Los franceses tachan a 'Emily en París' de “vergonzosa” y “deplorable” por los estereotipos que representa

Valeria Martínez
·4  min de lectura

Si has visto Emily en París, la nueva serie original de Netflix con Lily Collins viviendo aventuras parisinas con boina incluida, seguramente comprenderás enseguida los adjetivos plasmados en el titular de este artículo. Y es que la comedia romántica sobre una experta en marketing que se traslada de Chicago a París para mejorar la presencia en redes sociales de la nueva filial adquirida en Francia, incluye estereotipos anticuados de la cultura francesa. Y lo que es peor, vistos solamente a través de los ojos del turista americano.

Cortesía de Netflix © 2020
Cortesía de Netflix © 2020

El diablo viste de Prada, Gossip Girl, Sexo en Nueva York y hasta La maravillosa Sra. Maisel ya nos mostraron la fascinación romantizada que tiene la ficción americana por la ciudad del amor. No solo al recurrir a cada monumento para crear escenas de postal, sino también al transformar a sus personajes en iconos de moda repentina. Solo por estar en París. Pero Emily en París va mucho más lejos convirtiendo esa fascinación es estereotipos anticuados que ya no vienen a cuento. Y a los franceses no les ha gustado nada.

Los críticos del país han destrozado la serie, al igual que los parisinos de calle que, en declaraciones a New York Times, no se cortaron un pelo en señalar todo lo que odiaron de la serie, desde los clichés de fumar en lugares públicos cerrados, a los taconazos imposibles de la protagonista paseando por las calles de piedra de la capital, a contar con una jefa que supera el maltrato laboral mientras la serie los señala de incultos a la hora de comprender el sexismo.

Para que se entienda mejor, en uno de los episodios, Emily participa en el rodaje del comercial del perfume de un cliente pero al llegar descubre que la idea es que una modelo desfile desnuda por el puente Alexandre III mientras hombres vestidos la observan. Ello lo tacha de sexista, evidentemente, e intenta que el cliente y su jefa se den cuenta que no es el mensaje cultural que se debe enviar en la era #MeToo. Pero ellos lo frivolizan, retratando un cliché barbárico excusándose en el surrealismo del arte francés, sin comprender como si fueran estúpidos, lo que supone para el mercado global un mensaje como ese. Al final, ella se convierte en heroína del feminismo al lograr que lo comprendan. Un punto para los americanos, cero para los franceses.

Cr. Carole Bethuel/Netflix © 2020
Cr. Carole Bethuel/Netflix © 2020

Precisamente los parisinos consultados por el periódico señalan dicha escena como “una parodia de la desnudez” que se utilizaba en campañas del pasado, pero que ya no refleja el mundo de la publicidad francesa moderna. Otros vieron una serie exagerada y ridícula, como es el caso de las elecciones de vestuario de la protagonista o que no hable ni una palabra de francés. Y es que Emily lleva boina en varias ocasiones... ¿podría ser un estereotipo francés más anticuado? Y se vuelve loca comiendo croissants y tomando vino francés. Y le sorprende que comiencen la jornada laboral más tarde y que tomen vino en los almuerzos. Además, la serie incluye personajes que representan libertad en la pareja para ser infieles, un coqueteo por parte de hombres que roza el acoso y hombres que solo piensan en el sexo opuesto. Todos clichés culturales del pasado. Y para ponerle la guinda al tema, Emily se encarga de dar consejos a sus compañeros de trabajo franceses sobre cómo se hacen las cosas mejor “a la americana”. Evidentemente iba a provocar tirria.

Los críticos del país fueron más lejos en el uso de adjetivos tachándola de “vergonzosa” y dar una imagen incorrecta de París (AlloCiné), mientras otro la consideró “deplorable” (THR). "Reduce a los habitantes de la capital a viles snobs con bolsos Birkin que encienden un cigarrillo en el momento en que salen del gimnasio", escribió MadmoiZelle. La revista Première añadió que la serie tiene suficientes elementos como para sentirse “insultado” al haberlos “caricaturizado”.

Las boinas. Los croissants. Las baguettes. Los camareros hostiles. Los conserjes irascibles. Los mujeriegos empedernidos. Los amantes y las amantes. Nombra un cliché sobre Francia y los franceses, lo encontrarás en Emily en París ", dijo 20 Minutes. Sin embargo, a diferencia de la reacción francesa, los críticos estadounidenses han sido más benevolentes y actualmente cuenta con un aprobado del 71% en RottenTomatoes. Sin embargo, nosotros la vimos completa y nos decantamos por la opinión francesa.

Emily en París resulta anticuada en la marea de series actuales que han subido el listón de la originalidad. Sus clichés se antojan salidos de un guion del pasado, como si un guionista simplemente lo hubiera desempolvado y actualizado añadiendo redes sociales a la trama y, voilà, habemus serie.

Los estereotipos que muestra forman parte de una imagen anticuada de la cultura francesa vista por el lente estadounidense que nada tiene que ver con la representación europea. No es de extrañar que estén tan enfadados...

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