Francia concluye la campaña electoral del miedo y el odio

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Imagen de archivo de una persona pasando junto a una pintada contraria al proceso electoral en Paris, Francia.

Por Elizabeth Pineau

ETAPLES, Francia, 22 abr (Reuters) - El presidente francés, Emmanuel Macron, y su contrincante de extrema derecha, Marine Le Pen, se disponían a hacer este viernes los últimos llamados a los votantes indecisos, sopesando sus temores a lo que podría suponer una presidencia de Le Pen y su enfado por la trayectoria de Macron.

Según los últimos sondeos para la segunda vuelta del domingo, el miedo puede ganar la partida al odio: Macron, centrista y proeuropeo, aventaja a su contrincante antiinmigración y euroescéptica por entre 10 y 14 puntos, muy por encima de los márgenes de error.

No obstante, el hecho de que casi tres de cada diez votantes digan que no van a votar o que no se han decidido significa que no se puede descartar del todo una victoria sorpresa de Le Pen similar a acontecimientos como el Brexit y la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos.

En los últimos días, Macron ha suavizado su estilo, a menudo abrasivo, reconociendo que sus intentos de reforma económica y social dejaron a muchos franceses enfadados e insatisfechos.

"Ella (Le Pen) ha conseguido apoyarse en algunas de las cosas que no logramos hacer, en algunas de las cosas que yo no logré hacer para apaciguar parte de la ira", dijo Macron a la radio France Inter el viernes, citando las preocupaciones de los votantes de ingresos bajos y medios sobre la ley y el orden o el impacto a sus medios de vida.

Cuatro sondeos diferentes publicados el jueves y el viernes, tras un tenso debate televisivo, mostraron que Macron se mantenía estable o subía levemente hasta alcanzar entre el 55,5% y el 57,5%.

No obstante, también sitúan el índice de participación entre el 72% y el 74%, que sería el más bajo para una segunda vuelta presidencial desde 1969.

En la céntrica ciudad de Auxerre, algunos votantes se unían, aunque a regañadientes, a Macron.

"Votaré (a Macron) sin ninguna convicción, pero la Francia de Marine Le Pen es inconcebible. No quiero una Francia que esté en contra de la diversidad", dijo Alice Dubois, de 28 años, una periodista parisina de vacaciones.

EL FONDO DE LA PILA

En el debate televisivo, Macron dijo que una presidencia de Le Pen tendría consecuencias desastrosas. Destacó su pasada admiración por el ruso Vladimir Putin y sostuvo que ella sigue queriendo sacar a Francia de la Unión Europea.

Le Pen, cuyas políticas incluyen la prohibición de los pañuelos musulmanes en público, dar prioridad a los ciudadanos franceses en los puestos de trabajo y las prestaciones, y limitar las normas europeas sobre los viajes transfronterizos, dice que Macron encarna un elitismo que ha fallado a la gente corriente.

Eso quedó patente esta semana en las calles del antiguo norte industrial de Francia, una región que incluye muchos bastiones de Le Pen y donde ella ha elegido concluir su campaña.

"La clase trabajadora, como nosotros, siempre está al fondo de la pila", dijo a Reuters Marcel Bail, de 65 años, votante de Le Pen, en una estación de servicio de la autopista en la ciudad de Roye, donde Le Pen almorzó el jueves con camioneros.

Fue el mismo mensaje el viernes entre los partidarios que acudieron a verla en la ciudad costera de Etaples.

"Tengo 1.300 euros al mes, después del alquiler, la calefacción y la gasolina son 400 euros", dijo el jardinero de 52 años Pascal Blondel. "Desde que entró Macron, no almorzamos [...] Todo cuesta más".

A pesar de un sistema de bienestar más generoso que la mayor parte del mundo, el apoyo masivo a los hogares franceses durante la pandemia y los topes a la factura del combustible para compensar el alza de precios de la energía, el costo de la vida surgió como el principal asunto de campaña de las elecciones.

Aunque los datos muestran que todos los hogares, excepto el 5% más pobre, están en mejor situación que hace cinco años, los analistas dicen que el hecho de que el poder adquisitivo se haya estancado durante una década puede haber dejado una sensación arraigada de que la gente no puede salir adelante.

Esto se ha combinado con el estilo de liderazgo a veces prepotente de Macron y la percepción entre muchos votantes de izquierda de que cambió rápidamente a políticas económicamente liberales poco después de ser elegido, alienando a todo un sector del público.

"No le gustan los franceses", dijo Le Pen a la radio Europe 1 el viernes, acusándolo de desprecio hacia ella y los votantes en el debate televisivo del miércoles y diciendo que carecía del sentido común directo que ella tenía como madre de tres hijos.

(Reporte de Tassilo Hummel, Ingrid Melander y Elizabeth Pineau; editado en español por Carlos Serrano)

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