Francisco inauguró el año recordando al “amado” Benedicto y un fuerte llamado a la paz

ROMA.- En el primer día de 2023 y el día después de la muerte de su predecesor, Benedicto XVI, papa emérito, a los 95 años, el papa Francisco volvió a recordarlo con palabras de afecto y gratitud. Por otro lado, al celebrarse la Jornada Mundial de la Paz, volvió a lanzar un fuerte llamado en contra de todas las guerras, especialmente la de Ucrania.

“Hoy encomendamos a la santísima madre al amado papa emérito Benedicto XVI para que lo acompañe en su paso de este mundo a Dios”, dijo el Pontífice durante la misa solemne del primero del año en la basílica de San Pedro.

Más tarde, en la tradicional cita del Angelus del mediodía romano (las 8 de la Argentina), en una jornada de sol radiante, ante miles de fieles y turistas que llenaban la Plaza de San Pedro, volvió a rendirle tributo desde la ventana de su despacho del Palacio Apostólico.

“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y feliz año! El inicio de un nuevo año está encomendado a María Santísima, que hoy celebramos como Madre de Dios. En estas horas invocamos su intercesión en particular para el Papa emérito Benedicto XVI, que ayer por la mañana dejó este mundo. Nos unimos todos juntos, con un único corazón y una única alma, al dar gracias a Dios por el don de este fiel servidor del Evangelio y de la Iglesia”, dijo, generando aplausos en la multitud.

Benedicto XVI, papa emérito, murió ayer a las 9.34 en el Monasterio Mater Ecclesiae, en los Jardines del Vaticano, donde se retiró y vivía desde su clamorosa renuncia al trono de Pedro de febrero de 2013. El estado de Benedicto, que fue decayendo progresivamente en los últimos años, debido a la avanzada edad y achaques normales –con dificultades de vista, habla, movilidad y demás-, ya era muy frágil. Aunque, según trascendió, todo se complicó con un fuerte resfrío a principios de diciembre y, en los últimos días, con un bloqueo renal que el jueves parecía haberse solucionado, pero que, evidentemente, ya había afectado a los demás órganos. Benedicto desde principios de diciembre estaba siendo monitoreado en forma constante por su médico personal, Patrizio Polisca.

Tal como anunció el Vaticano, que desde hace años tenía planeadas las exequias del primer papa en 600 años que dimite, éstas serán bajo el signo de la simplicidad y la austeridad, tal como deseó Benedicto.

Mañana, a partir de las 9 de la mañana, se abrirá una capilla ardiente en la Basílica de San Pedro para que los fieles puedan pasar a rendirle tributo, en un homenaje que durará hasta el miércoles por la tarde. Se espera que desfilen ante el féretro del ex papa alemán, miles de personas. El Vaticano difundió dos fotos del papa emérito con su mitra, paramentos rojos y un rosario entrelazado en sus manos, ya preparado sobre un féretro, reposando en la capilla del monasterio Mater Ecclesiae, junto a un gran crucifijo y un árbol de Navidad y un pesebre.

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El jueves por la mañana se celebrará el funeral solemne en una misa presidida por el papa Francisco en la Plaza de San Pedro.

También por voluntad de Benedicto, no fueron enviadas invitaciones a jefes de Estado y gobierno de los países que mantienen relaciones con la Santa Sede, sino que las únicas dos delegaciones presentes serán una italiana, presidida por el presidente, Sergio Mattarella y otra alemana, encabezada por su primer mandatario, Frank-Walter Steinmeier.

Al final de la ceremonia, según anunció el Vaticano, tendrán lugar la “‘Ultima Commendatio” y la “Valedictio”, ritos de despedida final ante el ataúd. El feretro del pontífice emérito será llevado luego a las Grutas del Vaticano, donde será sepultado en el mismo lugar en el que estuvo durante años su predecesor, Juan Pablo II.

Aunque, respetando la voluntad de Benedicto, no fueron enviadas invitaciones al funeral, La Nación pudo saber que muchos cardenales viajarán desde el exterior para asistir a su despedida.

Ya ayer por la tarde, en el Te Deum de fin de año, el papa Francisco, elogió a su predecesor. “Con conmoción recordamos su persona tan noble, tan gentil. Y sentimos con el corazón mucha gratitud: gratitud a Dios por haberlo donado a la Iglesia y al mundo; gratitud a él, por todo el bien que ha hecho y sobre todo por su testimonio de fe y de oración, especialmente en estos últimos años de vida retirada”, dijo, en su sermón.

Además de augurar a los miles de fieles presentes en la Plaza un Feliz Año Nuevo, al celebrarse hoy la Jornada Mundial de la Paz, Francisco volvió a clamar “no a la guerra, no al rearme”, y pidió que “los recursos vayan al desarrollo, salud, alimentación, educación, trabajo. Y por supuesto volvió a mencionar la guerra en Ucrania.

“En este día que San Pablo VI quiso dedicar a la oración y a la reflexión por la paz en el mundo, sentimos aún más fuerte, intolerable el contraste de la guerra, que en Ucrania y en otras regiones siembre muerte y destrucción”, dijo. “No obstante, no perdemos la esperanza, porque tenemos fe en Dios, que en Jesucristo nos abrió la vía de la paz. La experiencia de la pandemia nos enseña que nadie puede salvarse solo, pero que juntos podemos recorrer caminos de paz y de desarrollo”.