Cariló. Lograron controlar el incendio de más de 15 hectáreas de la reserva forestal

Darío Palavecino
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El intendente dice que los incendios son intencionales
El intendente dice que los incendios son intencionales

CARILÓ.- Casi diez horas de trabajo de más de un centenar de bomberos de la región demandó controlar el incendio que se advirtió con las primeras horas de hoy en la reserva forestal que se extiende desde límite sur de este balneario hacia Villa Gesell, donde el fuego consumió varias hectáreas de bosque virgen.

Un avión y un helicóptero hidrantes aportaron apoyo aéreo en este operativo del que participó personal del destacamento Cariló y cuerpos de voluntarios de Pinamar, Villa Gesell y General Madariaga, que, casi sin descanso, avanzaron a pie entre pinos y acacias, porque las condiciones topográficas impedían un ingreso directo de las autobombas.

El intendente de Pinamar, Martín Yeza, advirtió temprano que se detectaron cinco focos y no dudó en asegurar a LA NACIÓN que se trató de un incendio “intencional”. Poco después de las 17, a partir de un informe de los responsables del despliegue en el área de siniestro, confirmó que las llamas estaban controladas.

La zona afectada tiene entre 15 y 20 hectáreas, pero para llegar debieron recurrir a máquinas topadoras que derribaron árboles para abrir caminos, de tal manera que pudieran llegar vehículos de mayor porte con carga de agua suficiente como para trabajar con mayor caudal e intensidad en el intento de sofocar el fuego.

Vista aérea del incendio en Cariló
Mauro Rizzi


Vista aérea del incendio en Cariló (Mauro Rizzi/)

El terreno

“No se pierdan de las huellas porque el terreno es muy hostil”, advirtió uno de los jefes de equipo de bomberos que permitió a LA NACIÓN acompañarlos en el recorrido sobre este terreno caracterizado por una superficie arenosa y de árboles que no están a más de dos metros, uno de otro.

El avance de las dotaciones dejaba un escenario dominado por el humo que surgía de las cenizas, entre las que cada tanto todavía sobrevivía algún rastro de fuego, mientras desde el interior del bosque se oía el crepitar de ramas ardientes. “Ahí hay más fuego en marcha o en inicio, hay que llegar hasta ahí”, confirmó uno de los bomberos, que con una motosierra abría paso entre una suerte de enredaderas y vegetación menor fresca, bien verde, que oficiaba como barrera.

Bomberos intentando apagar el incendio en el bosque de Cariló
Mauro Rizzi


Bomberos intentando apagar el incendio en el bosque de Cariló (Mauro Rizzi/)

El incendio alcanzó inmediaciones del último loteo que se realizó en Cariló, sobre el extremo sur, al que se lleva por la avenida Constancia. Comenzó a unos 100 metros de las últimas calles abiertas, donde ya hay terrenos con construcciones en marcha. El viento llevó las llamas en dirección al mar, lo que significaba alejarlo del escenario urbano más próximo.

La primera medida que se adoptó fue desplegar lo que se conoce como “cortafuego”, que buscó poner un límite frente a la posibilidad de un giro de vientos que lleve las llamas hacia donde hay viviendas. Se temió que poco después del mediodía se diera esa rotación. Según confiaron responsables de bomberos, la meteorología dio una tregua y se pudo avanzar con el control de fuego sin mayores sobresaltos.

“Fue duro y cansador, estamos acá desde las 6 o 7 de la mañana”, contó Antonella Sosa, una estudiante de 20 años que es parte del cuerpo de Bomberos Voluntarios de Pinamar. “Vine a las 7, pero pedí quedarme”, afirmó Valentín Maidana, también miembro del cuerpo e inspector de tránsito municipal. Salvo el personal del destacamento de Cariló, que depende de la Policía Bonaerense, las dotaciones de Pinamar, Madariaga y Villa Gesell están integradas por voluntarios.

Las palas mecánicas abrieron los caminos para que, primero, lleguen vehículos doble tracción Can-Am, que solo podían avanzar con algo de personal y pequeñas herramientas, como palas, rastrillos y látigos. Poco después pudieron ingresar autobombas menores, pero con algo más de agua como para reponer e, incluso, trabajar con mangueras para atacar con mayor presión y alcance.

La reposición de agua se hacía sobre el límite de la avenida Constancia, donde hay una boca de aprovisionamiento, pero con muy poca capacidad de bombeo, lo que obligaba a buscar reabastecimiento también en el casco urbano de Cariló. Desde el municipio -e incluso algunos vecinos con enorme solidaridad- acercaron bidones de agua y algunos alimentos para abastecer al personal, que tuvo una durísima jornada hasta el atardecer, cuando se consideró controlado un incendio que recién mañana podría estar sofocado por completo.

Vista aérea, con el mar de fondo, del incendio en el bosque de Cariló
Mauro Rizzi


Vista aérea, con el mar de fondo, del incendio en el bosque de Cariló (Mauro Rizzi/)

Desde el municipio avanzarán con el pedido de investigación sobre el origen de este incendio, al que no consideran casual y mucho menos producto de la meteorología, ya que las temperaturas por estos días no son altas. Sí existen condiciones de sequía que dejaron el sector de reserva con enorme cantidad de pastizales, ramas y piñas muy secos, de rápida respuesta ante la mínima llama.

El último gran incendio en esta localidad se dio a mediados de diciembre de 2016, pero en el extremo opuesto, límite con Valeria del Mar. En aquella oportunidad también se quemaron más de 50 hectáreas de reserva forestal, situación que sumó riesgos ya que el fuego llegó hasta el límite con la ruta 11, donde corre un ramal central de la red de gas y hay una estación de servicio. También en aquella oportunidad se consideró que el hecho fue intencional, pero nunca se pudo identificar al o los responsables.