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En esta fotografía tomada el 5 octubre de 2011, Tomás Pérez Hernández, de 67 años, carga sacos con metales que recolectó durante todo el día en "La Mina", uno de los mayores basurales en la ciudad de Guatemala; tarea a la que se ha dedicado durante más de 40 años. Cientos de trabajadores informales descienden cada día hacia el vertedero de aguas pluviales que arrastra basura en busca de chatarra para vender. Esta actividad se conoce localmente como "minería", es extremadamente peligrosa debido a los deslizamientos de lodo y los derrumbes, pero permite ganar unos 150 quetzales (20 dólares) al día, casi el doble del salario mínimo diario. (AP foto/Rodrigo Abd)

Los "mineros" de la basura

A escasas cuadras del Palacio Presidencial de Guatemala un grupo de hombres arriesga su vida para buscar objetos valiosos en las aguas fétidas que fluyen al fondo de un barranco de 300 metros de profundidad. El "río" les ha cambiado la vida y los ayuda a sobrevivir. Aunque en realidad no es un río, sino un caudal de aguas pluviales que arrastran la basura de un vertedero que está arriba del barranco. Los guatemaltecos lo llaman "la mina", porque allí hallan muchas cosas de valor. Pero la tarea no es fácil porque el agua remueve los desechos, arrastrando poco a poco todo lo que flota, incluidos plásticos, ropa y restos de comida, mientras deposita en su lecho los metales, que son más pesados. Ese es el botín que buscan los "mineros". Esos objetos generan mucho más dinero que lo que ganan los recolectores del vertedero aledaño. El dinero en juego es considerable en un país con un salario mínimo de $270 al mes. (Texto y fotos: AP)