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(FOTOS) De Villa 31 a barrio 31, la transformación que marcó el 2017 en Buenos Aires

Vista de la Villa 31, en Buenos Aires. (Cortesía)

(FOTOS) De Villa 31 a barrio 31, la transformación que marcó el 2017 en Buenos Aires

Por Catalina Oquendo B. – Buenos Aires, Argentina

De Buenos Aires se conocen bien sus grandes avenidas que cierran con esa postal impactante del Obelisco; sus barrios antiguos de adoquín o los cafés de Palermo; pero otra es la realidad de las villas o asentamientos informales,  muchos de ellos sin cloacas ni calles asfaltadas y que son un tema de permanente debate en la ciudad.

La más antigua, con 80 años de existencia, es la villa 31 y representa una paradoja para la ciudad. Ubicada a pocos metros de uno de los barrios más exclusivos de la capital argentina es un recordatorio permanente de la pobreza que existe, ahí a unos pasos de la estación del tren.

Durante años algunos, los gobiernos quisieron ignorar su existencia, otros incluso intentaron poner una barrera para que no se viera y mientras eso ocurría, la villa con su gente no solo resistía sino que crecía. Hoy viven allí 35.000 personas que fueron construyendo casas sin licencia y que este 2017 experimentaron una de las transformaciones urbanas más importantes que se hacen en Buenos Aires.

El gobierno de la ciudad desarrolla un plan de urbanización que busca convertir a la Villa 31 en Barrio 31 e integrarlo a la ciudad dotándolo de los mismos derechos y servicios de cualquier otro barrio porteño, entregar títulos de propiedad y reasentar algunas casas. La transformación comenzó en 2016, pero fue este el año en que sus habitantes pudieron ver el alcance de la transformación y su nuevo rostro.

El plan costará 400 millones de dólares y cuenta con 250 millones del Banco Interamericano de Desarrollo. Se propone pavimentar 22.000 metros cuadrados, instalar nuevas redes de desagüe fluvial y de cloacas, alumbrado público y suministrar agua potable para todos, así como la refacción de 9.000 viviendas.

Pero uno de sus ejes más importantes y polémicos es que se desplazará el trazado de la Autopista Ilia que atraviesa la villa y la divide en dos y convertirá esa vía en un parque en altura al estilo del High Line Elevated Park, de Nueva York, que se construyó sobre una antigua línea del ferrocarril.

En 2017, se remodelaron 53 casas y 26 locales comerciales, que estaban ubicado bajo esa autopista en condiciones de riesgo y se planean más; sin embargo no todas las viviendas se podrán mejorar y hay por los menos 1.500 que serán demolidas y sus habitantes reasentados en un complejo habitacional que será construido en un predio adquirido por el Gobierno de la ciudad a pocos metros de sus casas originales.

La remodelación de estas primeras viviendas venció algunas dudas, pero aún hay habitantes que solo quieren abandonarlas hasta que estén listas las nuevas y otros que consideran que tras todo el proyecto habrá especulación inmobiliaria.

“El objetivo es que este sea como cualquier otro barrio de Buenos Aires con todos los derechos que tiene un vecino de la ciudad en cuanto a servicios, salud, educación, así como las mismas obligaciones a pagar impuestos, como cualquier otro”, dijo el alcalde de la ciudad Horacio Rodríguez Larreta, que a comienzos de este año despachó temporalmente desde la villa.

Mientras el secretario de Integración, Diego Fernández ha explicado que se trata de un proceso de formalización. “En todos los países de América Latina existe el fenómeno de los barrios informales. En Argentina, el 8 por ciento de la población vive en barrios informales. Así que buscamos que estas personas tengan los mismos derechos, títulos de propiedad y también tengan las mismas responsabilidades de otros ciudadanos”.

-Más que un cambio de nombre-

La villa 31 se inició en 1932 con la llegada de inmigrantes europeos que trabajaban en el puerto y los ferrocarriles. Aunque en muchas oportunidades se intentó reasentar a sus habitantes hubo fuertes resistencias y la villa continuó su crecimiento vertiginoso.

De acuerdo con el BID, apenas el 20 por ciento de sus habitantes tiene acceso a la red eléctrica y solo el uno por ciento, a la de gas; mientras el acceso al agua funciona de manera informal y es uno de los mayores problemas sanitarios para estas familias.

Pero tampoco se trata de un proceso gratuito. Al finalizar las obras, los habitantes que accedan a la refacción o construcción de viviendas tendrán que pagar al gobierno bien por las remodelaciones de sus viviendas o bien por el título de sus casas.

El plan de urbanización de la villa 31 tiene un referente en la transformación urbana que vivieron los barrios populares de Medellín (Colombia) donde la instalación de bibliotecas y el mejoramiento de inmobiliario urbano acompañado de trabajo social, sirvió para que muchos jóvenes cambiaran el chip de la violencia y tuvieran otras oportunidades.

Rodríguez Larreta prometió también que en 2019 el Ministerio de Educación de la ciudad se trasladará a la villa y que construirá el Polo Educativo María Elena Walsh, con cinco escuelas y un secundario. Sin embargo, este proyecto apenas tiene un diez por ciento de avance.

Por eso, aunque esta transformación representó una nueva esperanza, muchos habitantes de la villa dicen que hasta no ver completo el proyecto no creer y prefieren esperar hasta 2019.

Mientras eso ocurre, también hay quienes como Antonio López, un poblador de la villa, asegura que él ya se está acostumbrando a decir que vive en el Barrio 31.

El objetivo, como ha dicho el alcalde, es que los porteños visiten el barrio 31 como lo hacen con cualquier otro.