El funeral de Bush une a un Estados Unidos polarizado

LA NACION

WASHINGTON.- Washington despide hoy al expresidente George H.W. Bush, que murió el viernes a los 94 años, con un funeral que reúne a los cuatro presidentes vivos de Estados Unidos, en un momento en que reina la polarización en el país.

El ataúd de Bush cubierto por la bandera norteamericana salió del Capitolio alrededor de las 10.30 (hora local) en dirección a la catedral nacional de Washington, donde se celebran los funerales de estado.La ceremonia que comenzó a las 11 (hora local) coronará tres días de homenajes por parte de mandatarios y ciudadanos de a pie al presidente republicano que supervisó la transición posterior a la Guerra Fría y lideró una exitosa Guerra del Golfo antes de perder la reelección en un cambio generacional en favor del demócrata Bill Clinton en 1992.

Los cuatro expresidentes vivos acuden al funeral, incluyendo George W. Bush, que ofrecerá una elegía sobre su padre, así como Donald Trump , que no está previsto que intervenga. También están presentes los expresidentes Barack Obama, Bill Clinton y Jimmy Carter.

Trump y la primera dama Melania Trump caminaron por el pasillo y se sentaron en la primera fila de la catedral junto a Clinton y Obama y sus respectivas mujeres. Antes de la ceremonia, hubo cordiales apretones de manos entre Trump y los expresidentes.

El ex presidente George W. Bush y su esposa Laura entraron y se detuvieron para darle la mano al presidente Trump y a los otros tres ex presidentes vivos.

En la lista de invitados hay un rey (Jordania), una reina (Jordania), dos príncipes (Gran Bretaña y Bahrein), la canciller de Alemania y el presidente de Polonia, además de los representantes de más de una docena de países.

En Twitter, su medio predilecto, Trump dijo que lo de hoy "no es un funeral" sino una "celebración". "Estoy deseando estar con la familia Bush. Este no es un funeral, este es un día de celebración para un gran hombre que ha llevado una larga y distinguida vida. ¡­Se lo extrañará!", tuiteó el mandatario.

Tras el funeral, los restos mortales de Bush regresarán a Houston, donde permanecerán en la iglesia episcopal de St. Martin antes de su entierro el jueves en la parcela familiar en los terrenos de su biblioteca presidencial en la Universidad A&M de Texas en College Station. Su lugar de descanso final será junto a Barbara Bush, con quien estuvo casado durante 73 años hasta su deceso en abril, y a Robin Bush, la hija de la pareja que falleció por leucemia en 1953 a los tres años.

El papa Francisco envió condolencias a la familia Bush. El secretario de Estado vaticano Pietro Parolin expresó en un telegrama al presidente de la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos, cardenal Daniel DiNardo: "Encomendando el alma del presidente Bush al amor misericordioso de Dios Todopoderoso, Su Santidad invoca para quienes lloran su partida las bendiciones divinas de fortaleza y paz".

Ayer, soldados, personas en sillas de rueda y largas filas de estadounidenses atravesaron la silenciosa Rotonda del Capitolio para ver el féretro y recordar al expresidente, cuyo legado incluyó una participación en la Segunda Guerra Mundial y una histórica ley que otorgó derechos a los discapacitados. El exsenador Bob Dole, compañero en la guerra, en la paz y en la lucha política, se levantó de su silla de ruedas para saludar a su viejo amigo y rival. Sully, el perro de servicio de Bush, también estuvo presente.

Trump ordenó que el cierre temporal del gobierno federal el miércoles por luto nacional. Las banderas de los edificios públicos ondearán a media asta durante 30 días.

Agencias AP, AFP y Reuters

Edición fotográfica: Fernanda Corbani y Enrique Villegas