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La policía ayuda a varias personas después de una súbita inundación en Cagayan de Oro, Filipinas , el sábado 17 de diciembre del 2011. Unas 450 personas murieron y 300 se hallan desaparecidas. (Foto AP/Froilan Gallardo)

La policía ayuda a varias personas después de una súbita inundación en Cagayan de Oro, Filipinas , el sábado 17 de diciembre del 2011. Unas 450 personas murieron y 300 se hallan desaparecidas. (Foto AP/Froilan Gallardo)

Desastre en Filipinas

1 de enero de 1970

El gobierno envió más de 400 ataúdes a las ciudades afectadas por las inundaciones en el sur del país, donde la cifra de muertos casi alcanzó los 1,000 mientras el presidente Benigno Aquino III declaró estado de calamidad nacional y las agencias internacionales se apresuran a ayudar. El más reciente conteo sumó 957 muertos y 49 desaparecidos y aumentará más mientras se sigan encontrando cadáveres recuperados del mar y lodo en las ciudades de Iligan y Cagayan de Oro. La mayoría de los fallecidos son mujeres y niños que se ahogaron el viernes por la noche cuando ocurrieron las repentinas inundaciones provocadas por una tormenta tropical que arrasó con las casas mientras las personas estaban durmiendo. A la espera de este entierro colectivo, un centenar de cadáveres se descomponen a la intemperie en el basurero municipal al que han sido trasladados y adonde la gente acude con la esperanza de hallar entre estos a seres queridos dados por desaparecidos.