El año americano de Francisco

El papa visitó tres países suramericanos en julio –Ecuador, Bolivia y Paraguay—y luego viajó a Cuba y Estados Unidos en el otoño. El Sumo Pontífice, primer latinoamericano de la historia a la cabeza de la Santa Sede, ya había cruzado el Atlántico en 2013 para acudir a la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil. El continente se ha mantenido como un bastión del catolicismo: cerca del 40 por ciento de los fieles católicos viven en América Latina. Para hacer avanzar sus reformas, Francisco tendrá que contar con la región. En cada escala brilló como mediador, un papel que le ha granjeado la admiración a lo largo y ancho del espectro político. Sus llamados al diálogo, la reconciliación, la tolerancia… resonaron en Quito, La Paz, La Habana y Nueva York. Y si bien sus discursos demostraron cómo sabe equilibrar las palabras, no dudó en repetir sus ideas sobre el cambio climático y la economía. Aunque no en todos los sitios sus prédicas reciban el viento a favor, desde el inicio de su pontificado el argentino se ha propuesto nadar a contracorriente. (Boris Leonardo Caro)