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Johan Huibers ante su Arca de Noé en Dordrecht, Holanda, el lunes 10 de diciembre del 2012. Podrá ser visitada por 3.000 personas por día. (Foto AP/Peter Dejong)

Una réplica del Arca de Noé

10 de diciembre de 2012

Una réplica a plena escala del Arca de Noé abrió sus puertas al público en Holanda. El clima desapacible no pudo impedir el lunes el buen humor de su creador, el holandés Johan Huibers. De hecho, la lluvia fue un evento apropiado. Según la Biblia, Dios ordenó a Noé que construyera una embarcación de suficiente tamaño para salvar parejas de animales y a la familia de Noé mientras la Tierra se inundaba. Traducido a medidas actuales, Johan interpretó la descripción que aparece en el Génesis para construir el arca. Mide 130 metros de largo, 29 metros de ancho y 23 metros de altura. Tal vez no es tan grande como para cargar con todas las especies del planeta, pero tiene suficiente espacio para que, digamos, un par de elefantes baile tango. En la principal bodega del arca, un amplio espacio de establos apoyados por un bosque de árboles de pino, los visitantes observan una serie de animales de peluche y plástico como búfalos, cebras, gorilas, leones, tigres, osos, etcétera. En otra parte del arca hay un zoológico con animales reales que son menos peligrosos o más fáciles de cuidar, como ponis, perros, ovejas y conejos, y una impresionante colección de aves exóticas. (AP)