El futuro Gobierno de Países Bajos, un puzle complejo que no acaba de encajar

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La Haya, 3 jun (EFE).- El sueño de una coalición de centro-derechas con la izquierda empieza a desvanecerse en Países Bajos, con un Mark Rutte tratando de recuperar la confianza de sus socios y haciendo números para sumar mayoría en Parlamento y Senado. Tras más de dos meses, el diálogo político entra en una “fase extraordinariamente compleja”.

Es el escueto mensaje que han repetido varios líderes políticos, incluido el liberal Rutte (VVD), pero también la socialdemócrata Lilianne Ploumen (PvdA) y Jesse Klaver, de la izquierda verde GroenLinks, que se reunieron este jueves con la “informadora” Mariëtte Hamer, encargada de sentarse a la mesa con ellos en busca de opciones para la futura coalición que gobierne en Países Bajos.

“Es muy complicado”, dijo Ploumen, reafirmando un “es complejo” de Rutte, que siguió a un decidido “estamos en una fase extraordinariamente compleja” de Klaver, que se atrevió incluso a afirmar que las negociaciones de la formación están “atascadas” desde las elecciones de marzo, de las que resultó un panorama político fragmentado entre 17 partidos políticos.

Después de varios fracasos en el diálogo previo al inicio de las negociaciones, y de varias reuniones y nombramientos de exploradores, Hamer fue, hace tres semanas, la última en asumir la gestión del caos político en el que está sumida La Haya.

A priori, los liberales de derechas (VVD) y los de izquierdas (D66), con 34 y 24 escaños respectivamente, están condenados a entenderse entre sí, en busca de futuros socios.

Pero mientras Rutte prefiere que se unan a Llamada Democristiana (CDA), Unión Cristiana, la ultraderecha de JA21 o el paneuropeo Volt, para alcanzar la mayoría en un Parlamento de 150 diputados, Sigrik Kaag (D66) quiere una coalición “todo lo progresista posible” con GroenLinks y PvdA, los dos con los que Rutte y CDA querían no gobernar.

“Anticiparse a descartar y decir que unos partidos son demasiado de izquierdas no es apropiado para los tiempos en los que estamos ahora”, les dijo Klaver.

Unión Cristiana, con 5 escaños, ha descartado estar en una coalición liderada por Rutte, y no querría estar con los progresistas; el Partido Socialista, con 9 diputados, también ha tachado de su lista al liberal; y los verdes y PvdA se han comprometido a estar en el futuro Gobierno juntos, o no estar.

La actual coalición en funciones -VVD, CDA, D66 y Unión Cristiana- podría repetir porque le salen las cuentas en el Parlamento, pero no tiene una mayoría en el Senado para pasar los proyectos de ley y dependería de otros partidos impulsar las normas más controvertidas.

El tercer partido más grande del parlamento, el PVV del ultraderechista Geert Wilders, tiene pocas opciones, por lo que exige la convocatoria de nuevas elecciones, algo que todavía no ha empezado a sonar fuerte, pero que nadie descarta: solo habrá Gobierno si todos están dispuestos a hacer compromisos que pueden costarles votantes.

El centroderecha no ve con buenos ojos el bloque de izquierdas porque le supondría ceder en políticas climáticas y migración, mientras que el progresista D66 no quiere volver a estar con Unión Cristiana (ya lo está en la actual coalición en funciones) porque tendría las manos atadas en medicina-ética.

La carrera política de Rutte no pasa por su mejor momento. El pasado enero, se vio obligado a dimitir por un escándalo de ayudas a las familias, que fueron acusadas de fraude fiscal sin fundamento, pero el Ejecutivo se mantuvo al mando solo con poder de tomar decisiones relacionadas con la pandemia.

Rutte tiene aparcados desde hace casi seis meses temas urgentes que van desde la escasez de viviendas y los retrasos en la educación hasta los planes climáticos, que incluyen sentencias que exigen la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

A Hamer también se le va acabando el tiempo: tiene hasta el 6 de junio para presentar sus conclusiones sobre qué partidos deben sentarse a la mesa de negociación de Gobierno, pero se prevé que incluso pida más tiempo. Sobre la mesa, de momento, hay seis partidos: los cuatro de la coalición saliente, la izquierda de PvdA y GroenLinks.

Imane Rachidi

(c) Agencia EFE