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(FOTOS) Lo que no viste en el debut de Donald Trump en la ONU

La primera dama de EE.UU, Melania Trump (d), y el jefe de Gabinete de la Casa Blanca, John Kelly (d), escuchan a su presidente, Donald Trump, durante su discurso de apertura del debate de alto nivel de la Asamblea General de la ONU, en su sede en Nueva York (Estados Unidos) hoy, 19 de septiembre de 2017. (Photo: Mary Altaffer/AP)

(FOTOS) Lo que no viste en el debut de Donald Trump en la ONU

De pie frente al emblemático muro de mármol verde de la Asamblea General, Donald Trump se dedicó a regañar y fastidiar y trazó un panorama sombrío del mundo tal como lo ve: lleno de crisis y conflictos, delincuentes y holgazanes.

La mayoría de los gobernantes aprovechan el pleno de la ONU para promover la cooperación, sin embargo, el presidente de EEUU insistió en que todos sigan su ejemplo y “siempre coloquen a su país ante todo”.

“(…) defenderé los intereses de Estados Unidos por encima de todo lo demás”, dijo Trump en el recinto donde los países vienen a hablar de sus intereses colectivos.

Después de nueve meses, los gobernantes del mundo se han acostumbrado a un presidente estadounidense que desdeña la moderación en todo lo que dice y hace. Por eso toman todo lo que dice con un grano de sal.

Durante el encendido discurso, los fotógrafos presentes en la sala documentaron las reacciones de algunos de esos líderes, de importantes funcionarios de la administración y hasta de la familia del presidente. Pero quien acaparó toda la atención de las redes sociales fue el jefe de gabinete John Kelly, quien es considerado uno de los hombres más ecuánimes y disciplinados de la actual administración.

Las elocuentes imágenes de la expresión corporal de Kelly han circulado como la pólvora.

Kelly -la sobriedad y contención personificadas- no pudo contenerse mientras escuchaba la alocución de Trump, en la cual echó mano a términos incendiarios como “hombre cohete”, para referirse al líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, y prometió “destruir totalmente” a ese país asiático si ataca a Estados Unidos o sus aliados.

El lenguaje totalmente inusual para un foro diplomático parece haber hecho que Kelly se sintiera incómodo en su silla. Las cámaras lo captaron llevándose una mano a la sien, y en otra ocasión inclinando la cabeza sobre sus puños entrelazados, la viva imagen de la tensión e incomodidad.

En otro momento, miró impaciente su reloj pulsera.

Kelly, de 67 años, llegó a la Casa Blanca a inicios de agosto para tratar de imponer orden. Aunque el presidente lo ha elogiado públicamente, también han emergido reportes de tensiones entre ambos hombres.