Friso, el príncipe holandés que renunció a sus títulos por amor y murió en un trágico accidente

LA NACION

El 17 de febrero de 2012, el príncipe Johan Friso, uno de los miembros más queridos de la realeza holandesa, quedó enterrado debajo de una avalancha mientras esquiaba fuera de pista en Austria. Ese día marcó un quiebre en la historia de la Casa de Orange-Nassau, la familia de la reina Máxima.

Johan Friso, príncipe de Holanda

Friso fue el segundo hijo de la princesa Beatriz con el alemán Claus von Amsberg. Cuando ella ascendió al trono en 1980, Friso quedó como segundo en la línea de sucesión, detrás de su hermano Guillermo y delante de su hermano menor Constantino.

Desde su juventud se mostró como un personaje difícil de domesticar. Apenas se graduó de la secundaria en La Haya, solicitó continuar sus estudios en California. En 1986 empezó la carrera de ingeniería mecánica en Berkeley. Dos años permaneció en los Estados Unidos y luego regresó a los Países Bajos para seguir la carrera en la Universidad Tecnológica de Delft.

En 1994, con un título de ingeniero aeronáutico bajo el brazo, el joven Friso empezó a trabajar en empresas privadas. En pocos años, forjó una importante carrera en consultoras y bancos de inversión. Para 1998, ya era vicepresidente de la sede de Goldman Sachs en Londres. Tenía solo 30 años.

En el terreno del amor, el príncipe Friso tampoco parecía ser de lo más convencional. El joven conoció a la activista Mabel Wisse Smit, trabajadora de importantes ONGs como War Child (dedicada a la asistencia de niños en zonas de guerra) y The Elders (fundada por Nelson Mandela).

Friso anunció su casamiento con Wisse Smit en 2003. En ese momento, se empezó a sentir el murmullo por unas declaraciones pasadas de la activista, en las que afirmaba haber tenido un breve vínculo con el popular capo de la mafia holandesa Klaas "El Pastor" Bruinsma.

A pesar de que ella negó que se hubiera tratado de un vínculo cercano o laboral, muchos integrantes del Parlamento holandés estaban reacios a aceptar esta unión. El problema residía en que era necesaria la aprobación legislativa para el matrimonio de un miembro de la Casa Real.

Friso ni siquiera estaba dispuesto a someterse a esa votación. El príncipe simplemente llevó a cabo su matrimonio y en el acto, perdió su carácter de miembro de la Casa Real, y por ende su derecho de acceder al trono. Friso y Mabel Wisse Smit se casaron en 2004, y se establecieron en Londres. Aún así, mantuvieron sus títulos reales.

Pronto empezaron a formar una familia con la llegada de sus dos hijas, Luana en 2005 y Zaria en 2006. Pero en 2012, la familia fue sacudida por la tragedia.

Accidente

Desde chico, Johan Friso fue un apasionado por el esquí, lo que lo llevaba constantemente a probar nuevos retos, lejos de las pistas europeas. En una de esas aventuras en Lech, Austria, cayó víctima de una avalancha.

El cuerpo del hombre de 42 años quedó sepultado debajo de la nieve por 25 minutos, hasta que fue rescatado. Se le practicó reanimación cardiopulmonar y luego fue llevado a un hospital en Innsbruck. Los primeros diagnósticos indicaron que había sufrido un daño significativo por la falta de oxígeno.

Mientras la familia real holandesa pedía respeto y privacidad, se supo que Friso se encontraba estable pero en estado crítico. Su coma evolucionó a un estado de consciencia mínima. Nunca más volvió a despertar.

Agotada por la tragedia familiar, la reina Beatriz abdicó en abril de 2013, en favor de su hijo Guillermo. La monarca de 75 años dijo que era momento de darle lugar a las nuevas generaciones.

En agosto de 2013, 18 meses después del accidente, el príncipe Friso murió por complicaciones en el palacio real de Huis ten Bosch, en La Haya. El entierro fue una ceremonia cerrada, sin personas ajenas a la familia y sin pompa real, como Friso vivió.