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In this Monday, Aug. 20, 2012 photo, Marine Sgt. Ron Strang, right, walks with his girlfriend, Monica Michna, in the yard by his home in Jefferson Hills, Pa., just south of Pittsburgh. In 2008, the federal government created AFIRM, the Armed Forces Institute of Regenerative Medicine, a network of top hospitals and universities around the country, and gave $300 million in grants to spur new treatments using cell science and advanced plastic surgery. Strang is among those benefiting. The 28-year-old former Marine sergeant from Pittsburgh lost half of his left thigh muscle to shrapnel, leaving too little to stabilize his gait. "My knee would buckle and I'd fall over," he said. Now, after an experimental cell treatment at the University of Pittsburgh Medical Center, "I'm able to run a little bit" and play a light football game with friends, he said. "It's been a huge improvement." (AP Photo/Keith Srakocic)

Soprendentes métodos para curar heridos

Los científicos están cultivando orejas, huesos, músculos y piel en laboratorios y a medida que se perfeccionan las técnicas, los médicos planean realizar más trasplantes de rostros, entre otras cirugías plásticas extremas. En Los Angeles, los cirujanos usaron parte de la frente de un soldado para reconstruir su nariz luego de que una bomba lo desfigurara en Irak. En Pittsburgh se usó una terapia experimental a partir de tejido de cerdo para ayudar a regenerar parte del músculo del muslo de un militar herido en Afganistán. En Boston, los investigadores tienen planes de implantarles a los mutilados orejas cultivadas en laboratorios, tras exitosos experimentos en ovejas y ratas. En San Antonio y otras ciudades, los doctores están probando células de piel en spray y láminas de piel creadas en el laboratorio para curar quemadas y otras heridas. El ingenio es impresionante: un producto fue desarrollado a partir del prepucio sobrante en circuncisiones. En todo Estados Unidos las más avanzadas herramientas de la medicina están llegando a los veteranos y a los heridos en combate como una forma de reconocer sus sacrificios y con el afán de que se reintegren a la sociedad de la mejor manera posible. (AP)