El gabinete redefine sus roles en el vértigo de la pandemia

Jaime Rosemberg

"¿Necesitan plata? Háblenlo con Santiago", respondió el presidente Alberto Fernández ante la consulta de varios ministros, atribulados por la necesidad de fondos e insumos en medio del vértigo de la pandemia de coronavirus.

El rol protagónico del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, quien concentró en sus manos la ejecutividad de las medidas y dejó -como todos sus pares- el micrófono de la comunicación en la voz del Presidente, es solo una de las visibles mutaciones que experimentó el "gabinete de guerra", capitaneado por el jefe de Estado, en la tarea incesante de encontrar soluciones ante una pandemia que avanza en el territorio nacional.

"Acá, cada uno aporta desde lo que sabe hacer, desde su rol. Y Alberto fue buscando soluciones en cada uno de ellos", afirmó a LA NACIÓN uno de los funcionarios que pasó al lado del Presidente durante la larga jornada del jueves, en la que se anunció la cuarentena obligatoria. Una jornada que duró hasta pasada la medianoche en la quinta de Olivos y en la que los exponentes del "albertismo original", con el vocero Juan Pablo Biondi, el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, y los asesores Juan Manuel Olmos y Julián Leunda, fueron de los últimos en irse.

El jefe de Gabinete, por medio de distintos decretos, amplió su poder de decisión. Primero, mediante un decreto que le permitió reorientar recursos y personal en caso de urgencia; el segundo, definido el mismo jueves, que lo faculta a ampliar las excepciones de cumplimiento de la pandemia. "Centraliza las decisiones políticas y, también, las administrativas", lo define un leal del Presidente. "Volvió a su rol original, y dejó a Alberto generando empatía, comunicando, sin coaching, algo que saber hacer muy bien", acota otro funcionario que conoce la "cocina" del funcionamiento del gabinete.

Refuerzo en Salud

Junto al rediseño del rol del jefe de Gabinete, llegó un "refuerzo" para el rol del ministro de Salud, Ginés González García: el de su vice, Carla Vizzotti, quien además de "poner la cara" día a día con la difusión de la actualización del panorama sanitario, es fuente de consulta de los ministros y del propio Presidente.

"Es un cuadrazo, y complementa la labor de Ginés, a quien nadie discute", dice otra importante fuente oficial. "El problema es de tal magnitud que Ginés solo no puede", justifica un peronista histórico que es parte del Gobierno.

Por decisión de Biondi, el área se fortaleció en el área comunicacional con la incorporación de Fernando "Canario" Coradazzi, quien cumple funciones de "enlace" entre la Presidencia y el Ministerio de Salud.

Cerca de Vizzotti y de la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, trabajó la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, las encargadas de pulir el DNU de la cuarentena obligatoria.

Todesca y el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, dos integrantes del Grupo Callao que fue la base del proyecto presidencial de Fernández, diseñaron la proyectada inyección de $700.000 millones en la economía para evitar que se caigan el consumo y el empleo. Martín Guzmán quedó, según voceros oficiales, destinado principalmente a la problemática de la deuda y su rediseño, opacado por el fantasma del coronavirus.

Moderados al frente

En el albertismo destacan el rol de Eduardo de Pedro, el ministro del Interior y militante de La Cámpora que "estuvo a la altura", con las tareas de cierre de fronteras y controles en los aeropuertos. Al igual que Sabina Frederic, la ministra de Seguridad que proviene del "palo" cristinista y que según la óptica de la Casa Rosada "respondieron" sin "entrar en la ventajita política".

Junto a Cafiero y González García, De Pedro y Frederic recorrieron la ciudad el viernes para supervisar el cumplimiento de la cuarentena obligatoria. "Hasta Cristina estuvo bien en no copar la escena", afirma un referente del Gobierno, "agradecido" por el viaje de la vicepresidenta en coincidencia con la semana más álgida en el combate al "enemigo invisible".

La indiferencia con que el Gobierno trató la detención del dirigente de la CTEP Juan Grabois por parte de la policía porteña también es una muestra del "triunfo de la moderación" que pregona el Presidente. "¿Vos viste que alguien saliera a defenderlo? Esa también es una señal", puntualizaban en la Casa Rosada.

Con el canciller Felipe Solá ocupándose de la repatriación de miles de argentinos varados -armó una mesa chica exclusivamente para esa tarea- el resto de los ministros "colaboró" desde un segundo plano.

El ministro de Defensa, Agustín Rossi, por ejemplo, mantuvo un bajo perfil hasta el viernes, cuando comenzó el operativo de control, y lo mismo hicieron los titulares del resto de los ministerios. "Lo importante es que no apareció ningún librepensador, ni nadie que busque figurar. Entendieron que tienen que aportar, en medio de la guerra", reflexionó un vocero del oficialismo.

Más allá del rol de cada ministro, el consenso es que el Presidente "asumió el control total de la crisis". Para bien o para mal, aseguran, su destino estará signado por el éxito de las drásticas medidas que está tomando en la batalla contra la pandemia. "Mucha gente va a sufrir, la vamos a pasar mal. Pero se está haciendo todo lo posible, y el equipo está funcionando bien", resume un estrecho colaborador presidencial.