Gabriel Deck en la NBA. El volante de un tractor, la premonición de Kobe Bryant y el comedor solidario

José Luis Domínguez
·9  min de lectura
La canchita de Colonia Dora en la que Deck juugaba con su hermano mayor y sus amigos, con un aro improvisado
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Su historia, como la de tantos deportistas de nuestro país, es la de un joven surgido en la humildad, que se abrió camino en la vida con ilusiones, sacrificio y determinación. De Colonia Dora, en Santiago del Estero, a Oklahoma, es el recorrido de Gabriel Deck, el nuevo nombre argentino en la elite de la NBA. A los 26 años, el alero santiagueño se apresta a firmar contrato con los Thunders, y convertirse en el decimocuarto jugador de nuestro país en la liga estadounidense de básquetbol.

Un volante de tractor readaptado y un tablero de madera: la primera cancha en la que jugó Gabriel Deck, el nuevo argentino de la NBA
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Un volante de tractor readaptado y un tablero de madera: la primera cancha en la que jugó Gabriel Deck, el nuevo argentino de la NBA (Facebook/)

Desde chico era un fanático del básquetbol. “Con mi hermano teníamos el sueño de ver algún partido de Quimsa, pero la situación económica en casa no estaba bien, así que no podíamos ir. Por eso jugar en el club ya es un sueño”, contó hace un tiempo sobre esos comienzos modestos. Tanto le gustaba el basquet que Carlos, su padre, le armó un aro casero, a pura inventiva. Tomó el volante de un tractor que tenía en el fondo de la casa; le arregló las divisorias con una amoladora para que la pelota pudiera entrar limpita, y luego le sumó un tablero de madera y un poste de un arco de fútbol abandonado. Así comenzó a jugar con Joaquín, su hermano mayor, y sus amigos, en el patio de su casa, soñando que era Leo Gutiérrez, su ídolo; luego, en Bartolomé Mitre, el club del pueblo. Tiempos difíciles, cuando él y su hermano ayudaban a sus padres limpiando los ómnibus que don Carlos manejaba.

Paola Aguilar, la profesora de educación física que tenía a los 13 años, le vio condiciones para jugar al basquetbol. A jugar en serio, en ser profesional, a dedicarse con todo, día y noche. Le costó dejar a la familia en Colonia Dora, distante 174 kilómetros de Santiago del Estero, para empezar en Quimsa. Pero pronto llamó la atención por su capacidad y su talento. “Tengo que mejorar el tiro de tres puntos”, contaba en una de las primeras entrevistas que daba como promesa del basquetbol, a DeporTv.

De aquellos tiempos viene también el origen de Tortuga, el apodo por el que se lo conoce en el ambiente del básquetbol. Cuentan que una vez estaba en la concentración y se tapó por completo; cada tanto, sacaba la cabeza, hasta que un compañero lo bautizó: “mirá parece una tortuga”. Debutó por la Liga Nacional el 15 de enero de 2010, frente a Quilmes, de Mar del Plata, con apenas 15 años. El apodo se hizo carne, y Deck se tatuó ese animal en la pierna izquierda.

Deck, en el polideportivo Roberto Pando
Mauro Alfieri


Deck, en el polideportivo Roberto Pando (Mauro Alfieri/)

Además de la tortuga, otros tatuajes surcan su cuerpo. En el brazo derecho tiene un búho de la buena suerte con un reloj con el que dice “manejar los tiempos de mi vida”. La religión lo acompaña con una imagen de la Virgen de Guadalupe en su pierna derecha. Y en el muslo derecho, una frase del escritor estadounidense John Calvin Maxwell revela su pensamiento: “Cuando quieras emprender algo, habrá mucha gente que te dirá que no lo hagas; cuando vean que no pueden detenerte, te dirán cómo tienes que hacerlo; y cuando finalmente vean que lo has logrado, dirán que siempre creyeron en ti. Hazlo por tu gente, hazlo por tu orgullo, nunca sabrás si nunca lo intentas”.

Aquel pibe tranquilo, con la serenidad digna de un Buda, parecía convertirse en un torbellino eléctrico e intenso cuando pisaba la cancha. Convocado a la selección argentina, la rompió en el Mundial Sub 17 de Lituania. Más aún: fue el primer de nuestro país que terminó como goleador en un certamen mundial de cualquier categoría, con promedio de 21,5.

Hace cuatro años, la Argentina disputó la Americup en nuestro país. Deck sufrió una lesión en un tobillo y se perdió un par de encuentros. El equipo dirigido por Sergio Hernández llegó a instancias decisivas y necesitaba contar con el santiagueño. Pero el Oveja estaba preocupado por Deck y su tobillo, que aún no estaban al ciento por ciento. Y le preguntó: “Gaby, vos querés jugar igual?”. “Sí”, fue la respuesta tranquila. Hernández insistió: “Pero decime, ¿vos alguna vez jugaste con dolor?, ¿sabés lo importante que es este partido?”. “Sí”, ratificó Deck, con una paz interna a prueba de ansiedades. Jugó esa semifinal contra México, que la Argentina ganó, y además fue una de las figuras de ese equipo que tenía a Campazzo como base.

Gabriel Deck, un personaje singular dentro del seleccionado argentino
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Gabriel Deck, un personaje singular dentro del seleccionado argentino (Instagram/)

Cumplió el sueño no sólo de ver un partido de Quimsa, sino también de jugar y ser campeón de la Liga Nacional y de una Liga Sudamericana de Clubes con el equipo de su provincia. Pasó a San Lorenzo de Almagro, también allí fue figura y sumó dos Ligas (2016/17 y 2017/18) y una Liga de las Américas (2018), hasta que Real Madrid se fijó en él y desembarcó en el Viejo Continente. De San Lorenzo se fue con excelentes números: 19,1 puntos, 5 rebotes y 19,9 de valoración, MVP en la Liga y en Liga de las Américas.

Ya cuando estaba en el Ciclón asomó en el radar de la NBA. Utah y Milwaukee se fijaron en él. Durante el Mundial de mayores de China 2019 fue uno de los más destacados del seleccionado. Argentina jugaba la semifinal en Dongguan contra Francia, a la que vencería por 80-66, antes de caer en la final ante España. En primera fila, en uno de los palcos, dos gigantes del básquetbol: Manu Ginóbili y Kobe Bryant, que era el padrino del certamen; el argentino, recientemente retirado, había viajado especialmente para acompañar al equipo.

Manu Ginobili y Kobe Bryant, en el palco del estadio en Dongguan
Manu Ginobili y Kobe Bryant, en el palco del estadio en Dongguan


Manu Ginobili y Kobe Bryant, en el palco del estadio en Dongguan, el día en el que The Black Mamba preguntó por Deck

Luego, Ginóbili contó: “Kobe no conocía los nombres, pero me preguntaba todo, sobre las decisiones de los entrenadores y de las características de algunos jugadores argentinos. Era un enfermito del básquet, un apasionado total, un estudiante del juego. Lo primero que me preguntó fue: ‘¿quién es el 14?’ Quedó enamorado de Tortuga (Deck). Y se lo conté después: que Kobe se había vuelto su fan y que se lo quería llevar a los Lakers”. Lamentablemente, pocos meses después, en enero del año pasado, se produjo la tragedia aérea en la que falleció Bryant.

Festejos con Real Madrid: aquí, junto a Facundo Campazzo, uno de sus compañeros en ese club; ahora, se cruzarán en la NBA
@gabriel_deck


Festejos con Real Madrid: aquí, junto a Facundo Campazzo, uno de sus compañeros en ese club; ahora, se cruzarán en la NBA (@gabriel_deck/)

En 2018 Deck se mudó a Madrid. Con el Real conquistó la Liga 2018/19, las Supercopas de España 2018, 2019 y 2020, y la Copa del Rey 2020. “Gaby es un jugador muy completo. Sabíamos que era un chaval joven viniendo de un baloncesto diferente, pero está cada vez más adaptado y es muy importante para nosotros”, lo había cubierto de elogios hace unas semanas el entrenador ‘merengue’, Pablo Laso.

La despedida fue ayer, con una gran actuación y victoria sobre Fenerbahce en Estambul para pasar a cuartos de final de la Euroliga. Jugó casi 39 minutos, y cuando fue reemplazado en los últimos minutos recibió los aplausos de todo el banco de suplentes, que ya estaban al tanto de que era su último encuentro con el club español, y le tributaron un reconocimiento sincero. Era uno de los jugadores con salario más bajo del plantel, y a fines de 2020, Real Madrid le hizo una propuesta para renovar, pero ya era demasiado tarde, con al menos un par de franquicias de la NBA interesadas en Deck. Finalmente, Oklahoma insistió y será el próximo destino del Tortuga.

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Nunca perdió de vista sus orígenes. Más: en Colonia Dora fundó el Comedor 7 de Abril, para asistir con alimentos a los niños de su pueblo natal. “La idea es ayudar a los chicos. Con mi hermano y una amiga, que es asistente social, le pusimos ese nombre porque así se llama el barrio en el que está, y es el de mi infancia. Es para niños de 1 a 12 años, vamos a trabajar con gente que va a evaluar a cada chico para saber qué necesita comer y cuántas veces al día. Lo hicimos nosotros, sin ayudas políticas, no quiero que se mezclen las cosas”, contó sobre esta iniciativa.

Extraña aquellas jornadas de pesca en el río Salado, muy cerca de su casa. Adora la música de todo tipo, en especial la cumbia y la guaracha santiagueña, y es el encargado de musicalizar las concentraciones del seleccionado nacional. “Desde que me levanto escucho música, de hecho, tengo un tatuaje con una clave musical. Y bueno... no había nadie que pusiese música en el micro, entonces fui a comprar un parlante para empezar a poner un poco de ritmo. Me encanta hacerlo y a mis compañeros también les gusta. Me dejaron a cargo a mí, antes era Facu (Campazzo) el que ponía música”, le contó a LA NACION durante el último Mundial.

Deck, marcado por Charles Kahudi, de Lyon, en uno de sus últimos encuentros en Real Madrid, antes de emigrar a la NBA
Archivo


Deck, marcado por Charles Kahudi, de Lyon, en uno de sus últimos encuentros en Real Madrid, antes de emigrar a la NBA (Archivo /)

Deck puede mudarse, llegar a la liga más poderosa del mundo del básquetbol, pero tiene claro que algunas cosas nunca cambiarán. “Al criarme en un pueblo tan chico y venir de una familia humilde, uno no se olvida de nada. Desde el primer momento me enseñaron a ser respetuoso, solidario, compañero, a tener humildad, a tener siempre en cuenta al otro. Y mi viejo y mi vieja me explicaron que nada es más valioso que la palabra, que hay que confiar en eso. De hecho, a mis amigos siempre les digo, “a mí me puedes hacerme cualquier cosa, pero la palabra vale más que todo’. Después, a nivel personal, pienso en mi casa, en el olor a la cocina de mi mamá, el aroma al café que me sirve mi abuela, en divertirme con mis amigos… Trato de estar comunicado siempre con ellos. Con su afecto cargo las pilas para seguir adelante, eso es lo más importante en mi vida”.