Yo no me fugué: Lozoya; niega trato diferenciado hacia su familia

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CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 3 (EL UNIVERSAL).- El exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, rechazó ante el juez el haberse dado fuga como afirmó la Fiscalía General de la República (FGR), además de asegurar que está dispuesto a seguir colaborando para dar con los destinatarios finales de los actos de corrupción cometidos el sexenio pasado.

Durante la audiencia en la que el juez José Artemio Zúñiga impuso a Lozoya la medida de prisión preventiva justificada, el exfuncionario hizo uso de la palabra en un último intento de evitar el cambio de la medida cautelar.

"Hay muchos intereses que no quisieran que se conozca la verdad, que son los destinatarios finales de los recursos", dijo.

"Yo no me fugué, yo vine el 1 de mayo de 2019 a México y me regresé a trabajar porque como consultor extranjero debía viajar mucho".

En la diligencia, la FGR recordó al juez que para que Lozoya compareciera por el caso Odebrecht tuvo que expedirse una orden de aprehensión y, una vez ejecutada en España, pasaron siete meses antes de lograr la extradición del exfuncionario.

"Cuando ejecutaron la orden de aprehensión ya estábamos en diálogos con la Fiscalía General de la República para el criterio de oportunidad", explicó Lozoya.

Reiteró, como señaló en la denuncia que presentó en agosto de 2020 para solicitar el criterio de oportunidad, que él fue parte de un aparato de sobornos organizado desde autoridades del Estado mexicano y que no dejará de aportar elementos para dar con los responsables.

"Esas narrativas de que 'se fugó' sirven para que me carguen a mí las culpas de otras personas que realmente se beneficiaron de esos delitos", enfatizó.

"Se habla de un trato diferenciado hacia mi familia, pero mi madre estuvo presa en tres prisiones por haber recibido 120 mil dólares en 2012, antes de que yo fuera funcionario público, que yo le transferí para que me hiciera favor de pagar un impuesto sobre la compraventa de una casa".

Recordó que su mamá, Gilda Margarita Austin y Solis lleva dos años en prisión domiciliaria acusada de lavado de dinero y asociación delictuosa por el caso Odebercht.

Comentó que a su esposa también se le está acusando en este caso por supuestamente recibir dinero ilícito y blanquearlo.

"No van a encontrar un solo ingreso ilegal en las cuentas de mi esposa. Se habla de beneficios, cuando mi mujer tiene una orden de aprehensión en su contra, mi hermana tiene dos órdenes de aprehensión por supuestos recursos recibidos antes de que yo fuera servidor público", señaló.

"No me arrepiento de haber hablado con la verdad y de haber expuesto estos hechos, de trato privilegiado pregúntenle a mi madre (…) queremos no sólo resolver un problema nuestro como familia sino queremos que se alcance la justicia".

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