Francisco emprende un nuevo viaje al centro de la Europa soberanista y antinmigración

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Preparativos en el altar montado en la Plaza de los Héroes de Budapest, donde el Papa celebrará misa
Vadim Ghirda

BRATISLAVA.- A dos meses de una operación al colon que el 4 de julio alarmó al mundo y que lo dejó internado diez días en un hospital, el papa Francisco emprenderá mañana un nuevo viaje internacional, el número 34 de su pontificado, al centro de la Europa soberanista y antinmigración.

La gira comenzará en Budapest, la capital de Hungría, donde se quedará 7 horas; y continuará en Bratislava, capital de Eslovaquia, donde llegará mañana por la tarde y se quedará tres días.

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Pese a que la operación fue delicada -le sacaron 33 centímetros de intestino, como él mismo reveló-, el ritmo del viaje será frenético, como siempre suelen ser los de Jorge Bergoglio, a quien no le gusta dejar demasiado tiempo el Vaticano. En cuatro días pronunciará 12 discursos en doce citas diversas y en Eslovaquia no sólo pisará esta capital, sino también irá a Presov, a Kosice -la segunda ciudad más importante después de Bratislava, donde visitará un temido y degradado barrio de gitanos, que representan el 8% de la población y suelen ser discriminados-, y el santuario mariano de Sastin.

Como para dar una idea de que será una gira agotadora como las de siempre, el Papa, de 84 años, llegará mañana a Budapest tempranísimo, a las 7.45 de la mañana, luego de un vuelo de 1 hora y 45 desde Roma, de donde despegará a las 6 de la mañana. Más allá de que será el último vuelo de Alitalia que llevará a un Pontífice porque la hiper endeudada compañía aérea italiana ya no existe y fue transformada en “Ita” -otra cosa-, muchos notaron que es la primera vez que un vuelo papal sale tan temprano por la mañana, un esfuerzo adicional.

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En Budapest, donde se quedará apenas 7 horas con el objetivo de clausurar el 52 Congreso Eucarístico Internacional, el Papa se verá antes -de mala gana-, con el primer ministro Viktor Orban, líder de extrema derecha nacionalista famoso por su política antinmigrante, incluso la construcción de un muro en la frontera, que lo ha enfrenado no sólo con la Unión Europea (UE), sino también con el Vaticano. Con Orban el Papa tendrá una reunión privada en la que no estará solo, sino con el presidente, Janos Ader. Habrá que ver luego en las fotos el rostro de Francisco. El encuentro, inevitable y protocolar, tendrá lugar en el Museo de Bellas Artes de Budapest, adyacente a la famosa Plaza de los Héroes de Budapest, donde luego tendrá lugar la misa de cierre.

La Plaza de los Héroes de Budapest, donde el Papa celebrará una misa
Vadim Ghirda


La Plaza de los Héroes de Budapest, donde el Papa celebrará una misa (Vadim Ghirda/)

En el Museo de Bellas Artes el Papa también se reunirá, poco después y en otra sala, con los obispos del país, a quienes saludará y, más tarde, en otra sala, con representantes del Consejo Ecuménico de las Iglesias y algunas comunidades judías de Hungría.

Después de clausurar el Congreso Eucarístico Internacional, el principal motivo de su paso por Hungría, el Papa volará a la vecina Eslovaquia. Luego de 50 minutos de vuelo arribará a Brastislava, ciudad de medio millón de habitantes atravesada por el río Danubio, con un encantador centro histórico de estilo austro húngaro, donde seguirá la maratón.

Después de una breve recepción en el aeropuerto, donde irá a buscarlo la joven presidenta Zuzana Caputova, exabogada de 48 años que fue electa en 2019 por sus luchas por el ambiente y contra la corrupción e impulsora de esta visita, en la nunciatura seguirá la nutrida agenda. En otro encuentro ecuménico, verá a los 11 representantes de Iglesias cristianas no católicas de Eslovaquia. Y, como si ya no hubiera sido intenso el día, después se reunirá con los jesuitas que residen en el país, costumbre que suele hacer en todos los viajes internacionales.

En el marco de este programa más que exigente tan sólo en el primer día, los ojos de todo el mundo estarán observando cómo el papa Francisco, que el 17 de diciembre próximo cumplirá 85 años, se irá moviendo y enfrentando esta prueba o nuevo desafío.

Recientemente, cuando en una entrevista a la radio española Cope le preguntaron si en este primer viaje posoperación iba a medir un poco más sus fuerzas, el exarzobispo de Buenos Aires contestó con optimismo. “Quizás en este primer viaje un poco más, porque uno tiene que reponerse del todo, ¿no?, pero al final va a ser igual que los otros, ya lo va a ver”, dijo, muy tranquilo.

En sintonía se manifestó el vocero papal, Matteo Bruni, que, ante preguntas sobre si en este viaje se iban a tomar medidas sanitarias especiales, visto que se trata del primero después de la cirugía de colon, contestó que no. “Vamos a usar la misma cautela de siempre y las medidas sanitarias usuales para asegurar que él esté bien”, aseguró Bruni, que confirmó que como siempre estarán viajando en el séquito papal un médico y un enfermero. Al respecto, prefirió no precisar si el enfermero es Massimiliano Strappetti, el que, según el Papa, le “salvó la vida”, al recomendarle operarse en lugar de tratar su dolencia intestinal con antibióticos, como reveló en la misma entrevista a Cope.

Al ser consultado sobre el hecho de que el Papa se queda tan poco tiempo en Hungría, algo que parece sugerir que no quiere que su paso por allí represente algún tipo de espaldarazo para Orban, que está en el poder desde 2010 y busca la reelección, Bruni prefirió se diplomático. “El de Budapest es un peregrinaje espiritual, por el Congreso Eucarístico Internacional, así que hay que evitar interpretaciones de otro tipo”, dijo.

Pero lo cierto es que, ante la explosiva crisis por los refugiados afganos, Orban fue como siempre tajante: “Vamos a proteger a Hungría de la crisis de los migrantes”, aseguró. La posición del Vaticano es diametralmente distinta, por lo que se espera que Francisco reitere en el corazón de Europa lo que viene diciendo desde el principio de su pontificado, en favor de los últimos y excluidos y en contra de muros y barreras.

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