Frío, polvo y moho, secuelas de la tormenta Sandy

NUEVA YORK (AP) — Un mes después del azote de la supertormenta Sandy, las autoridades de la ciudad de Nueva York calculan que unas 12.000 personas tratan de sobrevivir sin calefacción y viven en casas arruinadas por las inundaciones a pesar de las advertencias de que las bajas temperaturas podrían ser peligrosas para la salud.

El frío es uno de los peligros ambientales potenciales que según los expertos podría poner en peligro a la gente que quiere rehacer su vida en las extensas zonas de desastre en Nueva York y Nueva Jersey.

Este es el caso de John Frawley, de 57 años, quien a un mes de Sandy sigue sin electricidad en su vivienda, la inundación perforó los cimientos y ahogó su caldera.

El residente de Rockaway perdió también su vehículo y toda su ropa de invierno por la tormenta y ahora pasa las noches con un par de pantalones donados, preocupado de si el frío empeorará su padecimiento cardiaco crónico.

"He tosido como loco", relata Frawley, quien dejó de ser pescador por una lesión en la columna vertebral.

Innumerables familias han regresado a las casas del litoral de Nueva York y Nueva Jersey que están contaminadas con moho, el cual agrava las alergias y hace que la gente respire con dificultad para siempre. Otros han dormido en casas llenas de polvo de construcción porque los trabajadores han arrancado paredes y pisos. Ese polvo puede provocar asma.

Pero es el invierno que se aproxima lo que más les preocupa a las autoridades de salud. Se han sentido temperaturas de pesadilla y se espera que bajen en las próximas semanas.

El Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York informó que el número de personas que acuden a los centros de salud por problemas relacionados con el frío se ha duplicado este noviembre comparado con otros años. Es posible que estas estadísticas sean sólo la proverbial punta de un iceberg.

Las tasas de mortandad entre los ancianos y enfermedades crónicas se elevan cuando las personas viven periodos prolongados en viviendas insalubres, incluso cuando la temperatura es superior al nivel de congelación, dijo el comisionado de salud local Thomas Farley.

"A medida que enfrían las temperaturas, aumenta el riesgo", agregó. "Esto es especialmente peligroso para los ancianos. Realmente quiero pedir a las personas que si no tienen calefacción en su vivienda, que busquen en otra parte".

Desde la tormenta, el Departamento de Salud ha enviado a soldados de la Guardia Nacional puerta por puerta a persuadir a la gente de que se vaya de las viviendas frías hasta que queden reparados sus sistemas de calefacción. Pero convencer a las personas de que están en peligro no ha sido fácil.

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