El fuerte reclamo de la Iglesia por el liderazgo y la gestión de la pandemia

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Catedral de Buenos Aires Solemne Te Deum 25 de Mayo 2021 Acción de Gracias en el Día de la Patria, Cardenal Mario Poli
Catedral de Buenos Aires Solemne Te Deum 25 de Mayo 2021 Acción de Gracias en el Día de la Patria, Cardenal Mario Poli

Cuando ya no se habla de doble comando, sino de subordinación a los dictados de la vicepresidenta Cristina Kirchner, el presidente Alberto Fernández fue el principal destinatario del mensaje del cardenal Mario Poli en el Tedeum de la Catedral de Buenos Aires. El arzobispo primado reclamó “una auténtica capacidad de liderazgo”, en momentos en que el mandatario aparece debilitado en el plano político, en un llamado que se extiende a toda la dirigencia política.

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La pandemia por el coronavirus obligó a realizar por segunda vez el Tedeum en una Catedral vacía, en la que resonó y se amplificó el persistente reclamo de la Iglesia para que se dejen de lado las “descalificaciones y posturas que promuevan el resentimiento y la división”, en un contexto marcado por el crecimiento de la pobreza, la exclusión y la falta de trabajo, acentuadas en esta etapa “difícil y exigente”. El mensaje de Poli apunta a evitar la profundización de estas prácticas ante la inminencia de la campaña electoral.

Aún en la modalidad virtual, la realización del Tedeum marca en lo formal que la relación entre el Gobierno y la Iglesia transita por carriles aceitados e institucionales. Basta recordar los años en que el matrimonio Kirchner optaba por eludir las homilías del arzobispo Jorge Bergoglio y organizaba los Tedeum en las provincias. Pero el contenido del mensaje de Poli, así como otras expresiones del Episcopado, marcan un enojo y un visible descontento en vastos sectores de la Iglesia, principalmente por las postergaciones en materia social.

El presidente Néstor Kirchner y la primera dama Cristina Fernández de Kirchner en el Tedeum en la Catedral metropolitana. Saludo al cardenal Jorge Bergoglio. 25/04/05
Fernando Massobrio / archivo


2005: el presidente Néstor Kirchner y la primera dama Cristina Fernández de Kirchner en el tedeum en la Catedral metropolitana, con Jorge Bergoglio (Fernando Massobrio / archivo/)

En contraste con las actitudes mezquinas que rodean a la dirigencia política actual, el cardenal primado encuadró su homilía a la luz de la gesta de los hombres de Mayo y la necesidad de respetar la Constitución. Puso como ejemplo el legado de Manuel Belgrano e insistió en el camino del diálogo, como lo vienen haciendo distintos obispos, que acompañaron la fecha patria con una maratón del rezo del rosario, para pedir por la patria, en la Basílica de Luján.

Junto a sus obispos auxiliares, Poli identificó el destino colectivo de los argentinos con las metas de educación, salud y justicia, con “igualdad de posibilidades para el acceso a la tierra, el techo y trabajo, valorando y respetando la vida de todos”, las famosas “tres T” que el papa Francisco reivindicó en sus encuentros con los movimientos populares.

Los cambios impuestos por las restricciones a raíz del Covid-19, que impiden a la Iglesia las celebraciones masivas en los templos, obliga a los obispos a renovar los modos de acercamiento a la población.

“Duro, doloroso y difícil”

En esa línea, como lo viene haciendo desde el año pasado, el presidente del Episcopado y obispo de San Isidro, Oscar Ojea, difundió un video mensaje por el 25 de Mayo, en el que pidió a las autoridades políticas que acuerden una tregua, en momentos de crecientes desencuentros políticos y sociales. “Qué bueno sería darnos una tregua en medio de las diferencias”, dijo Ojea, al recordar que la celebración de la fecha patria se presenta en un contexto “duro, doloroso y difícil”.

La ayuda social a los más castigados por la severa crisis sigue estando al tope de las demandas de la Iglesia, que asistió con alimentos a 3,2 millones de personas en los comedores de Cáritas desde el comienzo de la pandemia. Dentro de tres semanas, será virtual la colecta nacional de Cáritas, convocada para el 12 y 13 de junio. El año pasado se recaudaron 126,1 millones, un 8% más que el año anterior. Ese leve crecimiento en el aporte solidario de la gente quedó arrasado por la trepada de los índices de inflación, particularmente en los precios de los alimentos y la canasta básica, una realidad que en la Iglesia palpan día a día.

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