La fotorreportera pionera que rompió moldes provocando a la alta sociedad

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En 1896, a los 32 años de edad, Frances Benjamin Johnston (conocida con el sobrenombre familiar de ‘Fannie’), se tomó un autorretrato que título ‘New Woman’ (Nueva mujer), convirtiéndose en una de sus obras más famosas y controvertidas. En ella aparece sentada frente a una chimenea, sujetando un cigarrillo con la mano derecha y una jarra de cerveza en la izquierda, mientras tiene una pierna doblada sobre la otra (en una pose considerada como masculina en la época) y haciendo que la falda de su vestido quedase algo levantada, dejando ver parte de sus enaguas (algo escandaloso).

Frances Benjamin Johnston, entre otras muchísimas fotografías, se hizo muy popular por el autorretrato 'New Woman' (imagen vía Wikimedia commons)
Frances Benjamin Johnston, entre otras muchísimas fotografías, se hizo muy popular por el autorretrato 'New Woman' (imagen vía Wikimedia commons)

Todo un escándalo y provocación para la época, que le sirvió para ser señalada por parte de la estirada sociedad estadounidense, pero también alabada y aplaudida por un sector que agradecía su valentía a la hora de romper moldes y abrir puertas a las mujeres de las siguientes generaciones.

Nació en 1864, en la población de Grafton (Estado de Virginia Occidental), en el seno de una acomodada familia formada por un alto funcionado del gobierno de los Estados Unidos (Anderson Doniphan Johnston) y una periodista (Frances Antoinette Benjamin), con grandes inquietudes intelectuales y que brindaron a Frances una exclusiva educación, acudiendo a las escuelas e institutos de un alto nivel.

A muy temprana edad y por motivos laborales de su padre, se trasladó junto a sus progenitores hasta la capital del país, Washinton DC, donde pasó gran parte de su infancia y adolescencia.

La excelente posición de sus padres le permitió conocer a influyentes y destacados personajes de la época, entre ellos a George Eastman, quien en 1888 patentó su cámara fotográfica ‘Kodak’ (registrando también la marca) siendo éste quien le regalaría a la joven Fannie su primera cámara con la que descubriría el fascinante mundo de la fotografía y que la convertiría en una de las pioneras del fotorreportaje, aunque también realizó numerosos retratos a celebridades locales, amigos y familiares.

Con aquella novedosa máquina Kodak decidió dar reída suelta a su inmensa creatividad y emprendió un largo viaje por varios países de Europa que duró unos cuantos años y en el que tomó numerosos retratos de lugares, objetos y, sobre todo, personas.

Fannie, decidió intercambiar el orden de sus apellidos a Frances Benjamin Johnston, colocando delante el materno. Algunos historiadores indican que fue por un acto de feminismo y así dar visibilidad a su madre (e indirectamente al resto de mujeres), pero también hay quien señala que, en realidad, lo hizo para diferenciarse de su progenitora y así cada una tener su espacio y mención correspondientes.

Se especializó en los retratos artísticos a personas y cuando regresó a los Estados Unidos, gracias a los sólidos contactos que había podido hacer durante sus años de juventud (debido al empleo de su padre en la administración gubernamental) pudo convertirse en la fotógrafa más solicitada por la Casa Blanca para tomar fotografías a los presidentes, las Primeras Damas y resto de familiares de los mandatarios de diversas administraciones (entre 1893 y 1913), aunque, debido a su condición de mujer, se la consideró como ‘fotógrafa presidencial no oficial’.

Al mismo tiempo desarrolló su carrera más transgresora, fotografiándose en diferentes poses que escandalizó a más de uno, entre ellas la fotografía ‘New Woman’, de 1896, mencionada al inicio y que ilustra este artículo o autorretratos en los que aparecía vestida con ropas masculinas y llevando un bigote postizo.

Autorretrato de Frances Benjamin Johnston vestida de hombre y bigote postizo (imagen vía Wikimedia commons)
Autorretrato de Frances Benjamin Johnston vestida de hombre y bigote postizo (imagen vía Wikimedia commons)

En su larga carrera como fotógrafa, además de retratar a ilustres personajes (tanto presidentes o escritores como Mark Twain), también fotografió numerosos edificios (le apasionaba la arquitectura) y su vena más reivindicativa la llevó a captar a través de la cámara numerosos eventos sociales y raciales (sobre todo de feministas o colectivos afroamericanos).

A pesar de convertirse en una de las fotógrafas más importantes de su época (con un archivo que superaba las 25.000 fotografías tomadas), fue injustamente olvidada y poco se habló de ella y su obra a partir de la segunda mitad del siglo XX (falleció en 1952, a los 88 años de edad).

Fuente de las imágenes: Wikimedia commons

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