Fue acosada, encarcelada, y ahora usa la ley contra "psicópatas, pervertidos y trolls"

La abogada estadounidense Carrie Goldberg tuvo que aprender a las malas para librarse de un acosador en Internet, y esa experiencia traumática la convirtió después en una de las mejores expertas para denunciar y condenar el acoso, las falsificaciones y la pornografía de venganza.

(Photo by Astrid Stawiarz/Getty Images for Tribeca Film Festival)

Ella trabaja incansablemente para que la privacidad sexual sea un derecho protegido por la ley federal de Estados Unidos de la misma manera que se cuida de la información personal, la financiera y la médica.

Pero para llegar a este punto de hoy, ella vivió un verdadero infierno que le costó perder su trabajo y hasta ir a la cárcel una noche, luego de terminar una relación en 2012.

OkCupid y ¿el amor de su vida?

En esa fecha abrió una cuenta en el sitio de citas OkCupid, donde conoció lo que supuso sería el amor de su vida. Estaba divorciada y tenía 30 años. Vivía en la ciudad de Nueva York.

La relación le pareció fantástica, pero a medida que pasó el tiempo se fue dando cuenta de que su “novio era más fanático del control posesivo que un pretendiente devoto” y dio por terminada esa relación, según cuenta en su reciente libro Nadie es víctima: lucha contra psicópatas, acosadores, pervertidos y trolls.

Lo que le sobrevino después resultó todo un calvario. Su “ex” comenzó a bombardearla con mensajes de textos, correos electrónicos y llamadas telefónicas, además de presentarle un informe policial falso que la llevó a la cárcel, y de amenazarla con difundir un video sexualmente gráfico que le había filmado sin que lo supiera.

Bajo ese fuego, tuvo que mudarse de apartamento. Gastó más de 30,000 dólares en honorarios legales y hasta perdió el respeto de su jefe y compañeros de trabajo. Ninguna ley la pudo proteger. En 2012 y hasta principio de este año era legal en Nueva York la difusión de pornografía no consensuada, que se conoce como “pornovenganza”.

Para ella fue muy difícil superar esta etapa y contarla en su libro. Incluso tuvo que soportar que un juez dijera que condenar a su acosador era “violar su libertad de expresión”.

“Hasta que nuestro sistema legal se ponga al día con estas nuevas realidades, la dependencia incontrolada de nuestra cultura en las tecnologías de comunicaciones, combinada con la distinción cada vez más colapsada entre la llamada ‘vida real’ y ‘lo que sucede en Internet’, seguirá siendo un paraíso para los hombres (en su mayoría hombres) que trafican con la distribución no consensuada de imágenes sexuales, diezmando la vida de adultos y, cada vez más, adolescentes y niños”, analiza Carrie Goldberg en su libro.

El amor está en línea

Muchas personas conocen hoy a sus parejas románticas en línea, y luego llevan a cabo una gran intimidad a través de teléfonos inteligentes y computadoras, ya sea mediante sexting o videochat.

Según un estudio reciente de la Universidad de Stanford y la Universidad de Nuevo México, el 39 por ciento de las parejas heterosexuales y el 65 por ciento de las parejas del mismo sexo comienzan sus relaciones en sitios online o en las redes sociales.

No obstante, la Iniciativa de Derechos Civiles Cibernéticos, una organización sin fines de lucro formada en 2013 para combatir el abuso en línea, alerta que más del 10 por ciento de los usuarios de las redes sociales son víctimas de la pornografía de venganza. Y las mujeres son las que tienen más probabilidades de ser atacadas.

Goldberg asegura que "Internet era un lugar muy diferente en 1996, cuando se firmó la Ley de Decencia en las Comunicaciones, con una pequeña disposición llamada Sección 230, que declara que los servicios informáticos interactivos no eran editores y, por lo tanto, no eran responsables del contenido publicado por los usuarios”.

“No había Google, Reddit, YouTube o Twitter. Mark Zuckerberg estaba en la escuela secundaria, y Amazon era un sitio web nuevo y emocionante que solo vendía libros”, dice de la época en que se estableció esa ley que aún está vigente, y resulta un impedimento para exigir responsabilidades por daños a terceros.

La abogada que necesitaba

Desde 2014, Goldberg se propuso ser la “abogada que necesitaba”. Renunció a su trabajo en el Instituto de Justicia de Vera, alquiló una pequeña oficina sin ventanas en un espacio de trabajo compartido y colgó una tarja en la puerta como un “abogado de derechos de víctimas, especializado en privacidad sexual”.

Cinco años después de esa decisión, su firma la integran 13 personas y ha eliminado más de 30,000 imágenes y videos no consensuales de Internet. También ha encarcelado a más de una docena de delincuentes y demandado con éxito al Departamento de Educación de la Ciudad de Nueva York por la violación en grupo de una adolescente en su escuela.

Goldberg ha ayudado a elaborar una docena de leyes contra la pornografía de venganza y promovió el primer proyecto de ley federal destinado a proteger a las víctimas, presentado al Congreso en 2016 por la representante Jackie Speier, de California.

Ella también representa a Lucia Evans y Paz de la Huerta, presuntas víctimas del exproductor de cine Harvey Weinstein.

Con el tema de la pornovenganza, Goldberg y sus colegas han logrado enormes avances. Recientemente, Nueva York aprobó una ley que penaliza la distribución de cualquier imagen o video que muestre los genitales de una persona identificable y otras áreas vulnerables sin el consentimiento de esa persona.

Aunque esta ley ha recibido sus críticas, la abogada cree que resulta un gran paso, ya que “al menos ahora hay un elemento disuasorio”, y las víctimas pueden tomar el asunto en sus propias manos "si la policía actúa demasiado lento”, ya que pueden obtener una orden de protección del tribunal de familia. Si el delincuente viola eso, un arresto automático y el delito adicional de violar la orden del tribunal de familia.

Si alguien puede contra trolls, acosadores y la pornovenganza es Carrie Goldberg, aseguran muchos. Ella ha centrado su vida en la defensa de la privacidad sexual, por la que muchos abogan en tiempos donde nada ya es privado. Ni las intimidades.