Quedó solo en una foto el esquema bonaerense que el kirchnerismo le pide replicar a Alberto Fernández

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Alberto Fernández y Máximo Kirchner, el año pasado, tras la derrota en las elecciones legislativas; a partir de ese día, los caminos de ambos se empezaron a bifurcar
Santiago Filipuzzi

La imagen del 26 de abril no se repitió. La foto reunía a Axel Kicillof (gobernador de la provincia de Buenos Aires), Verónica Magario (vicegobernadora), Máximo Kirchner (diputado nacional), Malena Galmarini (titular de Aysa), Martín Insaurralde (jefe de Gabinete provincial), Cristina Álvarez Rodríguez (ministra de Gobierno bonaerense), Mario Secco (intendente de Ensenada), Mónica Macha (diputada nacional) y Carlos Castagneto (director en la AFIP), en La Plata, y se presentó como un encuentro “preliminar” para la institucionalización del Frente de Todos.

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Se trata de un esquema de mesa política colegiada que el kirchnerismo duro le pide replicar a nivel nacional al presidente Alberto Fernández, en el marco de la disputa interna que la semana pasada recrudeció durante el reencuentro entre el jefe del Estado y Cristina Kirchner en el acto por los 100 años de YPF, donde la vicepresidenta demandó mayor determinación en el ejercicio del poder [”te pido que uses la lapicera”] y dio el puntapié para avanzar contra Matías Kulfas, el ministro de Desarrollo Productivo que fue desplazado en medio de acusaciones y sospechas por la licitación del gasoducto Néstor Kirchner.

A pesar de los intentos de bajar la tensión de la interna, hasta el momento no se activaron nuevas reuniones de ese grupo bonaerense que tuvo representantes de los principales socios del oficialismo y preveía realizar encuentros periódicos. Un atajo para preservar a la colición gobernantes de las disputas internas.

Dos fuentes cercanas a protagonistas de ese primer encuentro, que se realizó en la Casa de Gobierno provincial, confirmaron a LA NACION que no se repitieron las reuniones. Cuando se difundió la foto inaugural de esa mesa política, se hizo trascender que la frecuencia de encuentros sería mensual y que uno de los impulsores era Kicillof. Pero eso no sucedió.

Desde La Cámpora, uno de los mensajes repetidos como un pedido para relajar la tensión interna fue que el Presidente imitara ese esquema, que también puso en marcha, en Chaco, el gobernador Jorge Capitanich.

“Fue una cuestión de Axel, no es algo que estábamos pidiendo. Estamos de acuerdo, pero es una cuestión que necesitaba el gobernador” , indicó una fuente de confianza de un protagonista de la foto del 26 de abril. “No hubo otras reuniones públicas y formales de esa mesa, iban a seguir hablando en forma particular” , reforzaron desde otro de los sectores que participaron.

El antecedente

La continuidad grupal no se garantizó. “Quedó el armado que se mostró, para continuar. Y siguieron en diálogo con sus estructuras propias”, admitió un hombre de trato permanente con uno de los referentes que se reunieron en abril. La mesa bonaerense tuvo un antecedente, hace un año, cuando se delineaba la campaña del Frente de Todos en encuentros que se conocieron como los de “la mesa de los lunes”, y que involucraban a Kicillof, Máximo Kirchner, Sergio Massa y ministros nacionales, en una etapa previa al enfrentamiento interno del oficialismo.

“A partir de este encuentro preliminar, el Frente de todos provincial continuará desarrollando una serie de reuniones con todos los actores que conforman la coalición para fortalecer el espacio de discusión y debate interno, y las definiciones en torno a la realidad de nuestra provincia”, se informó tras el primer encuentro.

Alberto Fernández y Máximo Kirchner, el año pasado, tras la derrota en las elecciones legislativas; a partir de ese día, los caminos de ambos se empezaron a bifurcar
Santiago Filipuzzi


Alberto Fernández y Máximo Kirchner, el año pasado, tras la derrota en las elecciones legislativas; a partir de ese día, los caminos de ambos se empezaron a bifurcar (Santiago Filipuzzi/)

“La institucionalización de mesas provinciales del Frente de Todos es un trabajo que se viene desarrollando en varias jurisdicciones del país y pone de manifiesto el compromiso democrático con el debate e ideas y el trabajo mancomunado para mejorar las condiciones de vida de los argentinos”, cerraba el comunicado que presentaba el puntapié inicial de la institucionalización del oficialismo provincial.

La nueva edición de ese conglomerado bonaerense que reunió al camporismo, al Frente Renovador, a Kolina, al Frente Grande y a Nuevo Encuentro, y que no tuvo representantes del albertismo, está todavía pendiente. “Iban a poner fecha”, creyó recordar un portavoz de uno de los referentes fotografiados en ese primer ensayo de la institucionalización del Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires. Intentos para escenificar una tregua que por ahora está lejos de concretarse.

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