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Carolina Nuñez, de 62 años, a quien su pareja le contagió el VIH, posa en México el 31 de octubre de 2012

La fotografía erótica de Rocío Ramírez es mucho más que un claroscuro de su mexicana feminidad, es sobre todo un manifiesto de que las portadoras del VIH-SIDA tienen derecho a la belleza y sexualidad, pese a las secuelas del virus y efectos colaterales del tratamiento antirretroviral. (AFP/Archivo | Yuri Cortez)

Fotos eróticas contra el VIH

30 de noviembre de 2012

La fotografía erótica de Rocío Ramírez es mucho más que un claroscuro de

su mexicana feminidad, es sobre todo un manifiesto de que las

portadoras del VIH-SIDA tienen derecho a la belleza y sexualidad, pese a

las secuelas del virus y efectos colaterales del tratamiento

antirretroviral. De ojos grandes y cabello ébano, Ramírez toma desde 1997 un tratamiento

antirretroviral que, aunque combate el VIH, provoca en algunas personas

lipodistrofia, una enfermedad que hace que la grasa del cuerpo se

distribuya de forma anormal. La grasa de muchas mujeres que toman

antirretrovirales se traslada de los muslos y brazos al abdomen y

cuello, e incluso algunas desarrollan una pequeña joroba. (Texto AFP)