Una nueva fosa y un mejor crematorio ante la COVID-19 en una ciudad boliviana

Cochabamba (Bolivia), 25 jun (EFE).- Una nueva fosa y un crematorio mejorado es la respuesta en la ciudad boliviana de Cochabamba al aumento de casos de COVID-19.

"Es cansador, es agotador", comenta a Efe Alberto Herbás, trabajador del cementerio de Cochabamba, una de las principales ciudades de Bolivia.

El empleado confiesa "el miedo de contraer esta enfermedad", por lo que en su trabajo evitan en lo posible tocar la ropa de bioseguridad con que se protegen.

Además de que es "un poco riesgoso para toda la familia, estamos un poco separados", pues cuando vuelve a casa tras su trabajo diario evita "acercarse mucho a los hijos, guardando distancia".

Aunque tienen seguro de salud, carecen de uno de vida, y trabajan todos los días, sin descanso, explica Herbás.

El administrador del cementerio general de la ciudad, Benedicto Gonzales, destaca por su parte que el horno crematorio tenía cerca de diez años y hubo que hacerlo un mantenimiento para aumentar su capacidad de dos a cuatro cremaciones diarias, además de corregir fallas e instalar filtros para reducir emisiones contaminantes.

Un nuevo crematorio está en proceso de contratación en la ciudad, con hornos de última tecnología, más capacidad y un proceso mecanizado.

Hasta que llegue en nuevo crematorio, los empleados que trabajan en este otro evitan todo contacto con el cuerpo de una persona fallecida por coronavirus, que va directo al horno desde el auto funerario o la ambulancia, relata a Efe el administrador.

El cementerio tiene solo diez empleados, un número "muy reducido", de los que dos se encargan del horno crematorio, pues algunos trabajadores de más edad no están acudiendo a su puesto al ser más propensos al contagio, según Gonzales.

Los fallecidos por COVID-19 tienen preferencia para la cremación, sobre los decesos considerados sospechosos de la enfermedad y el resto, con un servicio gratis para los casos confirmados de coronavirus, mientras que para los restantes cuesta el equivalente a unos 145 dólares.

Los cuerpos que no son incinerados van a sepulturas o a una fosa de tierra, para lo que ya se excava una segunda en el camposanto de esta ciudad, después de que en una primera se hayan enterrado cerca de un centenar de cuerpos.

Cochabamba, con algo más de 600.000 habitantes, es una de las ciudades donde días atrás se reportó alguna muerte en la calle de pacientes que acudían a hospitales y casos de enfermos que peregrinaron por varios centros de salud antes de ser atendidos.

Distintos sectores atribuyen estos casos a un colapso en el sistema sanitario y desde el Gobierno interino de Bolivia se advierte de malas prácticas como esperar a situaciones críticas para pedir atención médica, en vez de hacerlo ante los primeros síntomas.

La región de Cochabamba contabiliza 2.920 casos confirmados de COVID-19 de los cerca de 27.500 de toda Bolivia, con 130 fallecidos de los 876 del conjunto del país, según datos oficiales.

(c) Agencia EFE