptima temporada tendrá, en lugar de diez, siete episodios y, aunque Martin no haya concluido las novelas, la dupla de guionistas se encargará de develar quién ocupará el Trono de Hierro en la octava y última temporada, que podría estrenarse recién en 2019, dado que se está considerando la posibilidad de que cada uno de los seis capítulos de la temporada final sea un telefilm de alrededor de una hora y media de duración. Ocurra lo que ocurra en ese esperado desenlace, la supervivencia de su universo está asegurada, ya que HBO prepara nada menos que cinco proyectos distintos ambientados en sucesos previos -y con personajes distintos- a los que narra esta serie.

Benioff y Weiss, célebres por darles protagónicos a absolutos desconocidos, también tienen fama de permitir que sus actores se conviertan, en cierto modo en guionistas. En la sexta temporada, Arya se topó con una compañía de cómicos de la legua y resulta imposible pensar que los autores desconocen el trabajo de Mijail Bajtín y su estudio de la cultura popular en la Edad Media y las estéticas teatrales de esos siglos. Así como Hamlet asiste en Elsinor a una función de La ratonera, esa pieza donde el príncipe oficia, valga el anacronismo, como showrunner, y donde ve en escena la representación del destino trágico de su padre, la pequeña Stark asiste, bajo un disfraz de campesina, a la recreación de su desgracia. Tras bambalinas, Arya habla con la prima donna, quien interpreta a Cersei. Despojada de esa máscara, ese traje y ese halo sádico, la actriz confiesa que el guion que debe pronunciar no la convence. Sin dudarlo, Arya le aconseja: "Entonces cámbialo". La artista trashumante le hace caso y pronuncia en la función siguiente un monólogo conmovedor.

Nuevo trailer de Game of Thrones 7

Sophie Turner, la actriz que compone a Sansa, se probó por primera vez el vestido de princesa medieval a los 17 años. "Crecí mucho como actriz. Dejé de ser una inocente niña y me convertí en una mujer, tal como le pasa a mi personaje. Claro que ella es hoy inesperada, poderosa, hambrienta de venganza, inteligente y realista. Siento que las dos evolucionamos juntas. Fui metiéndome en un mundo de adultos siendo tan joven. Sé que los creadores capitalizaron este momento de tanta transformación en mí. La historia grande está escrita, pero el modo en el que digo las cosas, las pequeñas, es acorde a las habilidades que puedo ofrecer. En la primera temporada se fijaron si podía llorar y a partir de eso escribieron tantas escenas donde lo hago."

"Siento que el guion es mío. Claro que me apodero de él", dice Gemma Whelan (Yara Greyjoy), una actriz avezada en la comedia y en el stand-up. Estos elementos propios de su perfil y experiencia fueron tomados por la dupla de creadores para varias escenas. "A David y a Dan le importa un bledo lo que diga la gente y los fans. Seguirán matando a la gente. No escriben para complacer a nadie, pero sí conocen muy bien las capacidades de cada actor y las toman en cuenta para escribir", opina Asbaek, quien también trabajó en Borgen.

Los ojos de los expertos en la retórica de la serie siguen de cerca los pasos de John Bradley, quien da a luz a Samwell Tarly. "Nos conocen mucho como actores. Los guiones se escriben no solo para los personajes, sino también para los actores. Está en este caso muy estrechamente vinculada, creo, la ficción de la realidad. No imaginé seguir vivo en la historia hasta este momento y a veces me ha pasado que me subestimaran en la vida. Sam, un intelectual, piensa que está fuera de la ecuación y no sabe cuán valiente es", opina. El actor comparte la mesa con Rory McCann, quien interpreta a Sandor Clegane. Resulta llamativo cómo este último ladra con timidez sus respuestas ("si alguien me habla antes de desayunar, lo mando a cagar"), mientras que Bradley se expresa con nitidez e inteligencia, con un profundo entendimiento de los hilos de la historia, que opaca no solo a su compañero, sino a todo el elenco. Es decir, Bradley y McCann tienen muchísimo de sus personajes. "Cuando leo un guion por primera vez siento que aquello que dice sería exactamente lo que yo diría y haría", dice McCann. "Hay una gran dificultad para construir un personaje sin saber qué ocurre al final. No sé qué historia estoy contando: ¿Hablamos de los obstáculos que tenés que sobrellevar para poder crecer? ¿Contamos qué ocurre con el exceso de poder? ¿cuál es el paraguas moral: el triunfo del bien sobre el mal o viceversa? ¿Es una historia sobre la bancarrota moral o, por el contrario, de redención?".

Game of Thrones: cómo fueron los casting

Carice Van Houten, la actriz holandesa que le presta el cuerpo a Melisandre, admite: "Me encanta usar mis mierdas para actuar. Y me gustan las malas palabras. La escena después de quemar viva a la niña es mi favorita", admite y su amigo Liam Cunningham, quien interpreta a Davos Seaworth, le festeja la expresión: "Sí, no nos pongamos muy técnicos. A ella le gusta usar sus mierdas. A mí me encanta cómo los creadores te manipulan. Muchos señalan a Arya como un modelo. ¿De qué hablan? ¡Es una asesina serial!", opina.

"Sé perfectamente cómo terminará la historia. Será algo redondo, no al estilo de Lost ", decía Martin en 2011 en el lanzamiento de la serie antes de que su historia lograse estas dimensiones. Los showrunners también lo saben, ya que comienzarán en septiembre próximo a filmar la última temporada. Cuánto tendrán en común ambos relatos es una incógnita, pero sí se comprueba una vez más una verdad: no hay que subestimar al público. Aunque se le ofrezca comida chatarra y chicles, una mayoría a nivel mundial prefiere, como Tyrion y los Lannister, beber vino de calidad y saborear cordero asado.

Las hipótesis sobre el invierno

Lo que antes fue gerundio, hoy es pretérito. Sansa le hace notar a Jon Snow en el último capítulo que el leit motiv el "invierno está llegando" acaba de caducar. Esa estación llegó y no solo a Winterfell (Invernalia, en su traducción al castellano). Aquello que sigue intacto desde que se conoció la primera novela de G. R.R. Martin es la teoría de que la saga Canción de hielo y fuego nunca ocultó la posible alianza en el poder que resultará cuando el frío (representado por Jon Snow) y el fuego (los dragones que identifican a la casa Targaryen) se unan.

En la sexta temporada, la identidad de la madre de Jon Snow se esclarece. Lyanna, la hermana de Ned Stark, aparece en una pequeña escena en su lecho de muerte, poco después de dar a luz. Lo que antes era una certeza, da un giro y se descubre que Stark no es el padre de Jon, sino quien lo adoptó. En ese caso, quien padeció desde pequeño el epíteto peyorativo de "bastardo", sería en realidad heredero legítimo no solo por su rama Stark, sino también por la de su padre. Existen dos teorías sobre la identidad de su progenitor: o bien sería Robert Baratheon o quizá Rhaegar Targaryen, hermano de mayor de Daenerys. En este último caso, la sangre de Jon Snow sería la síntesis del hielo y el fuego.

La identidad de Jon Snow da a su vez especulaciones sobre la trama romántica. ¿Será pareja de su tía, en caso de corroborarse que es hijo de Rhaegar? ¿Se enamorará de Sansa, en caso de que descubra que no son hijos de un mismo padre? ¿Y con Arya, quien tiene una personalidad más cercana a la de su amada, la salvaje Ygritte? De cualquier manera, más allá de su verdadera identidad, el incesto en la lógica de este mundo no es un tabú como en otras sociedades (en varias instancias de los libros se recuerda que los Targaryen se casaban entre hermanos para preservar no sólo su linaje sino también las nunca explicadas habilidades sobrenaturales de la familia). O quizá Jon Snow no forme pareja alguna, sino que encarne, como profetiza Melisandre, "El señor de la luz".

¿Qué ocurrirá cuando se reúnan Arya y Sansa? Otra de las hipótesis sería que quienes tenían ya de niñas una tensa relación tendrán sus conflictos, impulsados, posiblemente, por Littlefinger.

Aunque lo negó en la rueda de prensa ante la insistencia de los periodistas, John Bradley (Samwell Tarly), confesó que conoce las especulaciones en torno a su criatura. "Sería muy bueno para mi ego", bromeó, pero sin confirmar que sea el protagonista de una de las cuatro spin-off que preparan los productores para estrenar luego del final de la serie. Otros actores, bromean con la posibilidad de convertirse en protagonistas de alguna de las series: "Me encantaría que una de las series se llamase Better Call Davos", dijo Cunningham, en referencia a su personaje.

Otra teoría que se esboza es la de la identidad de Tyrion. ¿Y si su padre fuese en realidad El rey loco y no Tywin Lannister? En ese caso, Tyrion sería medio hermano de Daenerys. Así podría explicarse su fascinación y su destreza con los dragones.

Una serie muy política

"Que Donald Trump sea presidente solo puede significar una cosa: ¡Euron Greyjoy va a dominar el mundo! Muahahahaha. Nos vemos en la próxima temporada, perras", escribió el actor que interpreta este personaje y habla del punto en común entre el líder de ficción y el de carne y hueso. "Ambos son matones", opina Pilou Asbaek en la rueda de prensa. El nombre del presidente estadounidense rondó todas las entrevistas y fue John Bradley quien se sinceró: "Creo que el hecho de que él sea Presidente ha influido mucho en la serie, en los guiones, pero también en el espectador. La gente va hacia drama porque la ficción conforta ante momentos de crisis y temor".

La serie que reflexiona sobre el carisma, la legitimidad, la crueldad de los gobernantes, el populismo, el despotismo y los militantes está también interpretada por actores que tienen un papel activo y una voz audible en el mundo. No utilizan sus redes sociales para vender productos o posar sexies. Sophie Turner, quien es un ícono de la moda, poco utiliza con este fin sus cuentas, aunque sí lo hace para difundir la acción de los campamentos de mujeres víctimas de la violencia en Ruanda, donde viajó para solidarizarse con la causa. "La serie hizo que se despertara mi conciencia social", admite. Lo mismo hizo Lena Headey, la actriz que compone a Cersei, férrea defensora del amparo que deben recibir los refugiados y por eso se trasladó hace unos meses a Lesbos, en Grecia.